FICHA

Título originalDamnation
Título en España: Damnation
Temporadas: 1 (10 episodios)
Duración episodio: 40-50 minutos.
Año: 2017
Temática: Drama
Subgénero: Gran Depresión
Resumen: Un falso predicador dirige una huelga de granjeros para reivindicar el precio de la leche en un pequeño pueblo de los EEUU. Se genera una guerra civil en el interior de la comunidad que ve cómo llegan revientahuelgas y asesinos profesionales para terminar con el movimiento. El falso predicador intenta que el movimiento se extienda por los EEUU y sea una revolución de los pobres.
Actores: Kyle Rideout, Gordon Rix, Bradley Stryker, Killian Scott, Sarah Jones, Christopher Heyerdahl, Nola Augustson, Joel McNichol, David Haysom, Diego Diablo Del Mar, Joe Adler, Barb Mitchell, Arden Alfonso, Marty Antonini, Victor Atelevich, Sasha Barry, Don Bland, Evan Buliung, Dave Burchill, Tom Butler, Chris W. Cook, Philippa Domville, Dan Donohue, Sam Duke, Teach Grant, Melinda Page Hamilton, Marty Hanenberg, Chasten Harmon, Joel Jackshaw, Yan Joseph, Vicky Lambert, Gabriel Mann, Logan Marshall-Green, Zach McGowan, Alexis McKenna, Rohan Mead, Timothy V. Murphy, Arnold Pinnock, Paul Rae, Christopher Rosamond, Joe Norman Shaw, Dave Trimble, Blair Williams, Jeff Hanni.
Lo mejor: Killian Scott en el papel de “Seth Davenport”.
Lo peor: Un final excesivamente forzado.
Lo más curioso
: Se trata de una producción Netflix que en los EEUU ha sido emitida por USANetwork.
¿Cómo verlo?: Es emitida en España a través de Netflix, puede ser bajada mediante programas P2P.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre DAMNATION

Resumimos lo que es Damnation: un western situado en el tiempo de la Gran Depresión que, de paso, es también una crónica de los EEUU del siglo XXI. ¿Cómo puede entenderse todo esto? Simplemente por un esfuerzo de guionización y un intento de sintonizar con sectores muy diferentes de los EEUU. El resultado es una serie que, como mínimo, puede calificarse de “interesante” y digna de verse.

Estamos en un pequeño pueblo del Oeste de los EEUU. Es la “América profunda”, afectada por la crisis económica de 1929. Pero hay algunos elementos que no terminan de encajar: los “malos” son los banqueros que expropian las granjas a pobres gentes que no pueden pagar unos pocos dólares. Este elemento no procede tanto de la Gran Depresión como de la crisis económica iniciada en 2007 y que todavía colea. Dato que nos permite pensar que la serie tiene algo de actual y responde a los problemas que están encontrando las clases medias y el mundo rural en los EEUU en 2018.

En este pequeño pueblo, los granjeros han declarado una huelga: no dejarán que lleguen suministros y no proveerán de lecha al pueblo mientras los precios no se eleven. La huelga ha sido instigada por un predicador que, secretamente, aspira a provocar una revolución en todo el país contra los poderosos. ¿Comunista? En cualquier caso, él no muestra nunca ni la bandera roja ni la hoz y el martillo. Frente a él, los bancos y los consorcios interesados por la zona envían a un rompehuelgas. Al final del primer episodio se sabrá que el pastor y el rompehuelgas son hermanos.

En los nueve capítulos siguientes, veremos como el pastor salva in extremis a los granjeros de ser expropiados y cómo descubre que una fábrica de gases químicos está experimentando con mendigos y gentes sin trabajo. A todo esto, una asesina al servicio de no se sabe quién va haciendo todo lo posible por radicalizar la situación.

A lo largo de la serie se van realizando convenientes flashbacks para ponernos en antecedentes de cómo han llegado las cosas hasta ese punto y cómo un personaje de incierto pasado ha llegado a ser predicador-agitador de los pobres.

En principio, parece que está claro quiénes son los “buenos” y quiénes los “malos”, quién es Caín y quién Abel, pero a medida que avanza la trama, la nítida barrera que parece existir entre ambos, se va diluyendo y las cosas, como suele ocurrir, no son lo que parecían en un principio.

El argumento es quizás excesivamente florido y hubiera podido aligerarse, pero el resultado es aceptable e incluso, en algunos momentos, brillante y con giros inesperados. Vemos como los personajes van cambiando sus actitudes y posiciones y cómo, en el fondo, todos son, de una forma u otra, víctimas del stablishment. De ahí que, al principio, definiéramos esta serie como un “western ambientado en la Gran Depresión y con un mensaje actual”. También el rostro frío, malvado y alucinado de Melinda Page Hamilton (la asesina) merece ser subrayado

De la serie vale la pena destacar las actuaciones de los protagonistas, especialmente de Killian Scott a quien no hace mucho habíamos visto como ayudante del implacable Jack Taylor, cuando aún era muy joven. En aquel momento ya nos llamó la atención. También aparecía fugazmente en The Arrangement en donde pasó desapercibido. Aquí muestra cualidades excepcionales como intérprete de un papel particularmente complejo, al igual que el de Logan Marshall-Green en su papel de “hermano rompehuelgas”. El casting es, probablemente, lo más acertado de la serie.

La serie puede verse desde enero en Netflix. Es recomendable para quienes se interesan por los aspectos psicológicos de los personajes y por las series de temática social. Aunque también tiene mucho de thriller y mucho más de western, y de parábola con implicaciones actuales.

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