FICHA

Título originalHerrens veje
Título en España: Algo en qué creer
Temporadas: 1 (10 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2017
Temática: drama
Subgénero: religioso
Resumen: Un pastor de la Iglesia Nacional Danesa que aspira a ser obispo de su diócesis y pertenece a un linaje de pastores, es derrotado por una adversaria y evidencia de nuevo muestras de alcoholismo crónico, mientras sus dos hijos viajan, uno como capellán castrense en una unidad destacada en Oriente Medio y el otro perseguido por la mala fama de haber copiado el 50% de su tesis doctoral.
Protagonistas: Lars Mikkelsen, Morten Hee Andersen, Simon Sears, Ann Eleonora Jørgensen, Fanny Louise Bernth, Joen Højerslev, Maj-Britt Mathiesen, Johanne Dal-Lewkovitch, Camilla Lau, Laura Bro, Solbjorg Hojfeldt, Yngvild Støen Grotmol, Mathias Flint, Amira Helene Larsen, Patricia Schumann, Joachim Fjelstru, Stig Hoffmeyer, Lars Ranthe, Hans Henrik Clemensen, Sara Viktoria Bjerregaard Christensen, Sia Puri, Vibeke Hastrup, Bertil De Lorenzi, Victor Skov Dahl Christiansen, Marie Tourell Søderberg, Niels Ellegaard, Zapp Jørgensen, Amir El-Masry,Manish Gandhi, William Halken, Paw Henriksen, Jens H. Holbech, Michael Karim
Lo mejor: Lars Mikelsen en un nuevo papel de clérigo alucinado y alcohólico.
Lo peor: En algunos tramos el guión no está suficientemente trabajado.
Lo más curioso
: la serie es del mismo grupo que creó la famosa serie Borgen.
¿Cómo verlo?: Emitido en España por el canal Cosmopolitan; puede ser bajado mediante programas P2P.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre ALGO EN QUE CREER

Las series danesas suelen tener un buen nivel de calidad y siempre oscilan, incluso las más sencillas, entre la gama media y alta en apoyo del espectador. Algo en que creer va en la misma dirección se trata de una muy pulcra producción en torno a la familia de un pastor protestante de firmes convicciones, pero que fracasa al presentar su candidatura para dirigir la diócesis de Coopenhague, cayendo en una crisis de alcoholismo. Sus dos hijos, siguen caminos opuestos: el pastor no apoya al mayor de ellos, que ha falsificado su tesis doctoral y resulta expulsado de la universidad, perdiendo a sus amigos y sus posibilidades de trabajo. Rechazado por su padre, opta por pedir a la esposa de su hermano que lo aloje temporalmente. Por su parte, el hermano menor que ha seguido los pasos de su padre y el también pastor, se enfrenta a dos posibilidades: o aceptar el responsabilizarse de una importante parroquia de la capital (cargo que le ofrece la rival de su padre que ha sido elegida, finalmente, para el cargo de obispo de la capital) o bien irse destacado como capellán castrense a una unidad que combate en Afganistán. Opta por esta última opción para no enfrentarse a su padre, pero su papel allí no es particularmente apreciado por los soldados. Tal es el punto de partida de este verdadero dramón danés.

Se ha definido a esta serie como una muestra del “realismo mágico escandinavo”. En realidad, sólo lo es, a condición de amputar el calificativo “mágico”. Es simple realismo, dramatizado y extremo. La historia de una familia peculiar que desde hace generaciones ha sido llamada por el camino de la religión. Tiene algo de parábola evangélica: dos hijos, cada uno con una personalidad diferente (el joven sale al padre que siempre ha querido proseguir la saga de servidores del altar, mientras que el mayor abandona sus estudios teológicos y se dedica a los negocios de los que se verá alejada a causa del fraude de su tesis doctoral). Éste último será el “hijo pródigo”, pero no siempre las parábolas evangélicas son asumidas por los encargados de predicarla.

El protagonista indiscutible de la serie es Lars Mikelsen que, nuevamente realiza una creación fabulosa del pastor alucinado por la religión y por el alcohol. Mikelsen es uno de esos actores camaleónicos que lo mismo sirve para un roto que para un descosido: lo hemos visto como político sospechoso de asesinato, como presidente de Rusia, como campesino en la Dinamarca del XIX, como psicópata criminal, como periodista… y en esta serie como pastor con una componente mística y otra humana-demasiado-humana. Estos registros absolutamente diferentes han sido interpretados por Mikelsen con una facilidad y una convicción pasmosas. A pesar de que los hijos tengan un papel protagonistas (al igual que la esposa y el grupo de ayudantes que le rodean), su papel es bastante secundario en relación a la trama central. De todas formas, también Simon Sears y Morten Hee Andersen, hacen sendos buenos papeles, al igual que la sufrida esposa del pastor, Ann Eleonora Jørgensen.

Algo en qué creer es un dramón que satisfará a los amantes de este género. El guión es sólido, si bien algunos giros son completamente previsibles desde las primeras escenas. No puede decirse que sea una serie sorprendente, pero es, en cualquier caso, correcta y original. Uno de los aspectos que más llama la atención es la importancia que ha tenido para Dinamarca el envío de un pequeño contingente militar a Afganistán. El tema está presente en muchas series: lo vimos en la segunda temporada de Bron/Bröen, apareció también en Borgen, en Bajo la superficie y en varias series menores. Da la sensación de que esa intervención y la muerte de algunos soldados en una guerra perdida está presente en la pacífica población danesa.

Con esta serie se completa el ciclo de producciones nórdicas emitidas a lo largo de 2017: no ha sido su mejor año, pero aquellas cinematografías –especialmente la danesa- han ido lanzando productor de distintos géneros, todos ellos aceptables y competitivos, aunque ninguno vaya a tener la brillantez de las series que han dado carta de naturaleza a la industria de las series en esos países. En este sentido, Algo en qué creer nos introduce en un género nuevo para el mundo sieriéfilo danés: el drama con un trasfondo religioso. Ésta, como el resto de series nórdicas es una apuesta segura: nos atraerá más o menos el tema, pero sabemos que nunca nos defraudará.