FICHA

Título originalCuerpo de élite
Título en España: Cuerpo de élite
Temporadas: 1 (13 episodios)
Duración episodio: 65 minutos.
Año: 2018
Temática: Comedia
Subgénero: Humor
Resumen: Desde la transición existe un “cuerpo de élite” destinado a velar por la seguridad de nuestro país y constituido con representantes de cada autonomía. El ministerio del interior quiere ampliarlo y darle nuevas responsabilidades ante los desafíos terroristas que se avecinan.
Actores: Cristina Castaño, Canco Rodríguez, Joaquín Reyes, Ana Morgade, Antonio Garrido, María Botto, J.M. Montilla “El Langui”, Octavi Pujades, Adriana Torrebejano, Ismael Martínez, Álvaro Fontalba, Carlos Areces, Silvia Abril, Ignacio Herráez.
Lo mejor: El intento de hacer reir con lugares comunes de la actualidad nacional.
Lo peor: Una lentitud que, en algunos tramos, resulta exasperante.
Lo más curioso
: Una hora es demasiado para una serie de humor.
¿Cómo verlo?: Es emitida en España a través de Antena 3, puede ser bajada mediante programas P2P.

Puntuación: 6

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Lo menos que puede decirse sobre CUERPO DE ÉLITE

Lo “autonómico” se ha convertido en un chiste para muchos. Históricamente, la primera broma que apareció en las pantallas sobre este tema fue en la película Airbag (1997) en donde se aludía a un lendakari vasco-africano. Como muestra de que el tema daba para mucho más que para una única referencia, luego se filmaron con cierto éxito de público, Ocho apellidos vascos (2014) y su secuela, y más tarde Ocho apellidos catalanes (2015). A pesar de que, desde el punto de vista cinematográfico, ambas producciones eran simples astracanadas, sin excesivo valor, el público las apoyó y al año siguiente se realizó lo que podría ser llamado “cine de explotación autonómico”, con Cuerpo de Élite (2016) que, a pesar de su título, volvía a la carga enfatizando las diferencias regionales en España. También aquí, las raquíticas taquillas carpetovetónicas parecieron dar el aprobado a la producción, así que, al año siguiente empezaría a filmarse una serie televisiva que recogía lo esencial de aquella película, Cuerpo de Élite que ha empezado a ofrecer Antena 3 desde el 6 de febrero de 2018.

En su estreno, la serie batió a cualquier otro rival en la misma franja horaria. Lo que parece indicar que el público se volcó después de una masiva promoción en todos los programas de Atresmedia. No está tan claro que en las semanas sucesivas siga manteniendo los mismos niveles de audiencia. La serie, tiene gags divertidos –como los tiene cualquier otra serie de humor, desde Aquí no hay quien viva, hasta ¿Qué fue de Jorge Sanz?, pasando por 7 Vidas, Anclados o Gym Tony– pero un problema que se percibe desde la primera entrega: es demasiado larga.

Lo hemos dicho muchas veces al criticar a series de humor realizadas en España: resulta absolutamente imposible para los guionistas, cubrir algo más de una hora de programación con gags que resultes atractivos y asumibles por el público. Porque Cuerpo de Élite no es una comedia de situación, casi por definición limitada a 20-30 minutos de duración, sino que es una “serie de humor” cuyo metraje tiene algo más de una hora, lo que, unidos a los cortes publicitarios puede prolongarse otra media hora más. Así pues, lo que nos está exigiendo esta serie son casi dos horas de atención para un contenido excesivamente liviano.

Preguntas del millón; primera:

  1. ¿Cuándo reconocerán los gestores de las televisiones generalistas la imposibilidad de realizar series de humor de esta duración? Segunda: ¿Cuándo reconocerán estos mismos directivos que cortes publicitarios de más de tres minutos son demoledores para la audiencia y que colocar más de uno supone inmediatamente perder espectadores?
  2. ¿No han aprendido en cualquier curso de marketing y publicidad que hubiera sido mejor subir los precios de la publicidad pero acortar su tiempo? Lo peor no es sólo eso, sino que los espectadores que no han visto en directo la serie y quieren verla en la web de Atresmedia, sufren todavía más cortes publicitarios… para una serie que, simplemente, ya estaba al día siguiente a disposición en programas P2P sin publicidad alguna…

Si estas son las objeciones al formato, veamos el contenido de la serie. ¿Es graciosa? Sí. Graciosilla sería la palabra. Definirla como la habitual astracanada española sería mucho más preciso. Hace la misma gracia que pudo hacer en su momento Anclados (que, por cierto, constituyó un fracaso). No hace falta que nos fijemos mucho en su argumento. Si lo hacemos, la sensación de astracanada incoherente limitará nuestro juicio.

Una reunión de ministros y altos cargos del gobierno revela que existe una unidad operativa especializada creada durante la transición en la que participan lo mejor de las policías autonómicas. Se trata de una unidad secreta que ahora se quiere ampliar. En el primer episodio asistimos a la selección y a la presentación del personal y al nombramiento de su jefe. Se trata de un grupo atrabiliario formado por un ertzaina vasco, una moza de escuadra, un Tedax valenciano, una boina verde y un chorizo andaluz… Así son, al parecer, los estereotipos autonómicos que presenta la serie. Y tendrán razón los andaluces en quejar el que les ha tocado en suerte. Estereotipos que han quedado destrozados en las últimas décadas (“catalanes serios”, “vascos católicos”, “valencianos de traca”, “andaluces guasones”… ¡por Dios en qué años estamos! ¡Qué incapacidad para distinguir entre “raíces” y “estereotipos”!)

La serie no parece, en principios muy diferente de la película, salvo en los personajes que forman el “cuerpo de élite”. El error de ambos productos, serie y largometraje, consiste en pensar que una sucesión ininterrumpida de gags colocados uno tras otro, como si se tratara de una retahíla de chiste de Eugenio, pudiera dar como resultado un largometraje o una serie. En la práctica, unos gags funcionan, otros no. Los cortes publicitarios y la reiteración a la que se ven obligados los guionistas por la longitud de cada capítulo, hacen el resto.

Así pues, el lema de esta serie podría ser: “De sonrisa en sonrisa, hasta el fracaso final”. La serie, por lo demás, es facilona; estamos muy alejados del humor en estado puro o de las ironías depuradas: sal gruesa a paletadas. ¿Los actores? Eso es quizás lo más dramático: actores buenos sino excelentes (Antonio Garrido, Cristina Castaño, por ejemplo) para un guión débil que corre el riesgo de tener el mismo desenlace que Anclados. ¿Lo más significativo? Que el tema autonómico siga siendo el objeto de risas y en series como esta muestre rasgos esperpénticos.

¿La valoración final? Nos falta valor para recomendarla. Lo que sí podemos decir es que es una de esas series que se ven hasta el siguiente corte publicitario. Luego uno se va a la cama o mira a ver qué hacen en otros canales o si ha habido nuestros estrenos en las plataformas en streamming o si el programa P2P de turno le ha bajado algo interesante.

No es que sea una mala serie, es que el concepto y la duración son inviables. El contenido inasumible y la fisonomía del producto, es una reiteración de otros similares ya vistos. En una palabra, es un producto irrelevante que, eso sí, puede hacer sonreír en algunos momentos.

 

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