FICHA

Título originalKiller Women
Título en España: Killer Women
Temporadas: 2 (7 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2016-2017
Temática: documental
Subgénero: crímenes
Resumen: El presentador de televisión británico Piers Morgan realiza una excursión por distintas prisiones de los EEUU entrevistando a mujeres que han protagonizado crímenes espectaculares sobre varones y que han sido condenados en los tribunales.
Actores: presentador Piers Morgan.
Lo mejor: Cada uno de los episodios, en sí mismo, es un torpedo contra la “ideología de género”.
Lo peor: Con demasiada frecuencia, el modelo de entrevista es idéntico y puede albergarse la sospecha de que Piers ha elegido los casos por lo morboso y retorcido de los mismos.
Lo más curioso
: Las autoridades penitenciarias de distintos Estados concedieron a Piers autorización para las entrevistas, limitada a una hora.
¿Cómo verlo?: Emitido en España por Netflix y por Amazon Price; puede ser bajado mediante programas P2P.

Puntuación: 6,5

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Lo menos que puede decirse sobre KILLER WOMEN

Uno de los aspectos más polémicos de la modernidad es la “ideología de género” a la que está ligada de manera indisoluble la cuestión de la “violencia de género”. A primera vista (y, seguramente, a segunda, a poco que se examine la cuestión), parecía inútil considerar este tipo de violencia como algo diferente a la que castiga en el código penal la violencia contra cualquier ser vivo. Sin embargo, por presiones del feminismo y por simple deseo de los partidos de izquierda una “conquista” a un sector del electorado, desde principios del milenio, el tema de la “violencia de género” (esto es, de la violencia ejercida contra la mujer) ha merecido un tratamiento judicial preferencial y distinguido del resto de formas de violencia. Pues bien, esta serie, viene a decir: también las mujeres asesinan y ¡de qué manera!

Para los que desde muy pequeño hemos sido educados en el valor de dignidad e igualdad, no tiene mucho sentido distinguir entre distintos tipos de violencia contra los distintos miembros de la sociedad: todas formas, en efecto, parte de un mismo concepto, la agresividad de unos sobre otros. Ahora bien, por algún motivo, la violencia contra la mujer es considerada hoy con mayor atención que la violencia contra ancianos y niños o contra el mismo varón. Esta serie, sin embargo, intenta romper esta tendencia y lo hace de manera brutal: los diez casos que presenta en los ocho episodios con los que cuenta la serie en sus dos temporadas, nos muestran a 10 asesinas despiadadas que han cometido crímenes horribles, truculentos y que han causado impacto en los EEUU, desdiciendo la pretensión de que la mujer es solamente una víctima de la violencia masculina. En la mayoría de los casos que muestra la serie, los asesinados han sido precisamente varones, en todos, no existían motivos comprensibles para los crímenes y en la mayoría, las mujeres, todas ellas condenadas con pruebas abrumadoras, seguían sosteniendo, sino su completa inocencia, siempre tendían a atribuir la responsabilidad a otros (atribución que no compartían en absoluto los policías y fiscales encargados de los casos).

Así pues, esta serie podría ser definida como “contracorriente”, a tenor de que lanza deliberadamente un torpedo contra la línea de flotación de la “ideología de género”. Harina de otro costal es plantear si esto ocurre solamente en los EEUU o (allí, el número de asesinatos cometidos por mujeres es casi idéntico al cometido por varones) o bien se trata de una tendencia internacional, por lo menos similar a la que se da en cualquier otro país. La respuesta es positiva: si bien es cierto que en países de Europa Occidental la tasa de criminalidad es superior en el hombre que en la mujer, eso se debe a la llegada masiva de inmigración procedente de marcos geográficos (magrebíes, africanos y andinos) en donde el papel de la mujer se suele desconsiderar y que ocupan aproximadamente la mitad de los casos de violencia doméstica. Pero las cifras de asesinatos cometidos por hombres y por mujeres en nuestro marco geográfico, no están muy lejos y demuestran, por sí mismas, lo absurdo de la “ideología de género”.

La paternidad de la serie se debe a un periodista, británico de nacimiento y que ha desarrollado su carrera en gran medida en los EEUU, trabajando para la CNN, Piers Morgan. Inició su carrera en The Sun, tabloide amarillista del Reino Unido y luego pasó a ser, a los 28 años, editor de News of the Worl.

En productos de este tipo, siempre aparece cierto nivel de manipulación por parte del guionista y del presentador. Incluso esta manipulación está presente en el hecho mismo de la selección de los casos presentados. De todas formas, la serie documental tiene un efecto demoledor sobre el espectador y, si está libre de prejuicios, le llevará inevitablemente a revisar sus concepciones sobre la “violencia de género”: existe violencia, contra ancianos, contra niños, contra mujeres, contra varones, contra adolescentes y esta es realizada por cualquiera de los sexos. Todo lo demás, resulta secundario y subjetivo. Lo sabíamos antes de ver esta serie documental, ahora, seguramente, nos habremos reforzado en este criterio. Contraindicado absolutamente para los defensores de las “ideologías de género”.


 

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