FICHA

Título originalSense 8
Título en España: Sense 8
Temporadas: 2 (23 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2015-2016
Temática: Ciencia Ficción
Subgénero: New Age
Resumen: Ocho personas distribuidas por todo el mundo y pertenecientes a distintas razas, culturas y orientaciones sexuales, se sienten unidas después de experimentar las mismas visiones sobre la muerte de una mujer que para todos ellos resulta, inicialmente, desconocida. Reciben ayuda de un misterioso personaje que les protege de otro que intenta capturarlos. Y todo ello mediante poderes telepáticos
Actores: Jamie Clayton, Naveen Andrews, Miguel Ángel Silvestre, Brian J. Smith, Terrence Mann, Daryl Hannah, Tuppence Middleton, Doona Bae, Freema Agyeman, Alfonso Herrera, Tina Desai, Aml Ameen, Max Riemelt, Erendira Ibarra, Raúl Méndez, Adam Shapiro, Ness Bautista, Joe Pantoliano, Nicôle Lecky, Sara Sohn, Anupam Kher, Ari Brickman, Irene Azuela, Arnoldo Picazzo, Marco Treviño.
Lo mejor: La noticia emitida el 30 de junio de 2017 de que Netflix cancelaba la serie.
Lo peor: Que poco después Netflix anunció que daría un final (absurdo) a la serie.
Lo más curioso
: fue creada por las hermanas Wachowski, realizadoras de la trilogía de Matrix.
¿Cómo verlo?: Es emitida en España a través de Netflix, puede ser bajada mediante programas P2P.

Puntuación: 5

 

PROMO (en inglés)

PROMO (concepto gráfico)

PROMO (en inglés)

PROMO (tráiler oficial 2ª Temporada, en inglés, subtitulado)

INTRO (1ª Temporada)

INTRO (2ª Temporada)

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Lo menos que puede decirse sobre SENSE 8

Hay series que gozan de una predicamento especial por parte de la crítica bien pensante y que, incluso parecen aureolarse de un prestigio innovador. En realidad, es todo lo contrario. A poco que se tenga algo de criterio y, sobre todo, memoria, pueden recordarse productos similares e incluso encasillarse el argumento como una secuela del movimiento de la “new age”, que ha sido elaborada según las líneas definidas por la UNESCO. Nada más anodino y conformista, pues, que Sense 8, la serie ideada por las hermanas Wachowski.

El título viene a propósito de los ocho protagonistas de la serie (los ocho “sensates” que dan nombre a la serie) que, desde distintas partes del mundo, pertenecientes a distintas razas, grupos sociales y opciones sexuales, experimentan la misma “sensación” de estar ligados, mediante visiones o sueños premonitorios, al asesinato de una mujer desconocidas por todos ellos. Cada una, por su cuenta, intentará descubrir que hay detrás de esa misión y, especialmente, qué es lo que les conecta a todos ellos. En el curso de su búsqueda se verán ayudados por otro que es como ellos (un “sensate”) y, paralelamente, se verán acosados por un “Whispers” que intenta penetrar en su mente, apropiarse de sus pensamientos y emociones.

Los ocho protagonistas son un policía de Chicago, una mujer transexual, una islandesa establecida en Londres, una empresaria de Seúl que practica kickboxing, un conductor de Nairobi, un actor español que oculta sus tendencias sexuales, un alemán ladrón de cajas fuertes y una química hindú… Varios de estos personajes son hackers, utilizan habitualmente la informática, tienen orientaciones sexuales distintas y, por supuesto, pertenecen a culturas –y lo que es más importante- a razas diferenciadas. Las posiciones religiosas son, igualmente, múltiples.

Todo esto puede parecer original, pero el mensaje que destila es el oído tantas veces: todos somos los mismo, todos estamos interconectados, no hay diferencias esenciales entre nosotros, cualquier opción personal, por el mero hecho de serlo, resulta aceptable, vivimos en un mundo globalizado, sin fronteras, sin diferenciaciones sexuales, sin marcos religiosos separadores, y, naturalmente, son arquetipos raciales… Bien, pues todo esto, es lo que puede leerse cada mes en El Correo de la UNESCO y no hay absolutamente  ningún elemento de los aparecidos en esta serie que no se atenga a los temas preferidos por esta organización y que no tienda a crear un colchón para el modelo económico globalizado. Porque, a fin de cuentas, la ideología de la UNESCO que es la que se muestra en esta serie, es el soporte emotivo y sentimental de la globalización que es, sobre todo y por encima de todo, un nuevo sistema de organización de la economía mundial.

¿Dónde queda la originalidad de las hermanas Wachowski? Las creadoras de Matrix, no se han esforzado mucho en esta serie, limitándose a reunir una serie de tópicos de la modernidad, comunes también al movimiento de la New Age y que pueden resumirse así “paz y amor”. Parece que cuando las mises en los certámenes internacionales de belleza hablan de que desean la “paz en el mundo” hay que reír por su recurrente ingenuidad, pero cuando son las Wachowski quienes dicen exactamente lo mismo hay que inclinarse ante una propuesta de tan iluminado progresismo.

La serie podría definirse malévolamente como el “primer culebrón de la new age”: una serie en la que las imágenes tomadas en ocho puntos distantes del planeta, de personajes que se enamoran unos de otros, telepáticamente, encubren lo que realmente ocurre en la trama: nada, absolutamente nada. Mucha épica para, a fin de  cuentas, mostrar un poco de sexo, unos cuantos culos y algún que otro pene. En fin, lo va visto en tantas ocasiones que aburre, especialmente cuando se llega a la tercera entrega y se ve que todo sigue como al principio. Los espectadores que, emocionados logran llegar al final de la primera temporada, percibe, muchos de ellos enfurecidos, que se les han escamoteado ocho horas de su vida. La serie pretende ser “humana y natural”, pero se queda en tópica y aburrida, “modelna” en el peor sentido de la palabra, pretenciosa y vacía.

Si no fuera por respeto a una fracción del público que se ha visto identificada con ella, y de no ser porque la fotografía de paisajes remotos, siempre tiene su encanto, la serie merecería el suspenso, en lugar del aprobado raspado que le hemos dado.

Serie apta solamente para “newagers”, pertenecientes a minorías sexuales o encandilados por las ideologías de género, buscadores de las líneas maestras de pensamiento del siglo XXI y para suscriptores de El Correo de la UNESCO. Todos los demás, abstenerse so pena de encabronamientos inevitables entre la segunda y tercera entrega, cuando se percibe que la serie ya ha dado de sí todo lo que podía y que no ha ocurrido nada especial…

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