FICHA

Título originalMambo
Título en España: Mambo
Temporadas: 1 (6 episodios)
Duración episodio: 22-30 minutos.
Año: 2017
Temática: Comedia.
Subgénero: Musical.
Resumen: El protagonista fue un niño prodigio de la música que movilizó miles de fans… hasta que le cambió la voz y pasó a ser un don nadie. Toca fondo y se va a vivir con su primo con el que forma un grupo musical al que se suman otros componentes y un guardaespaldas.
Protagonistas: David Sanz, Aarón Gómez, David Pareja, Pablo Nicasso, Sofía M. Primitera, Abi Power, Juan Amodeo, Lucía Hoyos, Álvaro Pérez, Antonio Dechent.
Lo mejor: Es una serie diferente a todo lo que se ha visto incluso en PlayZ.
Lo peor: Apta sólo para determinado tipo de jóvenes.
Lo más curioso
: Ha sido la serie más votada en noviembre por el público que sigue PlayZ.
¿Cómo verlo?: A través de TVE1, en Televisión a la Carta – Series, o bien en youTube.

Puntuación: 6,5

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Lo menos que puede decirse sobre MAMBO

Otro producto ideado para PlayZ, por los mismos responsables de Malviviendo, el primer intento de TVE para irrumpir en el terreno “multiplataforma” y tratar de recuperar una audiencia joven que en las últimas décadas había perdido. Las experiencias de aquella serie fueron metabolizadas por el “ente público” y transformadas dos años después en lo que actualmente es el canal PlayZ. El intento se ha saldado en parte de manera positiva (aunque la audiencia recuperada dista mucho de ser masiva) y, de entre todas las series que en estos momentos está emitiendo este canal, ésta es la que ha alcanzado más votos en un sondeo realizado en el mes de noviembre: “casi 8.000”…

Mambo nos cuenta la historia de Julio Mambo, inicialmente un niño prodigio de la canción que, incluso se hizo con un Disco de Oro, su más querida propiedad diez años después y, a decir verdad, su única propiedad. Han pasado diez años desde aquellos éxitos que concluyeron cuando Julio Mambo cambió la voz. Desde entonces no ha conseguido enderezar su vida. Es un ni-ni con ambiciones de volver a ocupar un puesto en el mundo de la canción. Tiene proyectos pero le hace falta un “colaborador necesario”. Éste termina siendo su primo en cuyo domicilio se apalanca literalmente y al que convence para formar un grupo musical. Gustavo Mambo, el primo, hasta ese momento es un youtuber que coloca clips musicales en la red sin mostrar su rostro, de natural tímido y que realiza terapia psicológica (o algo así) con la conocida Lucía Hoyos (que ya había aparecido en un episodio de Malviviendo y que el año pasado dio que hablar como concursante del Gran Hermano VIP). El tipo de canciones que componen tiene algo que ver con el rap sureño: rimas deslavazadas, facilonas y pretendidamente pegadizas y ritmo de guitarra monocorde y reiterativo. En sus andanzas se cruzan en los tres episodios iniciales con una serie de personajes de similar fuste: jóvenes marginales, ni-nis como ellos, pequeños delincuentes, colgados y chicas ingenuas.

La serie alterna toques de humor y números musicales. Los primeros son, en ocasiones, relativamente sutiles y en otros de pura sal gruesa. Quizás la figura de la psiquiatra encierre todas estas cualidades en un discreto segundo plano. Los demás toques de humor derivan de las situaciones, los abusos de Julio Mambo sobre su primo, los rasgos de los nuevos personajes, todos ellos atrabiliarios pero frecuentes en determinados medios, el contenido absurdo de las letras. Es difícil describir –especialmente para alguien no especializado- el estilo al que responden las composiciones musicales: se percibe mucho rap, baladas desmadradas, referencias al indi-pop y ciertas dosis de reguetón; la rumba aparece ocasionalmente y el Mambo, no apellido sino género, está ausente por completo.

El producto es, desde luego, original y adaptado para un público joven concreto. Esta ligado, sobre todo, a la personalidad de su creador, David Sanz que, de paso, encarna al protagonista Julio Mambo. Sanz, aparte de Malviviendo (en donde también había encarnado al personaje de “el Negro”), dispone de su propia productora, Diffferent Entertainment, y que, en esta ocasión ha contado para la parte musical con veinte temas originales producidos por Legalize Sound.

El fondo de la serie es, aparentemente, una crítica al mundo de la música moderna, situado en medio del mundo de cierta juventud que, a la espera del triunfo, espera un salario social. Damos por supuesto que existen jóvenes así y que, reconocerse en los protagonistas es lo que ha atraído simpatías hacia esta serie. No son ellos, desde luego, los que cambiarán el mundo, en realidad, la serie está cantando a jóvenes marginales, poco competitivos, deseosos de triunfar y cuyas ambiciones no están acordes con sus posibilidades reales. Como se sabe, toda comedia (y especialmente, las comedias de situación) requieren la presencia de dos protagonistas conviviendo en un espacio reducido y con caracteres completamente opuestos: los dos primos responden a estas características y, en esto, no hay, precisamente, mucha originalidad.

Respecto al tipo de música que practicas y a los personajes que van apareciendo, como hemos dicho desde el principio, pueden sintonizar con el sentir y con la situación de parte de la juventud, pero desde luego, lo que no harán será aclarar su futuro, ni disipar las dudas que puedan tener sobre él. Buscar un “fondo” al contenido de las letras que se cantan y ver en él un mensaje es aventurado: como máximo muestran la simplicidad, casi la elementareidad, de eso que se llama “millenials”.

Se trata de una generación “castigada” por la crisis económica que se inició cuando estaban iniciando la adolescencia y cuyos efectos todavía duran. El reloj se detuvo para ellos: no estuvieron en condiciones, ni tuvieron posibilidades, ni en muchos casos voluntad, para buscar unas salidas que ni sus padres, ni el gobierno de turno podían darles. Se quedaron en ni-nis. Y en ello están. Esta serie está hecha para ellos. Quizás alguno reaccione: a fin de cuentas, los personajes y los mismos promotores de la serie son creativos, inquietos, quieren hacer “algo”. Esto me recuerda una frase extraída de una novela de Pierre Drieu La Rochelle (¿Qué quién es ese tipo? Uno que durante toda su vida estuvo rondando el suicidio y que, finalmente, lo consiguió): “No sabemos qué hay que hacer, pero lo haremos”. Reconocemos que, de todas las series que no va ofreciendo PlayZ, ésta es la más desmadrada y polémica. Ya es algo.