FICHA

Título originalGhost wars
Título en España: Ghost wars
Temporadas: 1 (13 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2017
Temática: Paranormal
Subgénero: Terror
Resumen: Un pequeño pueblo de Alaska se ha visto invadido por fuerzas paranormales –fantasmas– y los habitantes se dividirán entre una inmensa mayoría que rechaza y odia a la única persona que puede ver, conocer, hablar y combatir a los fantasmas y aquellos otros que poco a poco lo van apreciando como su última tabla de salvación
Actores: Avan Jogia, Kim Coates, Vincent D’Onofrio, Meat Loaf, Sarah Giles, Allison James, Kristin Lehman, Kandyse McClure, Elise Gatien, Sonja Bennett, Syd Lazzara, Sharon Taylor, Philip Granger, Chance Hurstfield, Andrew Moxham, Maddie Phillips, Zak Santiago, Andy Nez, Carmel Amit, Veena Sood, Tammy Gillis, Donavon Stinson, Zachary Gulka, Françoise Robertson, Donald Heng, Trevor Lerner, Anthony Bolognese, Miranda Edwards.
Lo mejor: Vincent d’Onofrio y Kim Coates realizan sus papeles con la habilidad que suelen emplear.
Lo peor: un compendio de mediocridad absoluto.
Lo más curioso
: El creador del despropósito es Simon Barry que anteriormente había perpetrado Bitten y Continuum.
¿Cómo verlo?: Emitida por Netflix. Se puede ver mediante programas P2P.

Puntuación: 5

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Lo menos que puede decirse sobre GHOST WARS

El catálogo de Netflix se compone en la actualidad de un tercio de series y películas orientales, otro tercio compuestos por productos que oscilan entre lo irrelevante y lo mediocre (de aprobado para abajo) y un último tercio situado en la escala más alta de calidad (de notable para arriba), adaptada para distintos públicos. Sobre el primer tercio, poco puede decirse: se trata de un material que antropológica y culturalmente está bastante alejado de los estándares occidentales y, por mucho que sean los esfuerzos realizados en aquellas latitudes para crear productos competitivos, lo cierto es que son series que recuerdan la calidad de los productos vendidos en los “todo a 100” chinos. Pues bien, esta serie, Ghost Wars, pertenece al otro grupo que hemos definido: el de las series flojas que ocupan un espacio en el catálogo de Netflix pero solamente a efectos de que determinado público no cambie de plataforma y encuentre semanalmente un número de productos nuevos. No es una mala política de marketing, pero si cubre con su hojarasca, series de mucha mayor calidad.

En realidad, hemos traído esta serie aquí, no por sus cualidades, sino para aprovecharla como excusa para comentar estos detalles sobre el catálogo de una de las plataformas que en este momento está teniendo más crecimiento en nuestro país. No es raro, a la vista de la calidad de los canales generalistas y de la morralla de plataformas como Movistar.

Así pues, ya hemos situado a Ghost Wars entre la franje que le corresponde: es una producción de bajo presupuesto, no particularmente refinada y cuyo único atractivo estriba en la participación de dos actores suficientemente conocidos en el mundo de las series: Vincent d’Onofrio, el “recluta patoso” de La chaqueta metálica, protagonista luego de Ley y Orden, de la primera temporada de Daredevil y uno de esos actores que vemos envejeciendo ante las cámaras con el paso de los años y, como el vino viejo, ganan en calidad. Igualmente convincente y agradecida es la presencia de Kim Coates, que ya empieza a ser un clásico en el mundo de las series desde su irrupción en Sons of Anarchy, como el más pendenciero, siniestro y criminal de los moteros o en la más modesta Godless. Sin estos dos actorazos, la serie carecería de atractivo alguno y ni siquiera nos hubiéramos tomado la molestia de comentarla. El problema para ellos, es que su participación alimentaria en este tipo de productos, perjudica sus carreras y las devalúan.

La serie, en sí misma, es tópica e irrelevante y ni siquiera tiene el atractivo de haber sido filmada en una de las regiones más exóticas del planeta, en Alaska. Da la sensación de que incluso los encargados de fotografía y de encontrar encuadres hayan trabajado con desidia y desinteresados por ligar un producto ambicioso y digno. Todo en esta serie es mediocre, empezando por el argumento.

Nos presenta a un joven con poderes paranormales que habla con fantasmas como usted y yo lo haríamos con el vecino. No es una novedad, en la última década varias series de cierta fama han tratado sobre el mismo tema. Tampoco es una novedad el hecho de que en esa pequeña población del noroeste norteamericano se esté produciendo una invasión de fenómenos paranormales que causan accidentes y estragos de todo tipo. El muchacho, claro está, es considerado como un “anormal” en el pueblo e intenta irse, pero la aparición de un fantasma hace que el conductor del autobús pierda el control y se precipite por un barranco. Solamente se salvará del accidente el joven que, de esta forma, aumentará así su impopularidad entre el vecindario. A partir de aquí, la serie entra en una pendiente cada vez más acusada: ¿cómo liberar al pueblo de estas presencias fantasmales? Y esto durante trece episodios.

La serie no aporta elemento alguno que la haga diferente de cualquier otra serie de terror paranormal que haya  podido filmarse en los últimos 25 años. Es una serie, obviamente, de relleno en el catálogo de Netflix y que, seguramente tiene cierto público: para verla, es preciso ser, o bien fanático seguidor de Kim Coates o de Vincent d’Onofrio, o bien ser un consumidor compulsivo de cine paranormal y de terror, en especialmente si se es adolescente y, por tanto, se ignoran otros productos previos similares a este. Cualquier otro tipo de público, no superará el primer episodio. Pero incluso benévolamente considerada esta serie como adaptada a un público juvenil, por inexperto, poco exigente, podríamos convenir en que tiene alguna calidad especial.

La serie se estrenó en los EEUU en el canal Syfy en el mes de noviembre-diciembre y ha llegado a Netflix en los primeros días de marzo. Se ha filmado la primera temporada, pero parece difícil que pueda producirse una segunda.

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