FICHA

Título originalLa Duquesa
Título en España: La Duquesa
Temporadas: miniserie en 4 episodios y 2 temporadas
Duración episodio: 70 minutos.
Año: 2010-2011
Temática: biopic
Subgénero: aristocracia.
Resumen: Miniserie en cuatro entregas sobre Cayetana Fritz-James Stuart, Duquesa de Alba. En la primera temporada se relatan su infancia y su matrimonio con Luis Martínez de Irujo, hasta los primeros síntomas de la enfermedad de éste. En la segunda temporada se reconstruye su relación con Jesús Aguirre hasta el fallecimiento de éste en 2001.
Protagonistas: Adriana Ozores, Irene Visedo, Roberto Enríquez, Carlos Hipólito, Diego Martín, Raúl Rocamora, Manuel de Blas, Carmen Sánchez, Carlos García, Carmen Sánchez, Carlota Boza, Marta Marco, Karmele Aramburu, Santiago Meléndez, Primitivo Daza, Carlos Olalla, Marián Álvarez, Javier Collado, Natalia Sánchez, Miguel Diosdado, Leire Martínez.
Lo mejor: Los lugares en los que se ha rodado la miniserie.
Lo peor: La falta intensidad suficiente como para enganchar a la audiencia.
Lo más curioso
: La Duquesa criticó ampliamente la segunda entrega.
¿Cómo verlo?: Fue emitido por Tele 5 y puede verse en Mitele o bien a través de programas P2P.

Puntuación: 6

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Lo menos que puede decirse sobre LA DUQUESA

Si había una cadena que, antes o después, iba a filmar una serie inspirada en la Duquesa de Alba, ésta era, indudablemente Tele 5, cadena que después de titubeos inicial con las Mamachicho, entro de la mano de Jesús Gil en los temas del corazón y se ha convertido –para bien y para mal- en la referencia de cadena especializada en cotilleos. En muchos programas, la cadena ha mostrado un interés, más que insano, en la Casa de Alba, una familia que, por lo general, siempre ha evitado estar en el candelero de este tipo de temáticas. Claro está que Cayetana Fritz-James Stuart era un personaje público y no podía evitar que su relevancia social atrajera a paparazzis y a carroñeros. La serie tuvo éxito en sus dos primeras entregas y quedó completada al año siguiente con otras dos. Sin embargo, su calidad deja mucho que desear, seguramente porque la Casa de Alba es, sobre todo Historia con mayúscula y reducirla a un culebrón –en el que la protagonista ni siquiera se reconoció- es algo peor que un intento frustrado: es un crimen contra la historia.

La serie se compone de cuatro partes que aparecieron en años sucesivos. En la primera temporada vemos a una Duquesa de Alba durante su niñez y su juventud. Algunas pinceladas –demasiado breves y que no dan una idea exacta de la situación de la aristocracia durante la República, ni de lo que constituyó la Guerra Civil- nos describen la infancia de la Duquesa, su retorno, ya convertida en una joven espigada, al Madrid de la postguerra, sus primeros contactos con Luis Martínez de Irujo, la desconsideración que, aparentemente, deparaba en esa época la aristocracia a la figura de Franco, la obsesión de la Duquesa por su antepasada coetánea de Francisco de Goya, el nacimiento de sus primeros hijos, su carácter “popular” que le llevó a ser una gran aficionada al toreo y la relacionó con el bailarín Antonio, el nacimiento de sus hijos (la trama se centra especialmente en los tres mayores, los Duques de Huéscar y de Hijar y el Conde de Siruela), los primeros síntomas de la enfermedad de su primer marido, su fallecimiento, los inicio de su relación con Jesús Aguirre, la creación de la Fundación Casa de Alba en donde se agota la primera temporada, cuando todo suena a un segundo matrimonio. La segunda temporada, dividida igualmente, en otros dos episodios narrará todas las vicisitudes del matrimonio entre la Duquesa de Alba y Jesús Aguirre.

Esto es lo que el espectador va a ver y lo que Tele 5 vendió como inspirado en los libros de Concepción Calleja, Cayetana de Alba, pasión andaluz y Album privado de la duquesa de Alba, únicos libros que la aristócrata reconoció casi como “biografías oficiales”. Pero luego, la propia duquesa, al ver el resultado de la serie la criticó con palabras muy duras y, no solamente resaltando las incorrecciones, los diálogos absolutamente inventados, las “morcillas” que introdujeron los guionistas y pusieron en boca de los protagonistas, sino incluso a nivel de realización y concepción cinematográfica: “No reconozco en absoluto la imagen falsa y tergiversada que ha manifestado esta serie sobre mi vida, que en mi opinión de cinéfila es aburridísima, sin ningún tipo de interés y llena de maledicencias” y “Los hechos que se exponen no se corresponden a los que he vivido junto a mi marido, Jesús Aguirre, el hombre que más he querido hasta ahora. Es inveraz tanto el guión como el resto de las escenas, poniendo en mi boca y en la de Don Jesús Aguirre palabras y frases que nunca hemos pronunciado”. Así pues, la “historicidad” del guion es, a estas alturas indefendible. Los “huecos” históricos son lacerantes y todo, absolutamente todo, incluso el formato de la serie y su misma existencia, se justifica por el carácter de Tele 5 y su especialización en temas del corazón.

No estamos muy seguros de si Adriana Ozores era la actriz más adecuada para encarnar al personaje ya maduro, ni si la interpretación que hace es la correcta. Reconociendo sus méritos indudables y el ser uno de los activos más seguros de esta serie, también es rigurosamente cierto que, acaso por las frases que debe de pronunciar y por la orientación “pop” que le da el guión, le falta ese carácter aristocrático que tuvo la biografiada. Menos convincente aún resulta Irene Visedo en su papel de Duquesa de Alba en su juventud. Y todo esto reconociendo que se trata en todos los casos de buenos actores que conocen perfectamente su oficio: pero el guión no daba para más. La cadena quería este tipo de producto: se pasaba completamente por alto, el papel de la aristocracia en la sublevación del ejército en julio de 1936 y en el apoyo civil que tuvo la insurrección militar; se ignora por completo la estancia de la Duquesa de Alba en Londres durante la Segunda Guerra Mundial, por supuesto, no se dice nada sobre sus visitar al domicilio del premier inglés Winston Churchill, se miente descaradamente sobre el desdén aparente de la aristocracia hacia el franquismo, como si se tratara de enemigos irreconciliables, apenas nos enteramos de nada sobre el origen de la Casa de Alba y muy poco sobre el personaje que tanto interesó a la protagonista, su antepasada goyesca. Pero eso sí, “sabremos” que el inicio de las relaciones entre la Duquesa de Alba y Jesús Aguirre no dejaron presagiar su evolución futura y que al nuevo Duque consorte le costó hacerse con el cariño de los hijos… Lo irrelevante, en definitiva, convertido en historia.

La serie puede considerarse frustrada, apta especialmente para el consumo de habituales de Tele 5 en su vertiente del corazón. El ritmo narrativo es excesivamente lento y los diálogos absolutamente planos. Lo que sí merece destacarse son los lugares en donde se ha filmado la serie: el Palacio de Liria en lo que se refiere a exteriores. Sin embargo, los interiores que refleja la serie están ubicados en el Palacio de Fernán Núñez. Otras tomas están ubicadas en las inmediaciones de El Escorial y la miniserie nos permite ver algunos de los lugares más emblemáticos de Sevilla. Aparte de este elemento estético, la serie puede interesar también a seguidores de los actores protagonistas. Poco más.

 

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