FICHA

Título originalThe end of the Fxxxing World
Título en España: The end of the Fxxxing World
Temporadas: 1 (8 episodios)
Duración episodio: 20 minutos.
Año: 2017
Temática: trailer
Subgénero: iniciática
Resumen: Dos adolescentes difíciles se conocen por casualidad y deciden huir de los respectivos domicilios paternos. A partir de ahí entrar en una dinámica demoledora en la que cada etapa supone un paso más hacia el abismo y en el curso del viaje van aprendiendo sobre el verdadero rostro de la vida.
Protagonistas: Alex Lawther, Jessica Barcen, Gemma Whelan, Wummi Mosakuy, Steve Oram, Christine Bottomley, Navin Chowdhry, Navin Chowdhry, Rey Mate,
Lo mejor: La brevedad y la intensidad de cada capítulo.
Lo peor: Al contar demasiado en poco tiempo muchos aspectos psicológicos de los protagonistas quedan desdibujados.
Lo más curioso
: La serie está basada en el cómic The end of the fucking world de Charles S. Forsman.
¿Cómo verlo?: A través de Netflix. Puede bajarse mediante programas P2P.

Puntuación: 7

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INTRO (episodio 1, subtitulado)

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Lo menos que puede decirse sobre THE END OF THE FxxxING WORLD

The end of the Fxxxing World es una miniserie atípica en todos los sentidos. Se la ha definido como “comedia negra” pero si no es algo es precisamente eso: una comedia. Más bien podría decirse de ella que es el viaje iniciático de dos adolescentes difíciles que en apenas tres días aprenden lo que es la vida y contemplan, por vez primera, su verdadero rostro. Por lo demás, desde el título, hasta la duración de los episodios, pasando por las situaciones en las que se ven implicados los adolescentes son atípicas y, desde luego, mucho más próximas a un thriller que a una “comedia negra”. Raras son las ocasiones en las que algún comentario o alguna situación inducen a la carcajada. Muchas, son en cambio, las peripecias dramáticas y sin salida que suceden en apenas ocho capítulos.

Hay que advertir que la carga de dramatismo va aumentando a medida que avanza la serie. La trama nos muestra a dos adolescentes, “James” y “Alyssa”. El primero asistió al suicidio de su madre y desde entonces se ha preguntado si es o no es psicópata. Su padre ha seguido educándolo con cariño y tratando de establecer puentes con él, pero sin darse cuenta de que cada vez se alejaba más y más. Decide matar animales y luego se empeña en que quiere conocer lo que se siente al matar a un humano. “Alyssa”, es hija de una familia desestructurada, su madre vive con un individuo impresentable que no empatiza en absoluto con ella. La sombra del padre auténtico que cada Navidad le envía una felicitación se proyecta sobre ella como la imagen del padre ideal con el que le gustaría vivir.

Tales son los dos protagonistas de la trama que empieza a desarrollarse desde el momento en el que ambos deciden huir y plantearse una nueva forma de vida. Así pues, tras la presentación de los personajes, la trama toma su rumbo definitivo desde el momento en el que ambos huyen en el vehículo del padre de “James”. Si él decide acompañar a “Alyssa” en la aventura es, simplemente, porque la ha elegido como “víctima”. Y, a partir de ahí, todo serán giros sorprendentes e inesperados hasta el último segundo del capítulo final.

La serie ha sido guionizada a partir de un cómic elaborado por Carles S. Foreman. Rápida en su desarrollo hubiera podido presentarse bajo el formato de largometraje, pero Netflix decidió dividirla en ocho entregas de apenas 20 minutos que pueden verse –y de hecho, si se dispone del tiempo suficiente, se ven- de una sola tacada. De entre todos los elementos a destacar figura la música compuesta por Graham Coxon. Vale la pena decir algo también sobre los dos protagonistas que aparecen como típicos adolescentes “difíciles”.

“Alyssa” está interpretada por Jessica Barden, quien, a pesar de su apellido, no tiene nada que ver con la saga de los Bardem. A pesar de sus 25 años (si hemos de creer los datos ofrecidos por Wikipedia) tiene un aspecto aniñado que le permite ser muy creíble en su papel de chica de 17 años con una mezcla de rabia y dolor en el cuerpo. En cuanto a su compañero, Alex Lawther (“James”), tiene en la actualidad 22 años, pero da el tipo de chico a punto de cumplir los 18. Su rostro que parece provisto de la inexpresividad y rigidez facial que exige el guión, nos resulta conocido por un episodio de Black Mirror (“Shut Up and Dance”). Maggie Smith ha alabado su trabajo que hasta ahora no es sólo como actor, sino también como escritor y director teatral. Ambos son de nacionalidad inglesa y consiguen aumentar el impacto de la serie.

No se trata solamente del pequeño drama de unos adolescentes atípicos, sino de una reflexión sobre la inadaptación de la juventud a una sociedad decadente y que está implosionando ante nuestros ojos, sin que estemos en condiciones de remediarlo. La rabia que siente ella es la rabia de todos los jóvenes que ni entienden el mundo en el que se han visto arrojados, y frecuentemente abandonados por sus padres, ni están en condiciones de afrontarlo al carecer de las mínimas herramientas educativas.

 

Ambos personajes nos muestran que, además, de regalarles todos los objetos que los jóvenes piden, tampoco estaría de más que sus padres se volcaran sobre ellos, completaran su educación y los guiaran antes de que aprendieran ellos solos a golpes por la vida y descubrieran el verdadero rostro del mundo y de todo lo que les rodea. Esta miniserie va de esto: de los problemas de los jóvenes y lo hace, elegantemente, mostrando dos casos extremos implicados en una aventura absurda… tan absurda como la realidad que les circunda.

Es una serie adaptada para un público muy amplio. No es una típica serie de “adolescentes”, ni una fantasía ochentera al estilo de Stranger Things. Es la perífrasis simbólica de una generación cuyos padres les han arrojado a un viaje al fin de la noche. En cualquier caso, la miniserie sólo le exigirá 160 minutos de su tiempo.