FICHA

Título originalVikingane
Título en España: Norsemen
Temporadas: 2 (9 episodios)
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 2016-hoy
Temática: Comedia.
Subgénero: Edad Media.
Resumen: Un drakar vikingo regresa a su tierra natal con un nuevo esclavo. Distintas circunstancias hacen que estallen las rivalidades en el interior de la comunidad y que la idílica vida de aquel peculiar comunidad quede alterada.
Protagonistas: Kåre Conradi, Nils Jørgen Kaalstad, Trond Fausa Aurvåg, Silje Torp, Øystein Martinsen, Henrik Mestad, Jon Øigarden, Marian Saastad Ottesen, Kristine Riis, Mads Jørgensen, Mikkel Bratt Silset, Nikis Theophilakis, Bjørn Myrene, Torunn Lødemel, Christian Skolmen, Erik Aleksander Schjerven, Vidar Magnussen, Ingar Helge Gimle, Ingunn Beate Øyen, Finn Schau, Richard Skog, Sverre Røssummoen, Egil Birkeland, Ola Otnes, Jonathan Kydd, Lars Sundsbø, Karl Sundby, Tomas Alf Larsen, Kristoffer Veiersted, Bernhard Arnø, Tobias Aksdal, Linnea Henriquez, Oliver Sund Olsen, Kristin Zachariassen.
Lo mejor: Que tras la fachada de una serie de humor medieval se esconde una reflexión sobre la sociedad noruega actual
Lo peor: Que de momento Netflix solamente ofrece seis episodios.
Lo más curioso
: La primera temporada ha sido premiada como la mejor comedia nórdica de 2016.
¿Cómo verlo?: En Netflix

Puntuación: 7,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre VIKINGAME

En los últimos años hemos visto dos series ambientadas en el pueblo vikingo: Vikingos y El último Reino. Las dos tenían ciertos valores propios que las hacían profundamenta diferentes entre sí. La segunda era casi patriótica-inglesa y la primera específicamente nórdica. Las dos tenían una característica común, eran “serias” y, especialmente, la primera trataba de ceñirse a la historia del pueblo vikingo. Debía llegar la tercera serie en discordia, Vikingame, para aportar otro punto de vista: el humorístico.

Estamos en el 790; vamos a bordo de un drakar vikingo abarrotado: están de regreso, han tenido pocas bajas, así que, entre los esclavos capturados y el material saqueado, prácticamente no cabe un alfiler en el barco (como en un transporte público en hora punta). En su tierra natal, Norheim empiezan a preocuparse por la tardanza y la esposa del jefe accidental propone realizar un sacrificio de esclavos. Finalmente, en plena degollina, el drakar aparece en el horizonte y a partir de ahí se inician las celebraciones. Corre la hidromiel. Traen a otro esclavo, Rufus, aparentemente un actor de algún pueblo del Sur, cuya vida hasta ese momento ha sido plácida, en medio de refinamientos, orgías, alcohol y lecturas. No hace nada más que quejarse de las condiciones del viaje. Estos rasgos contrastan con el carácter genérico de aquel pueblo vikingo, pero enlazan con el sentir del hermano del jefe de la tribu, una especie de bardo amante de la poesía y del simbolismo que encierran los poemas nórdicos (repletos de retruécanos, culteranismos y símbolos oscuros). Las habilidades y el carácter del nuevo esclavo aportarán a la pequeña y excéntrica comunidad cambios radicales en sus hábitos de vida que no todos aceptarán y que darán lugar a situaciones cómicas. Tal es el planteamiento inicial de este producto que rompe con la seriedad impostada en las otras dos series noruegas.

Inicialmente, uno está predispuesto a creer que va a ver “otra serie de vikingos”. ¿Por qué no probar? A fin de cuentas, las otras dos que ofrecen las plataformas en streaming han resultado gratificantes. Vamos a ver qué aporta ésta de nuevo. Uno empieza a sospechar que se trata de una serie de humor cuando percibe que buena parte de los actores protagonizaron la desternillante serie Lillyhamer. La policía inquietante de aquella serie se ha convertido en una vikinga agresiva y diestra en el manejo del hacha que luce un collar con los penes disecados de los monjes a los que ha violado en el cuso de sus expediciones. El nuevo esclavo era uno de los miembros iniciales de la banda del mafioso neoyorkino, Streve Van Zandt. En la esposa del jefe de la tribu, reconocemos a la esposa y madre del protagonista de Lillyhamer. Y así sucesivamente… A partir de ese momento, abandonamos nuestro escepticismo y consideramos la posibilidad de que se trate de una buena serie de vikingos… de humor.

Cuando termina el primer episodio (apenas 30 minutos después), la serie ha logrado capturar nuestro interés y generar sonrisas continuas. Sonrisas, no carcajadas. El humor nórdico, al parecer, se aproxima al inglés. Unas cuantas frases caústicas, situaciones normales que encierran equívocos, diálogos breves, cortantes, en los que las contradicciones afloran brutalmente… tales son los recursos del humor noruego que ya vimos en Lillyhamer, serie ambientada en el siglo XX y que volvemos a ver en un fiordo noruego del siglo VIII.

No se trata de “humor por el humor”, la serie tiene un mensaje y una intencionalidad bien visible desde el principio y que ya percibimos también en Lillyhamer: las sociedades nórdicas se han considerado perfectas a partir de principios de los años 50: apenas vivieron la Segunda Guerra Mundial, fue allí en donde nació el concepto de “Estado del Bienestar”, eran sociedades pacíficas, tranquilas, sin prácticamente alteraciones políticas, ni convulsiones sociales, sus monarquía garantizaban la estabilidad… así pues ¿por qué ahora esas sociedades empiezan a tener miedos y problemas? Lo que han hecho los noruegos es reflexionar, de manera políticamente incorrecta sobre su corrección política. ¿Por qué nuestra sociedad ya no funciona tan bien como antes? La serie aporta algunas respuestas.

Desde el punto de vista de la ejecución y de las interpretaciones, de la fotografía y del sonido, esta serie, por mucho que sea una comedia de 30 minutos, no desmerece la calidad de los productos que últimamente nos llega de las cinematografías nórdicas. Algunas tomas de los paisajes boscosos y de los fiordos noruegas son dignas del mejor documental del National Geographic, la ambientación cuidada, las caracterizaciones bien logradas y todos los actores mantienen una vis cómica elevada. Hay que hacer, eso sí, en algún momento esfuerzos de comprensión para advertir el humor nórdico, similar al alemán, pero más sutil incluso.

De momento, Netflix ha subido solamente seis capítulos (correspondientes a la primera temporada). En estos momentos en el Reino Unido y en los Países Nórdicos se está emitiendo la segunda.  Los amantes de las comedias encontrarán en esta serie una propuesta original y diferente a las sitcom norteamericanas. Los fanáticos de las series de vikingos disfrutarán viendo a sus héroes nórdicos en clave de humor. Quienes apreciaran Lillyhamer y se identificaron con aquel tipo de humor volverán a asumir esta serie en la que encontrarán los mismos problemas en la Alta Edad Media.