FICHA

Título originalAmerican Gods
Título en España: American Gods
Temporadas: 2 (16 episodios)
Duración episodio: 59-63 minutos.
Año: 2017
Temática: Fantasía
Subgénero: Mítico-religiosa
Resumen: Un preso, Sombra, está a punto de extinguir su condena, pero sale unos días antes a causa de la muerte de su esposa y de su mejor amigo en accidente. En el curso del viaje al funeral conoce en el avión a un misterioso “Señor Miércoles”. Éste lo reclutará para participar en una guerra entre los antiguos dioses mitológicos y los dioses tecnológicos de la modernidad.
Actores: Ricky Whittle, Ian McShane, Emily Browning, Pablo Schreiber, Bruce Langley, Yetide Badaki, Jonathan Tucker, Gillian Anderson, Demore Barnes, Dane Cook, Cloris Leachman, Peter Stormare, Crispin Glover, Orlando Jones, Mousa Kraish, Christopher Obi, Omid Abtahi, Betty Gilpin, Kristin Chenoweth.
Lo mejor: Una imaginación portentosa puesta al servicio de un relato poco convencional.
Lo peor: En algunos momentos la serie resulta excesivamente extravagante.
Lo más curioso
: La serie es una adaptación de la novela de Neil Gaiman, del mismo título, llevada a la televisión por Bryan Fuller y Michael Green.
¿Cómo verlo?: Es emitida en España a través de Amazon Prime Video y puede ser bajado mediante programas P2P o comprarse en DVD.

Puntuación: 7,5

PROMO (1ª temporada, en inglés)

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Lo menos que puede decirse sobre AMERICAN GODS

En los EEUU existe una nostalgia mitológica. Salvo las concepciones, hoy prácticamente desaparecidas en las reservas y en sus casinos anexos, de los indios norteamericanos, en los EEUU lo que más se aproxima a la “mitología” son los mormones con su ángel Moroni que transmitió sus enseñanzas directamente a Josep Smith, fundador de la “nueva religión”. Los propios norteamericanos son conscientes de que no tienen nada que puedan contraponer a las floridas mitologías paganas europeas: la celta, la nórdica y la clásica greco-latina. Así pues, no es raro que con cierta frecuencia hayan hecho intentos de crear mitologías propias. La película O Brother, de los hermanos Cohen, respondía a esta necesidad. Y otro tanto ocurre con esta serie basada en la novela del mismo título escrita por Neil Gaiman.

En el piloto, la novela y su escenificación discurren en paralelo sin que existan discrepancias ni rupturas, sino tan solo un resumen en la serie del arranque de la novela. En ambas, las primeras escenas nos muestran a un presidiario, no particularmente malvado, “Sombra” (Shadow) que es liberado unos días antes de purgar su condena a raíz de que su esposa ha muerto en accidente junto a su mejor amigo. Durante los años que Sombra ha estado en prisión había diseñado un futuro en el que los dos elementos centrales eran estar junto a su esposa y trabajar con su amigo. En el curso del viaje en avión hasta la población en la que deben celebrarse los funerales, Sombra conoce al “señor Miércoles” que le propone trabajar para él como guardaespaldas. Inicialmente Sombra se niega, pero, finalmente y ante la falta de mejores perspectivas personales termina accediendo. Juntos recorren los EEUU, visitando a antiguos amigos del “Señor Miérdoles”.

Hasta aquí todo parece un relato más o menos normal: un drama personal, un encuentro providencial y unos viajes en el curso de los cuales Sombra tiene oportunidad de conocer a los amigos de su jefe. Sin embargo, poco a poco, se va desvelando que el “Señor Miérdoles”, en realidad, es el dios germánico Odín, o al menos, su reencarnación, y que está reclutando por todos los EEUU, a los antiguos dioses de las distintas religiones y entornos culturales de la antigüedad, que se han reciclado como ciudadanos norteamericanos, eso sí, algo estrafalarios. En la novela, finalmente, se sugiere que el propio Sombra es la reencarnación de Baldur, el más joven de los dioses, cuya muerte causada por Loki generó el “goterdamerung”, esto es, “la caída de los dioses”.

 

Hay algo de irónico en esta serie y en la novela. Los viejos dioses paganos han sido olvidados, mueren entre la indiferencia general, pierden sus poderes y se desvanecen, ante los nuevos dioses de las tecnologías ascendentes. La parábola y su simbolismo están, pues, meridianamente claros, por mucho que supongan una desviación y una manipulación de las viejas leyendas germánicas y cierta incomprensión por la función de los “dioses” en aquellas mitologías.

El papel de Shadow Moon, Sombra de la Luna, está asumido por Ricky Whittle, actor británico que había aparecido previamente en Los 100, NCIS, y varias series inglesas y norteamericanas que no se han emitido aún en España. Debe encarnar un papel difícil, y, hay que decirlo, resulta medianamente convincente, a diferencia del “Señor Miérdoles”, asumido por el veterano Ian McShane que, a sus 72 años, hace una creación excepcional. El actor inglés apareció por primera vez en televisión en Space 1999 y luego lo hemos visto en otras muchas series: Juego de Tronos, American Horror Story, Ray Donovan, El ala oeste de la Casa Blanca, Dallas, Miami Vice, Evergreen, Magnum… En esta ocasión, como el vino viejo, McShane, se muestra versátil, brillante, maduro, enérgico, irónico y, en definitiva, borda su papel.

La serie contiene un alto grado de extravagancia. No es una serie al uso, ni siquiera una serie convencional, es diferente a cualquier otra cosa que hayamos visto y cuyos méritos han sido reconocidos por varias nominaciones a las ediciones de los premios Satellite y al premio de la crítica. La serie es de esas cuya elaboración ha sido contemplada para “gourmets”, es decir, por aquellos que no se conforman con ver series convencionales, sino que precisan productos diferentes a cualquier otra cosa que hayan visto con anterioridad. ¿Puede recomendarse? Sí, pero para este tipo de público. También puede interesar a los amantes de la ciencia ficción o de los relatos fantásticos, pero, en absoluto a los que exigen racionalidad y ortodoxia a la hora de seleccionar su programación.

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