FICHA

Título originalVersailles
Título en España: Versailles
Temporadas:  2 (20 episodios)
Duración episodio: 52 minutos.
Año: 2015-hoy
Temática: Drama.
Subgénero: Histórico.
Resumen: La construcción del palacio de Versalles y las vicisitudes de la monarquía de Luis XIV son aprovechadas para armar una serie de contenido histórico que no siempre es fiel al relato de los hechos.
Protagonistas: George Blagden, Tygh Runyan, Stuart Bowman, Evan Williams, Gilly Gilchrist, Anatole Taubman, Anna Cottis, Sarah Winter, Raphael Roger Levy, Tom Ainsley, Audrey Quoturi, Steve Cumyn, Amira Casar, Pip Torrens, Thierry Harcourt.
Lo mejor: La evidente ambición de la serie.
Lo peor: Las desviaciones históricas que, en ocasiones, llegan a lo incalificable.
Lo más curioso
: La sugerencia absurda de que la reine de Francia tuvo relaciones sexuales con su bufón negro…
¿Cómo verlo?: Se emitió por Canal+ y actualmente puede verse a través de Netflix. Así mismo puede bajarse a través de programas P2P y comprarse en DVD.

Puntuación: 6

PROMO (1ª temporada, en inglés)

PROMO (en inglés)

PROMO (2ª temporada, en inglés)

CABECERA

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Lo menos que puede decirse sobre VERSAILLES

Casi todos los países han tenido una serie que podríamos calificar como “histórico-imperial”. Los Tudor, Los Borgia, Carlos rey Emperador… así que era evidente que Francia iba a tener algo similar y lo ha tenido en esta serie, inicialmente pensada para describir la construcción del Palacio de Versalles, símbolo de la monarquía absoluta francesa, pero que luego ha ido evolucionando hasta mostrar una perspectiva sobre aquel período de la historia. Una cosa es que la pretensión sea “historicista” y otra muy diferente que lo reflejado sea “Historia”. Las desviaciones en muchos puntos son tales que sería mejor calificar a la serie como “ficción histórica”.

La serie, hay que decirlo, se presenta como “la más cara” producida por la televisión francesa. Hay que dudarlo: en principio porque es una serie franco-canadiense y, en segundo lugar porque lo esencial del presupuesto se ha ido en ambientación y en pago de derechos por las escenas filmadas en el Palacio de Versailles. Pero la serie no destaca por ningún otro motivo, ni cuenta con “primeros espadas” en el reparto de actores. Cabría decir que si se trata de la serie “más cara”, el presupuesto no luce lo que cabría esperar.

En cuanto a los errores históricos, la especialista en el reinado de Luis XIV, Pauline Ferrier-Viaud explicó a lo largo de una entrevista en vídeo concedida al Huffington post France que se daban a todos los niveles: desde los vestuarios, hasta las omisiones, las recreaciones de los personajes, la simplificación excesiva de los hechos y los diálogos que definió como “incompatibles con las mentalidades de la Francia del siglo XVII”…

Y este es el problema de Versailles: no es un documental –ni nadie pretendía que lo fuera-, pero tampoco es Historia. Hay que agradecer a Juego de Tronos, por ejemplo, que se sitúe en un universo imaginario, en un tiempo de ficción y con unos personajes completamente construidos en la mesa de guionización. Así no hay equívoco posible. Pero cuando se hace una serie de pretensiones “históricas”, como mínimo, hay que tener algo de respeto por los hechos. Los historiadores “estimulados” a promocionar la serie, han alegado que, a pesar de las “desviaciones”, es posible que verla estimula a muchos jóvenes a estudiar aquel período con mucho más detenimiento y con textos más rigurosos. Es una esperanza…

Luego está el desarrollo de la serie en sí misma y atendiendo a su ritmo y a sus características técnicas. Éstas últimas son aceptables, nada hay en ellas que se pueda criticar. Pero la serie, en muchos tramos se hace cargante, lenta, incluso confusa, con escenas pretendidamente eróticas que reaparecen en una u otra ocasión y aportan poco o nada a la trama que debería centrarse –puesto que así se llama la serie- en la construcción del Palacio de Versalles que, da la sensación de que es lo que termina interesando menos a medida que avanza la serie.

Probablemente, uno de los problemas de la serie es que los intérpretes no acaban de dar la talla a los personajes que encarnan. George Blagden, no es, desde luego, un Luis XIV creíble. Leonardo Di Caprio se aproximó más en el mismo papel en aquella película, igualmente imaginativa, que fue El hombre de la máscara de hierro (1998). Lo mismo podría decirse del resto de los personajes que aparecen siempre y en todos los casos como poco creíbles.

La serie puede ser asumida por aquellos que sienten una particular predilección por las series ambientadas en el pasado o por aquellos que se interesan por la historia francesa del siglo XVII. A estos últimos, sin duda, no se les escaparán las desviaciones históricas y podrán confirmar dónde el relato se aparta radicalmente de los hechos. A los otros hay que prevenirles de que, tras ver esta serie, no habrán adquirido ningún conocimiento nuevo sobre la historia de Francia, y habrán confirmado que la serie es muy inferior a Los Tudor u otras series inglesas del mismo estilo, pero se nota una inversión presupuestaria superior a la que recibieron series similares españolas.