FICHA

Título originalWartorn 1861-2010
Título en España: Wartorn 1861-2010
Temporadas: documental)
Duración episodio: 67 minutos.
Año: 2010
Temática: Documental.
Subgénero: Psicología.
Resumen: Documental sobre los afectados por estrés postraumático desde la guerra civil americana hasta la guerra de Irak. Se describen el inicio, los rasgos, las repercusiones y la etiología de la dolencia, se entrevista a soldados y familiares que lo sufrieron y a psicólogos civiles y militares que en estos momentos lo están estudiando.
Protagonistas: documental sin actores.
Lo mejor: El demostrar que el trastorno de estrés postraumático existía en el siglo XIX.
Lo peor: No explicar el porqué esa dolencia se da sobre todo en el ejército de los EEUU.
Lo más curioso
: El documental está presentado y producido por James Gandolfini, el popular protagonista de la serie Los Soprano.
¿Cómo verlo?: Se emite en España a través de HBO. Se ha emitido en Canal+. Puede encontrarse en distintas versiones en youTube y se puede comprar en DVD.

Puntuación: 7,5

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Lo menos que puede decirse sobre WARTORN 1861-2010

Desde los años 80 se viene hablando del “trastorno de estrés postraumático” en relación con los veteranos que regresaron de la guerra del Vietnam trastocados por lo que habían pasado y visto allí. No era algo nuevo. En la película Patton (1970) ya se aludía al conocido incidente en el que el general norteamericano perdió los estribos después de haber visitado un hospital militar comprobando que buena parte de los ingresados no habían sufrido heridas en combate sino que habían sido retirados de la primera línea por “fatiga de combate”. Sólo algunos psicólogos militares prestaron atención a este problema que, en general, era considerado por los mandos como un problema de cobardía. Las sucesivas intervenciones del ejército norteamericano en más y más conflictos aumentó la sensación de que algo ocurría entre las tropas, incluso entre los combatientes más predispuestos para la acción que, aunque no se pusiera de manifiesto en combate (y, por tanto, no pudiera ser achacado a cobardía ante el enemigo) afloraba con posterioridad al retorno a casa y al regreso a la normalidad. Hoy está plenamente reconocida la existencia del “trastorno de estrés postraumático” (TEPT, PTSD en inglés). James Gandolfini, produjo y presentó este interesante documental en 2010, dedicado a bucear sobre esta enfermedad y sus demoledoras repercusiones.

La gran novedad de este documental es que demuestra fehacientemente que en la Guerra de Secesión Norteamericana 1860-1864 este problema ya estaba presente y afectó a algunos soldados. Se puede reconstruir el impacto a través de las cartas que enviaron desde el frente a sus familias y luego en la evolución de su vida. La brutalidad de los combates durante la Primera Guerra Mundial (en la que los EEUU participaron solamente en su última fase), generó también este tipo de efectos y otro tanto ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial. Pero cuando el problema se convirtió en endémico para el ejército de los EEUU fue a partir de la Guerra del Vietnam. En los últimos conflictos protagonizados por los EEUU en Afganistán e Iraq, se calcula que aproximadamente la mitad de los soldados y oficiales que participaron sufren o sufrirán este problema. Todos estos datos quedan suficientemente demostrados en este documental cuyo título Wartorn es la contracción de dos términos que indican “desgarros por la guerra” o “desgarrados por la guerra”.

Gandolfini domina el medio, a la vez produce y presenta el documental, que es dirigido por Jon Alpert, Ellen Goosenberg y Matthew O’Neill. El resultado es un documento estremecedor de alto valor informativo cuyo visionado recomendamos y cuyos méritos han sido reconocidos en varios festivales, ganando el premio al mejor documental en la Entertaintment Industries Council de 2010. Ahora bien… el hecho de que se trate de un producto norteamericano lastra el resultado final. En efecto, a la hora de las conclusiones no basta con hacer un voto al pacifismo y a la democracia, evitaría la proliferación de los efectos deletéreos de esta dolencia psicológica.

Lo cierto es que el “estrés postraumático” puede aparecer por causas naturales (terremotos, tsunamis, inundaciones y por cualquier catástrofe natural), por causas no bélicas (abusos sexuales, acoso emocional, bullying escolar o por cualquier forma de maltrato psicológico), o por accidentes fortuitos o muertes violentas de seres próximos. Gandolfini se centra en los “agentes bélicos” que contribuyen al desencadenamiento del TEPT, pero elude el resto. Ciertamente, los efectos bélicos parecen mucho más notables (y de hecho lo son) en la vida de sus protagonistas, y frecuentemente están en el trasfondo de suicidios, asesinatos en serie o como desencadenante de problemas de alcoholismo y drogadicción. Para tener una perspectiva completa del TEPT hubiera sido necesario comparar las causas “civiles” y las “bélicas”, elemento completamente ausente en el documental.

En segundo lugar, un producto de este tipo realizado en EEUU considera que lo que ocurre en aquel país debe, necesariamente, ocurrir en el resto del mundo. No es así. Por algún motivo, la personalidad o el entrenamiento militar del soldado norteamericano, predispone de alguna manera a sufrir esta enfermedad. No encontramos rastros de esta dolencia –al menos de manera tan masiva, ni en otro tiempo ni ahora- en militares y civiles que hayan experimentado traumatismos bélicos extremos en otros países. Da la sensación de que el TEPT es una dolencia que afecta, especialmente y sobre todo, al militar norteamericano en situación de combate. Un planteamiento de este tipo hubiera llevado a Galdolfini a conclusiones muy diferentes: ¿es más “blanda” la sociedad norteamericana e incapaz de concebir “guerreros” que retornen de la experiencia bélica en condiciones normales? ¿fallan los sistemas de entrenamiento que “entrenan para matar”, pero no “desentrenan” tras el retorno al hogar? ¿la sociedad de la abundancia es incompatible con los valores militares y con la exigencia de arriesgar la vida por la Patria? Sea como fuere, lo cierto es que no parece que este tipo de problema psicológico se haya producido (al menos de manera masiva) en la Legión Española, los cuerpos de élite de cualquier otro país o en ejemplos históricos anteriores… Ni entre los hoplitas espartanos, los legionarios romanos, ni entre los templarios o entre las SS, existen precedentes de TEPT.

Salvo esta objeción –no pequeña, por cierto- el documental es valiosísimo, tanto en su vertiente histórica (la Guerra de Secesión en particular) como en sus proyecciones actuales. La versión de HBO está doblada al castellano. Las existentes en youTube o están en inglés o subtituladas en latino.