FICHA

Título originalCuba and the Cameraman
Título en España: Cuba a través de la cámara
Temporadas: documental
Duración episodio: 1 h, 55 minutos.
Año: 2017
Temática: documental
Subgénero: político-costumbrista
Resumen: El periodista Jon Alpert que ha ido viajando frecuentemente a Cuba durante los últimos 50 años y nos muestra la evolución del país a través de tres familias cubanas a las que visita regularmente en estos viajes y de las entrevistas que tuvo con Fidel Castro.
Protagonistas: Fidel Castro y población cubana.
Lo mejor: Es el resumen de medio siglo de historia cubana visto a través de su población.
Lo peor: El destino de la población.
Lo más curioso
: el documental está firmado por Jon Alpert, uno de los más famosos (y más castigados) reporteros de los EEUU.
¿Cómo verlo?: Emitido por Netflix. Puede bajarse a través de programas P2P.

Puntuación: 7,5

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Lo menos que puede decirse sobre CUBA A TRAVÉS DE LA CÁMARA

Resulta difícil explicar la escisión interior que experimenta quien esto escribe hacia Cuba y hacia todo lo que ha ocurrido en la isla desde que tengo uso de razón. Por una parte, a la condena del régimen comunista, a sus excesos en materia represiva, a la falta de garantías políticas, se unen las realizaciones del régimen en los terrenos de sanidad y educación… que se han visto atenuadas por el bloqueo a que ha sido sometida la isla durante más de medio siglo. Y luego está la opinión de los exiliados, de los opositores políticos y de los que sin motivo se han visto perjudicados por el gobierno cubano y arrojados fuera de la tierra que les vio nacer. Por otra parte, para nosotros, españoles, resulta difícilmente calificable el que una isla pueda ser sometida a un bloqueo por parte de un país que siempre ha ambicionado tenerla bajo su control. El bloqueo, hay que recordarlo, ha limitado extraordinariamente las posibilidades de desarrollo y bienestar de una población con la que nos hemos sentido siempre tan próximos (nuestros abuelos fueron “indianos” que sudaron en la isla). Este documental tiende a satisfacer a todas las posiciones (si ello es posible), deja atrás cualquier maniqueísmo y ofrece una visión de conjunto, especialmente de la sociedad cuba, del régimen, con sus pros y sus contras. De ahí su interés.

Jon Alpert empezó a frecuentar Cuba en los primeros años de la revolución castrista. Con su cámara ha estado presente en los lugares más “calientes” del planeta en los últimos 50 años. Se le ha visto en Vietnam, Camboya, Irán, Nicaragua, Cuba, China y Afganistán. Sus documentales y filmaciones le han reportado 15 premios Emmy. Ha entrevistado a Fidel Castro en varias ocasiones (y a Saddan Hussein, entre otros) y en este documental explica cómo se realizaron estas entrevistas, en qué circunstancias y muestra material que se había quedado reflejado en las mismas. La imagen de Castro no queda erosionada, siempre aparece sonriente, con un elevado sentido del humor, el puro encajado entre las mandíbulas, próximo, abierto y dialogante… como cabía esperar. Mucho más interesantes son los recorridos por las calles de La Habana y las relaciones con tres familias a las que reiteradamente, Alpert ha ido visitando cada vez que llegaba a Cuba. A través suyo se puede seguir la evolución de la isla en estos últimos 50 años. Son estos encuentros los que hacen este documental irremplazable.

Ninguno de los entrevistados tiene perfil político, son ciudadanos de base, gentes como usted y como yo que nos limitamos a sobrevivir, a tratar de ser felices y que no tomamos partido por doctrina alguna. Alpert ha querido reflejar a las “buenas gentes” de la isla, a los que, por una parte han sido beneficiarios de una sanidad y de una educación gratuitas, pero también a los que han sufrido la miseria y la escasez (e incluso las injusticias) del régimen. Es evidente que a Alpert –un hombre que en su juventud estuvo próximo a la “new left”- siente particular interés (e incluso envidia) por el sistema de asistencia sanitaria en Cuba y por el sistema educativo de la isla. En ambos terrenos, el esfuerzo que ha hecho el castrismo es innegable, especialmente para un norteamericano que tiene que pagar facturas que lo endeudan para toda su vida tanto como enfermo como en su faceta de estudiante.

Particularmente emotiva es la evolución de tres hermanos agricultores que llegan a 92 años a finales del milenio y que ya están muertos los tres en el siguiente desplazamiento. Son cubanos y caribeños típicos, de los que se pueden encontrar en cualquier taberna o en cualquier guagua del Caribe. Alegres, divertidos, bromistas, trabajadores natos, víctimas de los efectos secundarios del castrismo o del bloqueo… La niña que diez años después se ha convertido en una madre soltera y que diez años después se habrá ido desde Puerto Mariel a Miami dejando a sus hijos en la isla. El joven descendiente de esclavos que trata de sobrevivir en un ambiente degradado en el mercado negro y pasa por la cárcel. Los centros de distribución de alimentos con las estanterías vacías, el racionamiento y los negocios que cierran, los coches de los años 50, con los interiores destrozados, los hospitales desabastecidos con brillantes cirujanos que cobran, pásmense, 24 euros al mes y que en toda su vida no lograrían reunir lo que un cirujano mediocre de los EEUU cobra por una sola operación… Alpert nos remite a lo largo de las casi dos horas de documental a una perspectiva social de la isla a lo largo del más de medio siglo de Revolución: hasta la noticia del fallecimiento de Fidel Castro.

Hemos tratado de encontrar puntos débiles al documental, pero apenas lo hemos conseguido. Es un documental, no es un análisis sociológico, ni una perspectiva histórica, aunque tenga de lo uno y de lo otro. Es simplemente, un fresco de medio siglo de castrismo. Extraordinariamente emotivo y discretamente imparcial. Recomendado especialmente para todos aquellos que quieran ver la realidad cubana de 2017 y cómo se ha llegado a ella.