FICHA

Título originalAprés Hitler
Título en España: Europa, después de Hitler
Temporadas: documental (2 partes)
Duración episodio: 91 minutos.
Año: 2016
Temática: historia
Subgénero: postguerra
Resumen: El 8 de mayo de 1945, el gobierno del Tercer Reich se rendía a los aliados concluyendo así la guerra en Europa. Este documental nos muestra la situación en la que quedó Europa entre ese momento y los primeros años de la Guerra Fría. El documental demuestra que no solamente se cometieron barbaridades durante los años de la guerra sino que estas no remitieron en la postguerra donde se juntaron venganzas, represión contra los vencidos, pobreza, miseria y limpieza étnica.
Protagonistas: documental dirigido por David Korn Brzova con guión de Olivier Wieviorka
Lo mejor: La búsqueda de la imparcialidad por encima de la “historia oficial”.
Lo peor: Algunas de las escenas son tan inesperadas que revuelven las tripas y cuesta borrárselas de la memoria.
Lo más curioso
: Que el documental tiene contenidos absolutamente reveladores para quienes piensan que en las guerras todo es blanco o negro, buenos o malos.
¿Cómo verlo?: Fue emitido por TV2. Actualmente puede verse con facilidad en youTube y en varias webs especializadas en documentales o bajarse mediante programas P2P.

Puntuación: 7,5

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Lo menos que puede decirse sobre DESPUÉS DE HITLER

¿Quién dijo que estaba todo dicho sobre la Segunda Guerra Mundial? Siempre queda algo por decir que se ha ocultado durante décadas y que no responde a la imagen que se nos ha enseñado sobre aquel conflicto. Básicamente, lo que la memoria colectiva ha retenido es que entre 1939 y 1945, el mundo vivió bajo la amenaza de la Alemania nazi. En tanto que “perdedores” del conflicto, los “nazis” fueron presentados como los “únicos malvados” de aquel conflicto, mientras que los ejércitos aliados aparecían como los restauradores del orden, los “buenos”, en definitiva, que eran aclamados como liberadores allí por donde aparecían, incluso en el propio territorio germano. Esta visión maniquea se ha mantenido durante los últimos 80 años como resultado de la “propaganda de guerra” y obviamente es el resultado de esa misma propaganda. Solamente ahora, algunos empiezan a cuestionarla.

Todos los documentales de David Korn Brzoza tienen el made in francés. Se trata de un realizador francés especializado en documentales históricos y sobre espionaje. Su primer trabajo fue Echelon, le pouvoir secret (2002) y su último trabajo hasta ahora, Hitler et Churchill, le combat de l’aigle et du lion (2017). La especialidad de este director (que habitualmente es también guionista de sus propios trabajos) consiste en rescatar fragmentos de documentales de época inéditos, restaurar el color e incluirlos dentro de un guión, en cierto sentido, revisionista que no tiene ningún empacho en, sin cuestionar la historia oficial, ofrecer aspectos complementarios que, finalmente, contribuyen de manera indirecta a plantear dudas sobre las nociones históricas que teníamos. Tal es el trabajo de Korn Brzoza que puede considerare como irreprochable desde el punto de visto histórico y muy cuidadoso con no ofender a ninguna de las partes.

En Europa después de Hitler nos muestra cómo quedaron los distintos países europeos a partir del 8 de mayo de 1945, cuando se oficializó la rendición de Alemania. Las imágenes de una Europa en ruinas sorprende: en primer lugar, sabemos que los bombardeos sobre las ciudades alemanas se prolongaron desde 1943 hasta 1945, incluso hasta semanas antes de la rendición cuando ya resultaban completamente innecesarios para quebrar la voluntad de lucha del pueblo alemán… pero lo que ignorábamos es que esos bombardeos generaron la muerte de decenas de miles de civiles en Francia, país que, en el fondo, aun ocupado, formaba parte de la coalición vencedora y uno está tentado de pensar que alguna consideración debería haber recibido la población civil. No fue así. Especialmente en el norte, los bombardeos aliados que buscaban cortar las rutas de suministro, fueron especialmente intensos. Aunque peor fue, desde luego, lo que siguió a la “liberación”.

En efecto, tanto en Francia, como en Italia, como en todos los países de Europa Central o en la misma Alemania, se produjeron situaciones lamentables y dramáticas que fueron, desde entonces, ocultadas sistemáticamente y arrojadas fuera de los libros de historia. Aún hoy se ignora el número de colaboradores reales o presuntos que fueron linchados con una crueldad extrema por bandas que actuaban por su cuenta y que incurrieron en venganzas personales. Las imágenes que nos muestra el documental son elocuentes y nunca se borrarán de la memoria de quienes la hayan visto. En las décadas venideras, esas mismas imágenes pasarán a la historia universal de la crueldad junto con las de los linchamientos de negros en EEUU en los primeros años del siglo XX.

Otro aspecto que el documental aborda sin complejos: la violación sistemática de mujeres alemanas por parte de las tropas soviéticas y que no cesó hasta 1947. También aquí algunas de las imágenes de las víctimas son particularmente lacerantes. Se entiende perfectamente el porqué se han mantenido ocultas hasta ahora: mientras no existieron denuncias de violaciones mientras los ejércitos de ocupación alemanes permanecieron en Francia, Italia o la URSS (y cuando existieron casos así, los protagonistas fueron llevados a consejos de guerra), las violaciones por parte de los soviéticos fueron sistemáticas. Sobre esto mismo, como jóvenes que eran, los soldados alemanes no tuvieron inconveniente en frecuentar muchachas francesas de su misma edad e incluso casarse y tener hijos con ellas. El destino de estas mujeres, al producirse la retirada alemana fue absolutamente descorazonados: humilladas en público, vejadas, maltratadas y en muchos casos, asesinadas. También aquí las imágenes son de una crueldad inaudita.

A medida que los aliados occidentales y los soviéticos avanzaban sobre territorio alemán, iban liberando campos de concentración. Ahora se entiende un poco mejor la mortandad y lo que ocurrió. En un país bombardeado masiva y reiteradamente, en la que la red de suministros de víveres y medicamentos estaba rota, especialmente a partir de mediados de 1944, era normal que en los campos de concentración no existieran una condiciones nutricionales, ni sanitarias óptimas, al margen de la buena o mala voluntad de sus guardianes. Pero lo que ocurrió con la liberación fue todavía peor: los campos de prisioneros eran liberados, pero nadie se preocupaba luego de ellos. Debían, sencillamente, “buscarse la vida” y sobrevivir como pudieran. Obviamente, se les alimentaba con cocinas de campaña, pero esto solamente agravaba el estado de salud de organismos que no habían comido las cantidades de proteínas necesarias durante meses y que ahora recibían sobredosis que, frecuentemente, terminaban con ellos. Para colmo, al verse libres y abandonados a su suerte, se formaron espontáneamente grupos que migraban a pie hacia sus países de origen, saqueando viviendas rurales a su paso y cometiendo todo tipo de excesos.

Quedaba otro problema: los países de la Europa Central fueron remodelados de nuevo, lo que implicó migraciones masivas. Hoy no queda un solo prusiano en Prusia Oriental, cuyo territorio histórico fue dividido entre Polonia y la URSS. La ciudad de Danzig, íntegramente alemana hasta 1945, fue 35 años después cuna del sindicato polaco Solidarnosc. Checoslovaquia fue, de nuevo, artificialmente reconstruida y los alemanes de los Sudetes expulsados de su territorio. Millones de ciudadanos de Europa Oriental fueron desplazados de los lugares en donde habían nacido y de donde procedían sus linajes y expulsados a no importa dónde. La presencia italiana en la costa dálmata, que se remontaba al tiempo del Imperio Romano, fue liquidada a sangre y fuego… Hoy se llama a todo esto “limpieza étnica”, pero solamente se ha aplicado masivamente en Europa entre 1945 y 1959…

Miseria, venganzas políticas y ajustes de cuentas personales, necesidades de supervivencia, desinterés por parte de las autoridades aliadas sobre la suerte de las poblaciones civiles, migraciones forzadas (lo que hoy se llama “limpieza étnica”) ausencia completa de ley y orden, limpieza étnica, ruinas y ruinas… tales fueron los elementos que componen el paisaje de toda Europa entre 1945 y 1947. Solamente entonces se inició sistemáticamente la reconstrucción y todos estos problemas fueron, poco a poco, desapareciendo.

El documental no olvida los procesos de desnazificación y el tribunal de Nuremberg, por supuesto, pero esto es material ya conocido que está presente para completar la fotografía de lo que algunos han podido definir como “la derrota de Europa”. Por todos estos motivos vale la pena ver esta sorprendente, dramático y descarnado documental: porque no ofrece una visión maniquea sino integral (una primera visión, añadimos) de la postguerra europea. Y esta no fue, desde luego, ninguna ganga. Hoy lo intuimos. Hasta hoy se nos lo había ocultado deliberadamente.