FICHA

Título originalCollateral
Título en España: Collateral
Temporadas: miniserie (4 episodios)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2018
Temática: Thriller
Subgénero: Policiaco
Resumen: El asesinato de un pizzero abre una investigación que lleva a una red de introducción de inmigrantes ilegales en el Reino Unido gestionada por británicos y que tiene una segunda intención que, finalmente, queda denunciada en el último capítulo
Actores: Carey Mulligan, Nathaniel Martello-White, Billie Piper, John Simm, Jeany Spark, Nicola Walker, Hayley Squires, July Namir, Ahd Kamel, Kae Alexander, Mark Preston, Ben Miles, Orla Brady, Shawn Dixon, Lati Gbaja, George Georgiou, John Heffernan, Buppha Wittaya-Amponpunt.
Lo mejor: El desarrollo progresivo de la trama.
Lo peor: El mensaje de fondo que se transmite con las imágenes.
Lo más curioso
: La serie, original de la BBC, fue escrita y creada por David Hare.
¿Cómo verlo?: Emitida por Netflix. Se puede ver mediante programas P2P.

Puntuación: 6,5

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Lo menos que puede decirse sobre COLLATERAL

A veces es difícil realizar una crítica sin forzar el spoiler. Así que en estas ocasión, lo advertimos desde el principio: la lectura de lo que sigue dará la clave de lo que se va a ver en esta serie y desvelará algunos de los misterios que encierra, a pesar de que hemos intentado por todos los medios, evitar desvelar la trama. A partir de aquí, es usted libre, de seguir leyendo o ver directamente la miniserie británica Collateral, estrenada mundialmente a través de Netflix el 10 de marzo de 2018.

La serie parece ser, inicialmente, sólo un thriller: un repartidor de pizzas acude a entregar uno de sus productos y al salir resulta asesinado por dos certeros disparos. Se trata de un profesional que inmediatamente después se deshace del arma y vuelve a sus quehaceres habituales. La investigación metódica de una policía lleva al descubrimiento de que el crimen está relacionado con el tráfico de inmigrantes. Para colmo, la persona a la que había llevado la pizza el infortunado repartidor, es la ex esposa de un diputado del Partido Laborista. El crimen ha sido visto por una toxicómana vietnamita que vive con una sacerdotisa de la Iglesia Anglicana, que es criticada por su superior, el obispo (el cual, a su vez, es gay, pero discreto). Inicialmente, las sospechas recaerán sobre la encargada de la pizzería, pero ésta, a su vez, será asesinada, aumentando la sensación de que todo tiene que ver con la inmigración.

Así es, en efecto, tal como se desvela en el último episodio. Una oficina dirigida por un misterioso personaje vinculado a los servicios de inteligencia es quien ha contratado a la asesina que ha liquidado al pizzero. Ante el avance de las pesquisas de la policía, la oficina es desmontada y todo resulta ser un montaje de los servicios de inteligencia británicos, el MI5, que han creado una línea de entrada de inmigrantes ilegales… para localizar a yihadistas. Al final, todo queda claro, resuelto y las embarazas, que hay varias, tienen sus hijos sin problemas…

Bien, dejando aparte que el argumento tiene de atractivo el ser actual, también adolece de muchos defectos. El primero de los cuales es ignorar el hecho de que en el Reino Unido (y, por extensión en toda Europa), los yihadistas no vienen de fuera, sino que han nacido –mayoritariamente- en el territorio europeo como hijos de inmigrantes de primera generación. Así pues, si lo que se quiere transmitir a la opinión pública es que existe una amenaza yihadista procedente del exterior, la intención es deliberadamente falsa y engañosa y contribuye a desviar la sensación de riesgo. En la serie se dice que la red construida por el MI5 ha localizado a “400 yihadistas”…

En cuanto al hecho de que los servicios de inteligencia hayan constituido una red de inmigración ilegal, parece bastante absurdo a tenor de lo dicho en el párrafo anterior. Se olvida, igualmente, que la inmensa mayoría de inmigrantes lo son por motivos económicos, no políticos. No es que huyan de la guerra (en Turquía no hay guerra, pero su objetivo no es ese, sino llegar a Europa en donde les resulta mucho más atractivo a la vista de las subvenciones y ayudas y de la facilidad para establecerse) es que les conduce hasta Europa, la perspectiva de los escaparates de consumo (y el problema es que en Europa no cabe todo el tercer mundo).

Es evidente que esta miniserie es portavoz de los razonamientos políticamente correctos que contribuyen a haber hecho de Europa el paraíso mundial de la inmigración. Pero es que, además, en el Reino Unido existe una mala conciencia de excolonialistas que esta serie tiende a mostrar y a resolver: “colonizamos el tercer mundo, lo explotamos, y ahora debemos pagar, esto es, debemos aceptar todo lo que llegue de allí”.  Este, a fin de cuentas, es el mensaje, que el diputado laboralista presenta a su jefa de partido y que resume la intención de la serie.

Esta intención moralizadora y este intento de introducir la corrección política con calzador, es lo que hace que esta serie tenga unos defectos de guionización y unos lastres que resultan incomprensibles en otras series británica (hemos dicho muchas veces que en el Reino Unido se han especializado en miniseries y que, en general, el nivel medio es alto/altísimo). Ésta, sin embargo, resulta demasiado retorcida, engañosa en sus intenciones y en la que, visiblemente, muchos de sus intérpretes no se sienten cómodos. La serie ha sido vivamente criticada en el Reino Unido en donde no ha gustado a todos, tanto por la naturaleza del guión como por el trasfondo autoculpabilizador de la trama. Incluso el The Telegraph ha pedido que la BBC dejara de subvencionar al guionista.

La serie puede interesar a quien busque temas socio-políticos de actualidad, a condición de que sea capaz de discernir cuando le están vendiendo material averiado.

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