FICHA

Título originalDirty Money
Título en España: Dirty Money
Temporadas: 1 (6 episodios)
Duración episodio: 50-77 minutos.
Año: 2018
Temática: Documental
Subgénero: Económico
Resumen: Seis escándalos de naturaleza muy diferente protagonizados por el mundo empresarial y en los que siempre subyace como fondo de la cuestión el deseo desmesurado de beneficios máximos sin escatimar engaños, fraudes o estafas puras y simples
Actores: Documental con la participación de Alberto Ayala, Jack Ewing, John German, Walter Groth, Stuart Johnson, Hans Koberstein, Jacob McDonald, Ferdinand Piëch, Eric Schneiderman, Martin Winterkorn.
Lo mejor: La variedad de los temas tratados y la multiplicidad de sectores en los que se introducen.
Lo peor: Esa variedad es, en algunos momentos, excesiva y lleva a la dispersión temática.
Lo más curioso
: “Dirty Money” se traduce como “dinero sucio”.
¿Cómo verlo?: Es emitida en España a través de Netflux y puede ser bajado mediante programas P2P.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre DIRTY MONEY

Un cierto número de espectadores están muy sensibilizados ante los abusos del capitalismo neoliberal y las triquiñuelas de sus exponentes. Netflix, haciéndose eco de tal estado de ánimo ha incluido en su repertorio desde finales de enero, esta serie se seis documentales sobre escándalos económicos. Se trata de una serie dispar en la que cada uno de los seis episodios ha tenido un director diferente. Esto la convierte en una serie desigual con algunos episodios muy ilustrativos y otros absolutamente irrelevantes, especial para nuestro entorno geográfico, e incluso, mal resueltos (el episodio 5, sobre El robo del sirope de arce en Canadá). Con todo, se trata de una serie que puede verse –incluso que debería verse- para confirmar el “estilo de trabajo” del capitalismo neoliberal y sus riesgos incluso para la salud humana.

El primer episodio (Emisiones de NOx), el tercero (venta en corto e industria farmacéutica) y el cuarto (sobre el HSBC, El banco de los cárteles), son, desde luego, los más interesantes. El segundo, sobre los préstamos a corto plazo y el quinto, sobre el mencionado robo del sirope de arce, resultan de menor calado y en cuanto al último, el más oportunista, se reduce a pasar revista a los afectados por las quiebras de Donald Trump antes de asumir la presidencia de los EEUU.

¿Qué puede pensarse de todo esto? En primer lugar que los gobiernos no cumplen con el “contrato social”: se acepta la existencia de un gobierno democrático para que resuelva los problemas de la población y evite los abusos. Si los gobiernos no están en condiciones de realizar este mandato que se remonta al mismo origen del concepto de democracia moderna (impedir, mediante la división de poderes, que algún sector social u oligárquico, imponga sus leyes) es que estas democracias carecen de legitimidad. No es, desde luego, la intencionalidad con la que se ha armado esta serie, pero sí la consecuencia de aquellos que tienen ojos y ven y disponen de entendimiento y discurren…

En el episodio 1 vemos como los directivos de Wolksvägen se preocuparon de trucar los dispositivos de sus vehículos para venderlos como “limpios” y “no contaminantes”, cuando en realidad eran fábricas móviles de gases tóxicos. Las particular emitidas por los Diesel de estos vehículos, en suspensión en la atmósfera, llegan incluso a zonas en las que no circulan vehículos y se convierten en agentes tóxicos de primera magnitud. ¿Una multa y la retirada de los vehículos puede bastar para contrapesar el daño causado? Por supuesto que no.

Otro tanto ocurre con el HSBC, un banco inglés, creado en el siglo XIX para albergar a los capitales obtenidos con el comercio del opio (algo que no se dice en el documental) y que, durante más de una década ha servido para albergar y blanquear los fondos de carteles mexicanos de la droga, que, vale la pena no olvidarlo, en diez años han causado casi 100.000 muertos en aquel país. El gobierno de los EEUU multó a la entidad con 1.900 millones de dólares, que casi suponía una centésima parte de sus beneficios en un solo año… más que una sentencia era el estímulo para que ese banco y cualquier otro siguieran blanqueando los dineros de la droga. Dicho de otra manera: el gobierno de los EEUU ni siquiera es libre para actuar contra la neo-delincuencia constituida por la alianza entre el poder financiera y el mundo de la droga.

Estos son, duda los escándalos de mayor interés internacional. Otros se resuelven en clave norteamericana como, por ejemplo, el caso de los préstamos a corto plazo y de pequeñas cantidades realizado por el piloto de coches Scott Tucker y al que solo la legislación norteamericana, permisiva con las empresas ubicadas en Reservas indias y una legislación articulada para proteger al depredador económico permitió estafar y esquilmar completamente y de por vida a beneficiarios de préstamos de apenas ¡500 dólares! La venta de la farmacéutica Valeant cuyo valor en bolsa empezó a crecer vertiginosamente e hizo aumentar los precios de fármacos especializados, no se hubiera llevado nunca a los tribunales de no ser porque el consorcio de las compañías aseguradoras se vio afectado y activo los dispositivos legales y judiciales para que los directivos de Valenat fueran investigados y encarcelados.

El remate de la serie, el último episodio y más largo en metraje es el que está dedicado a “El charlatán”, Donald Trump. El contenido no nos dice nada que no hubieran mostrado antes otros documentales y que ya se sabía en el momento en el que los norteamericanos le votaron como presidente de los EEUU. Y, a pesar de que no esté entre las intenciones de los productores de este documental, el espectador casi está obligado a preguntarse: si esto es así, si Trump es un estafador, ¿cómo fue capaz de derrotar a Hilary Clinton? ¿Son los políticos o son el mismo sistema norteamericano el que falla? Y la pregunta retórica del día: Las democracias “a la Occidental” ¿son verdaderamente democráticas o más bien cabría llamarlas “plutocracias”? A recordar que “plutocracia” equivale a “poder del dinero”.

Una serie de seis documentales, en cualquier caso, que por desiguales que sean, nos indican que el “sistema” (conjunto de estructuras socio-político-económicas-culturales) no funciona bien. Los desajustes son tales que, en cualquier momento, alguien con personalidad y carisma suficiente puede pronunciar el consabido “El Rey está desnudo” y conseguir que, como un castillo de naipes, todo se derrumbe. Y Norteamérica tiene todos los números en la rifa para caer antes que nadie.

Con las reservas que hemos comentado, el espectador podrá elegir cuáles de estos episodios le pueden interesar más. Algo, en cualquier caso, aprenderá, entre otras cosas, verá compendiado y resumidos algunos episodios que en su momento dieron mucho que hablar y sobre los que, bruscamente, el flujo de información cesó (caso de la WV y del HSBC). Sólo por esto, ya vale la pena velo

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