FICHA

Título originalThe Last Tycoon
Título en España: The Last Tycoon
Temporadas: 1 (9 episodios)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2017
Temática: Drama
Subgénero: Hollywood
Resumen: Dramatización de la novela de Scott Fitzgerald El Último Magnate. Nos muestra al primer ejecutivo de Hollywood en los años 30, y su permanente lucha contra el propietario del estudio para el que trabaja, así como sus relaciones personales y se pasa revista a todas las lacras que han estado presentes en Hollywood desde su fundación.
Actores: Matt Bomer, Lily Collins, Dominique McElligott, Jessica De Gouw, Kelsey Grammer, Rosemarie DeWitt, Bob Gunton, Bailey Noble, Enzo Cilenti, Mark O’Brien, Danielle Rose Russell, Lindsey Gort, Dustin Ingram, Tina Grimm, Brian Howe, Whitney Rice, Koen De Bouw, Jennifer Marsala, Annika Marks, Iddo Goldberg, Melia Kreiling, Don Harvey, Vince Nappo, Nicole DuPort, Michael Bunin,Elise Eberle, Victoria Van Fleet, Kristin Slaysman, Chloe Guidry, Larry Cedar, Ralph Michael Brekan, Ericka Kreutz, Sharon Lawrence, Enuka Okuma, Daniel Robbins, Michael Siberry, Ryan O’Nan, Kerry O’Malley, Dan Donohue, Taylor Nichols, Mandy June Turpin, Brad Hunt.
Lo mejor: La actuación de Kelsey Grammer en el papel de “Pat Brady”.
Lo peor: Todos los personajes tienen algo artificial e irreal.
Lo más curioso
: Dos semanas después de su estreno en septiembre de 2017, Amazon anunció que cancelaba la serie y que no habría segunda temporada .
¿Cómo verlo?: Es emitida en España a través de Amazon, puede ser bajada mediante programas P2P.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre THE LAST TYCOON

Son los años de la Gran Depresión. Hollywood es ya una realidad consolidada como industria. Ruedan millones de dólares en producciones que fascinan a los que tienen unos dólares para verlas. Los estudios se disputan a las grandes actrices y se ha iniciado el “star system”. Pero faltaba alguien que diera a la industria un rumbo definitivo. Y este fue Irving Thalberg, personaje realmente existente, que vemos en la serie como “Monroe Stahr” (Matt Bomer), protagonista de esta serie: The Last Tycoon (El último magnate).

No es la primera vez que la novela de Scott Fitzgerald se lleva al cine. La versión de 1976 dirigida por Elia Kazan y protagonizada por Robert de Niro, y con la presencia de Tony Curtis, Robert Mitchum, Theresa Russell, Jack Nicholson y Jeanne Moreau, constituyó un hito inolvidable. A partir de ahí, la novelas de Fitzgerald se convirtieron en una mina de guiones para Hollywood. El título original de la novela es, sin embargo, El amor del último magnate que, con buen juicio, tanto en la película de Kazan como en la serie que nos ofrece ahora Amazon Prime Video, se ha comprimido, eliminando la alusión al amor. Puestos a comparar, la versión de 1976 gana por goleada, a pesar del trabajo que han realizado particularmente dos actores en esta serie: Kelsey Grammer como propietario del estudio y Koen De Bouw como matón a sueldo del anterior. Mucho más liviano y superficial es el papel de Matt Bomer que encarna a Monroe Stahr o el de Lily Collons que asume los rasgos de la hija “locatis” del propietario del estudio.

El argumento nos intenta demostrar cómo era el mundo de Hollywood en el arranque de los años 30. La trama debe estar ambientada en 1933-35, a la vista de que desde el primer capítulo aparece la figura de un personaje que realmente existió: el agente del gobierno del Tercer Reich encargado de “adaptar” algunas películas a las exigencias ideológicas y culturales del Tercer Reich. Así mismo, Fitzgerald se preocupó de presentar el contraste entre el lujo que existía en la “fábrica de sueños”, a un lado de la calle, mientras que al otro se encontraban los campamentos de desesperados, gentes sin trabajo, sin perspectivas, sin posibilidades de salir adelante en la Gran Depresión. Tanto el propietario de los estudios como su matón, eran hombres que habían salido “de las calles” y que, por tanto, conocían lo que era la miseria.

Todo induce a pensar que, efectivamente, la vida en los estudios de Hollywood en los años 30 era tal y como los describió el novelista norteamericano y cómo esta serie refleja. Ahora bien, si la trama discurre sobre este doble trasfondo –Gran Depresión y mundo del cine- vale la pena recordar desde el principio que la trama integra distintas historias de amor a las que los guionistas no han sabido dar contenido y profundidad suficientes. Y esto constituye el principal problema de esta serie y, seguramente, lo que ha decepcionado al público norteamericano que todavía recuerda la versión de Elia Kazan.

 

Amazon anunció la clausura de la serie dos semanas después de haberla incorporado al streamming de Prime Video en donde puede verse. Creemos que la serie hubiera merecido algo más de atención y que, de no existir una inflación de series como la que se da en estos momentos, la serie hubiera conseguido llegar a mucha más gente, en lugar de reducirse a los abonados a esta plataforma. Es cierto que la serie falla, especialmente, en los diálogos y, más en concreto, en los diálogos del protagonista y de las actrices que lo circundan, pero también es cierto que esa carencia queda atenuada por el lujo y la ambientación rigurosísima de la que se hace gala a partir de las primeras escenas. Así mismo, las actuaciones de Grammer y de De Bouw, son excepcionales.

Es, por tanto, una serie que puede gustar a aquellos que se recreen con la traslación al cine de las novelas de Fitzgerald o que estén predispuestos a conocer los entresijos de las primeras de la industria del cine. Quienes disfruten con las historias de amor desgarradas y con personajes de dureza marmórea quizás queden encandilados con la interpretación de Matt Bomer. Pero aquellos otros que deseen formular comparaciones entre un original (la película de Kazan) y el remake, pueden abstenerse de ver la serie: el largometraje de 1976 es muy superior.

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