FICHA

Título original:  Robin Hood
Título en España: Robin Hood
Temporadas: 3 (39 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2006-2009
Temática: Aventuras.
Subgénero: Edad Media.
Resumen: Un joven Robin Hood y su escudero vuelven a Locksley después de haber pasado cinco años combatiendo en las Cruzadas. Desde el principio encuentran su tierra natal cambiada y sometida a la cruel tiranía del sheriff de Nottingham. Su paso definitivo a la condición de proscrito tiene lugar después de que libere a cuatro campesinos de su villa que iban a ser ahorcados. A partir de ahí se inician sus aventuras en los bosques de Sherwood.
Protagonistas:. Jonas Armstrong, Lucy Griffiths, Keith Allen, Richard Armitage, Harry Lloyd, Gordon Kennedy, Joe Armstrong, Sam Troughton, David Harewood, Anjali Jay, Joanne Frogatt, Michael Elwyn, Lara Pulver, Mark Rhino Smith, Toby Stephens.
Lo mejor: Cierto sentido del humor juvenil que no está insertado en otras versiones del clásico
Lo peor: Los perfiles de los personajes están trazados según criterios del siglo XXI, no del siglo XII.
Lo más curioso
: Fue producida por la Tiger Aspect Productions para la BBC y cofinanciado por la BBC America, un canal de televisión por cable de EEUU.
¿Cómo verlo?: En youTube o bien comprarse en DVD

Puntuación: 6

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Lo mínimo que puede decirse sobre ROBIN HOOD

La adaptación televisiva de un clásico que implique adulteración de su contenido solamente parece aceptable cuando se trata de estimular la lectura para algún grupo social. Se trataría en estos casos de hacer una novela digerible para determinado público. Tal es la intención que se esconde detrás de esta sorprendente reinterpretación de la figura de Robin Hood, héroe y forajido nacido en el folklore inglés, reinterpreado por Sir Walter Scott. Contrariamente a lo que hasta hace poco se ha tenido tendencia a pensar –que se trataba de una ficción- las investigaciones realizadas por Graham Philips en los años 80 y 90, han demostrado que, efectivamente existió, más o menos en la época que lo sitúa Scott. Esta serie no hace nada más que adaptar la novela de Scott para un público juvenil.

El milenio ha comenzado, en el Reino Unido hay cierto descontento: las cosas no van bien en Irak, donde se produce un goteo de muerte de soldados británicos. Se ha producido algún atentado atribuido a Al Qaeda, pero la inquietud es neutralizada por una época de prosperidad económica, por mucho que se la deslocalización de empresas y la llegada masiva de inmigración se hayan convertido en síntomas de que la globalización no está discurriendo por caminos beneficiosos para el conjunto de la sociedad. Los jóvenes se han reencontrado con las lectura gracias a la providencial aparición de las novelas de Harry Potter. Así pues se trata de apuntar hacia ellos y darles héroes y personajes a su medida (los super-héroes ya los aporta Hollywood) con los que puedan identificarse y acentuar su interés por la lectura. En esas circunstancias la BBC lanza Robin Hood.

No parece una opción muy interesante: a fin de cuentas, se trata de un clásico que ya se ha revisado en múltiples ocasiones en la pequeña pantalla (en 1955 se filmó la serie Las aventuras de Robin Hood, protagonizada por Richard Greene y en 1995 en Japón se había elaborado una serie de anime; otra se lanzó desde Canadá en 1991 y dos series más sobre el tema se habían lanzado en 1984 y 1997 desde el Reino Unido y Francia, respectivamente). Sin embargo, el giro que se le pretendió dar era interesante: introducir elementos de humor, realizar un serie “blanca”, con garrotazos y peleas, pero sin muertos. Y, sobre todo, mostrar a un joven Robin Hood, increíblemente bien conservado para regresar después de cinco años en las cruzadas de Tierra Santa.

El resultado es aceptable a condición de no fijarnos en los grandes clásicos sobre el tema (la versión de Michael Curtiz de 1938 con Errol Flyn) o en las revisiones recientes (la protagonizada por Kevin Costner en 1991 o la de Russell Crow en 2010) realizadas con muchos más medios. Ahora bien, se trata de una versión que tiene distintos alicientes, aparte de su orientación esencialmente juvenil: por una parte los actores que participaron en ella, entonces eran poco conocidos o simplemente desconocidos y después han logrado hacerse un hueco en la cinematografía británica y en el mundo de las series. Para su protagonista, Jonas Amstrong supuso el arranque de una brillante carrera en el cine, el teatro y las series y miniseries de televisión que todavía dura. Por idénticos derroteros ha circulado la carrera de Lucy Griffiths, en esta serie “Lady Marian” (la hemos visto recientemente como “Emily” en Preacher). La carrera de Richard Armitage se inició precisamente en esta serie en la que era “Guy de Gisborne” y le ha llevado a la trilogía de El hobbit y posteriormente a Berlin Staton y Hannibal. Uno de los bribones de la cuadrilla de Robin Hood, Allan A Dale, es interpretado por otro rostro que se ha hecho habitual en las series inglesas, Joe Armstrong (lo hemos visto en la reciente serie Happy Valley). Juan Sin Tierra, “el príncipe John”, aparece también en tres episodios interpretado por Toby Stephens (hijo de Maggie Smith) y otro rostro habitual en la televisón (fue uno de los malvados antológicos de Poirot y es protagonista en Black Sails). Y así sucesivamente. Puede decirse que la carrera de todos ellos arrancó en los bosques de Sherwood.

En su conjunto, la serie está perfectamente adaptada para el público juvenil. El giro humorístico que adorna a personajes como el sheriff de Notingham, el hecho de que el protagonista se pelea, muestra ser un hacha con los dardos, pero no se derrama sangre, son detalles que hay que agradecer y que compensan el que el espíritu de la leyenda medieval y de la novela de Sir Walter Scott hayan quedado diluidos. El problema que tiene esta serie es que, el sentido del humor circula siempre en torno a los mismos personajes y a partir del tercer episodio, empieza a cansar. En cierto sentido, la serie española Águila Roja, tiene muchos puntos en común con esta versión de Robin Hood.

Gustará a los incondicionales de las series de aventuras medievales sea cual sea su edad, aunque será mucho menos apreciado por los que hayan visto recientemente las revisiones en pantalla grande del clásico. Niños y adolescentes, si están saturados de videojuegos y no se trata de hiperactivos, podrán interesarse por ella mientras se toman los chokocrispis, si bien exirles atención y calma en los 45 minutos de duración de cada episodio es algo excesivo para un niño español de nuestros días