FICHA

Título originalMozart in the Jungle
Título en España: Mozart in the Jungle
Temporadas: 3 (30 episodios)
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 2014-hoy
Temática: Tragicomedia
Subgénero: Música
Resumen: Una oboísta que se ha preparado durante años en el conservatoria aspira a entrar en la Orquesta Sinfónica de Nueva York bajo la dirección de un excéntrico director. La serie aspira a mostrar la trastienda de una gran orquesta, el carácter de sus miembros y la sensación de que en la música clásica nada es lo que parece.
Actores: Lola Kirke, Gael García Bernal, Saffron Burrows, Bernadette Peters, Mark Blum,Malcolm McDowell, John Miller, Joel Bernstein, Hannah Dunne, Sandro Isaack,Adam David Thompson, Debra Monk, Daniel Breaker, Ken Barnett, Peter Vack,Philip Jackson Smith, Jennifer Kim, Ruibo Qian, Gretchen Mol, Brennan Brown,Jason Schwartzman, Aaron Moten, Monica Bellucci, Christian De Sica.
Lo mejor: Sin duda, la selección de música clásica.
Lo peor: El guión es algo débil y un mero acompañamiento para la música.
Lo más curioso
: La serie se basa en las memorias de un oboísta y en los rasgos del director venezolano Gustavo Dudamel.
¿Cómo verlo?: Es emitida en España a través de Amazon, puede ser comprada en DVD, y bajada mediante programas P2P.

Puntuación: 7,5

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Lo menos que puede decirse sobre MOZART IN THE JUNGLE

Los amantes de la música clásica pueden darse por satisfechos: ya tienen su serie. Harina de otro costal es si el guión es convincente o se trata sólo de un mero acompañamiento para unas piezas de música especialmente bien seleccionadas y que tienden a mostrar la magnificencia del género. Escrita en clave de tragicomedia, el guion es, seguramente, lo que menos interesará a los melómanos que, incluso, puede que en algún momento se den por ofendidos. El resultado final de la serie es que satisface musicalmente y es banal en lo que al argumento se refiere.

La trama sigue las vidas de varios personajes relaciones con la música clásica. El veterano director de la Orquesta sinfónica de Nueva York se jubila y es nombrado consejero emérito de la institución. Se trata de un director riguroso, serio y ortodoxo, mientras que su sustituto es un joven iberoamericano, joven, desenfadado, despreocupado pero brillante en la ejecución de su trabajo. La contraposición entre ambos personajes (Malcolm McDowell y Gael García Bernal, respectivamente) será una de las líneas argumentales de la trama y el plato fuerte del casting. Pero la protagonista de la serie es una oboísta que ha invertido mucho tiempo en obtener una buena formación en su especialidad y se fana la vida dando clases particulares de música. La oboísta aspira a obtener un puesto en la orquesta y, a partir de ahí, se desarrolla la otra parte de la trama: cómo lo conseguirá. Finalmente, las relaciones interpersonales de los músicos y del director emérito así como del nuevo director, con sus músicos y, especialmente, sus devaneos amorosos, las rivalidades en el interior de la orquesta y sus trayectorias individuales.

El metraje es el propio de una sitcom, no más de media hora por episodio, y los gags se basan en los rasgos y caracteres contradictorios de los personajes. Pero, no nos engañemos, la parte cómica es mínima: estamos ante una serie que trata de demostrarnos, por una parte, la dureza de la música clásica y el nivel de exigencia que requiere cada especialidad. Al mismo tiempo, nos dice que los músicos (y también los compositores históricos) son personajes de carne y hueso que, frecuentemente, componen movidos por instintos sexuales y pasiones amorosas y que, en definitiva, son como cada uno de nosotros.

En los EEUU, la música clásica es uno de esos elementos culturales que indican “estatus” y que en este momento tienen la consideración de “muy cool”. Así pues, lo que han hecho los promotores de esta serie –Amazon Prime Video- es tratar de granjearse el favor de un sector que, en principio, se le tiene por económicamente potente. Aquí, en Europa, las cosas se ven de otra manera: la música clásica pertenece, especialmente, al patrimonio de los pueblos europeos y, en la actualidad, parece estar fuera del favor de los gobiernos que tratan, sobre todo, de promover la multiculturalidad y el mestizaje cultural. De ahí que la serie haya pasado completamente desapercibida: la música clásica, en Europa, ocupa un papel cada vez más marginal. Ni siquiera es tenida como “guay” y cualquier variedad disonante (rap, hip-hop) parece merecer mucho más espacio en los medios de comunicación.

Así pues, esta serie tiene dos aspectos: uno de ellos, sin estar mal planteado, resulta irrelevante y nos cuenta lo mismo que podríamos ver en cualquier serie sobre pasiones humanas y chico-busca chica, chico se pelea con chico y chica-chico encuentran a otro que les ría las gracias. Nada en especial. Ahora bien, si una trama, banal y tópica, se le inserta un entorno de música clásica, el resultado es, en algunos momentos emocionante y logra que se nos ericen los pelos. En efecto, lo mejor que tiene esta serie es la selección de piezas de música clásica de las que vamos oyendo fragmentos. Y esto es lo que ha garantizado tres temporadas filmadas y una cuarta que  se estrenará a lo largo de 2018.

Una serie, en definitiva, para melómanos que busquen una serie especialmente dedicada para ellos. Es algo así como una Fama orientada hacia la música clásica. La serie puede servir también para que jóvenes a los que jamás se les ha ofrecido la posibilidad de disfrutar con las partituras de los grandes genios de la música aprendan que este género no es ni un tostón, ni música para abuelos, sino una música viva que trata de “tocar” al alma de quienes la escuchan. La serie no tiene ni la gravedad ni el perfeccionismo argumental de películas como Amadeus, pero sí está dotada de la ligereza necesaria para atraer la atención de quienes jamás han dado un céntimo por la música clásica.

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