FICHA

Título original: Der gleiche Himmel
Título en España: Bajo el mismo cielo
Temporadas: miniserie (3 episodios)
Duración episodio: 90 minutos.
Año: 2017
Temática: Espionaje
Subgénero: Guerra Fría
Resumen: En 1974 las autoridades comunistas alemanas envían a un joven adiestrado en el espionaje a la República Federal para realizar una misión que implica aproximarse a una mujer. Así mismo, una nadadora adolescente es seleccionada para el equipo olímpico que deberá competir en las Olimpiadas de Montreal. Finalmente, un profesor de escuela gay tiene necesidad vital de abandonar el Este y residir en el Oeste.
Actores: Tom Schilling, Sofia Helin, Friederike Becht, Jörg Schüttauf, Hannes Wegener, Stephanie Amarell, Godehard Giese, Anja Kling, Claudia Michelsen, Daniel Zillmann, Steven Brand, Max Hopp, Daniel Krejcik, Steffi Kühnert, Uwe Preuss, Jascha Rust, Udo Schenk, Muriel Wimmer, Tortsten Michaelis, Christian Näthe.
Lo mejor: La reconstrucción de la vida en Alemania en 1974.
Lo peor: el haber llegado tras Deutschland 83.
Lo más curioso
: En Alemania ha recibido críticas bastante duras.
¿Cómo verlo?: Emitida por Movistar. Se puede ver mediante programas P2P.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre BAJO EL MISMO CIELO

Resulta innegable que, a poco que se rasca en la superficie, y tras una patina de aparente normalidad, en Alemania, los cuarenta y cuatro años de división, entre 1945 y 1989, han dejado profundas suelas que, de tanto en tanto, se manifiestan en evidentes ajustes de cuentas con la antigua República Democrática Alemana. Esta serie es un producto de esa necesidad de revisar críticamente el pasado y ajustar cuentas con la fracción de Alemania perdedora. En efecto, El mismo cielo nos muestra tres historias sin relación entre sí sobre los tres aspectos en los que las diferencias entre las dos Alemanias se consideran más distantes: el espionaje, el deporte y los valores.

Cada una de estas tres líneas argumentales tiene a un protagonista: el joven espía decidido a dejar bien alto el pabellón de su país (el “agente Romeo” cuya misión es encandilar a mujeres que ocupan cargos sensibles en la seguridad del Estado Federal Alemán), una adolescente deportista (cuyos méritos le llevan a integrarse en el equipo olímpico de la Alemania Democrática para competir en Montreal al año siguiente) y, finalmente, un profesor de escuela gay (que experimenta cada vez más una sensación de opresión que le hace desear establecerse en el Oeste). Las tres líneas solamente tienen levísimos puntos de contacto entre sí para justificar su presencia en una misma miniserie.

En la primera línea argumental se denuncian las malas artes del espionaje germano-comunista, su implacabilidad, su desprecio por los derechos humanos y por los sentimientos de las personas. No es un tema nuevo: las similitudes con la serie Deutschland 1983 son tan absolutas que cabe preguntarse cómo no se ha elegido otro argumento que no haya sido tratado antes y con tanto éxito. Quizás el mayor atractivo de esta línea sea la presencia de Sofía Helin, a la que conocemos por su extraordinario papel de Bron/Bröen.

De la segunda historia, lo esencial termina siendo el dopaje sistemático de los atletas que se realizaba mediante píldoras azules que, en realidad eran, esteroides anabólicos y que cambiaban radicalmente el aspecto externo de quienes los consumían: la protagonista de esta línea se va masculinizando y se vuelve extremadamente peluda.

En cuanto a la tercera historia, la del profesor gay, permanentemente censurado por sus superiores y que termina participando en la excavación de un túnel para llegar al Berlín Occidental.

Falta la historia más habitual que favoreció la unificación y la hizo posible: el mayor nivel de vida en Alemania Occidental y la escasa distancia que separaba a uno de otro mundo: el de la precariedad y la austeridad, del de la abundancia y el consumismo. Resulta evidente que la miniserie es un producto de propaganda y un verdadero ajuste de cuentas de Alemania con su pasado reciente y con el régimen comunista impuesto 44 años en el sector oriental.

Dejando aparte esto, la serie resulta entretenida. Es, en cualquier caso, breve y puede verse como un largo-largometraje. La serie no logra superar al listón demasiado alto colocado por Deutschland 1983 o en el largometraje La vida de los otros (2006),  Hay algo estereotipado en todos los personajes que subyace a los pocos minutos de proyección. El planteamiento es bueno, pero no excepcional y su desarrollo da lugar a un producto modesto: no aburrido ni plano, sino simplemente, modesto.

La serie puede gustar a los que amen historias de la Guerra Fría, se sientan identificados con la nación alemana o tengan ganas de ver casi tres horas de alegatos anticomunistas, no por legítimos, hoy fuera de lugar, especialmente cuando, desde la Caída del muro de Berlín, han ocurrido fenómenos suficientes que requieren una revisión crítica (por ejemplo, el gobierno de Angela Merkel).

 

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