Ficha original: Fargo

Actores: Ewan McGregor, Mary Elizabeth Winstead, Carrie Coon, David Thewlis, Goran Bogdan, Michael Stuhlbarg, Jim Gaffigan,

Temática: Dos hermanos peleados entre sí (con sus respectivas circunstancias) ven sus vidas interferidas por la llegada inesperada de un mafioso de origen extranjero. Un primer crimen por equivocación pone en marcha a dos policías de pueblo que tratan de esclarecer los crímenes en los que aparece de manera obsesiva el apellido “Stussy”.

Estreno 3ª temporada: 19 de abril 2017

Episodios 3ª temporada: 10

Puntuación: 8

Verlo en: MOVISTAR+

PROMO 3ª Temporada (escena inicial)

PROMO 3ª Temporada (en inglés)

PROMO 3ª Temporada (en inglés)

PROMO 3ª Temporada (en inglés)

MUSICA

Lo mínimo que puede decirse sobre FARGO 3ª Temporada

Las dos temporadas anteriores habían resultado memorables y se trataba solamente de esperar si la tercera sería superior o inferior. Hoy podemos concluir que mantiene el nivel y ha resultado ser relativamente diferente a las dos primeras, pero con el mismo trasfondo que éstas: unos crímenes absurdos cometidos en la América profunda, en este caso en Minnesota que, en buena lógica, ni deberían de haberse producido, ni mucho menos hubieran podido esclarecerse. Ahora bien, el  guionista, Noah Hawley, ha jugado con la casualidad y el equívoco, un reguero de situaciones tan siniestras como absurdas que se inician en la primera escena y terminan en la última. Lo que el espectador verá entre ambas es a unos personajes antológicos, tanto entre los defensores de la ley como entre los que la vulneran. Como siempre, alguien que no es delincuente, ni tiene particular interés en implicarse en actividades ilícitas terminará siendo arrastrado por puro azar a una pendiente que terminará engulléndolo.

Los protagonistas en esta tercera temporada son los hermanos Stussy (pronunciar “stasi”, como la policía de Alemania del Este con uno de cuyos interrogatorios se abre la serie). Uno es un triunfador (el “rey de los parkings” de Minnesota), el otro un “agente de la condicional” que diariamente debe tratar con presos (ambos papeles están representados por Ewan McGregor). No se llevan bien: el objeto de disputa entre ambos es un sello que contiene una errata que lo convierte en excepcionalmente valioso. La lucha por ese sello determina y la consiguiente disputa entre ambos hermanos determina la trama en una de sus líneas argumentales.

Cada uno de los hermanos tiene una “historia” propia: el “hermano rico” y su socio, reciben la visita inquietante de un nuevo socio, un extraño e inquietante individuo mafioso, M. Varga (David Thewlis) que, a partir de ese momento, se convierte en la pesadilla de ambos. Mientras, su hermano intenta apropiarse del sello recurriendo a un toxicómano que, como cabía esperar, se equivoca de pueblo y de objetivo, asesinando al padrastro de la jefa de policía de un pueblo perdido de Minnesota. Afortunadamente para él, cuenta con la complicidad y ayuda de una atractiva delincuente por la que siente un verdadero amor.

La jefa de policía y otra policía de un pueblo cercano, coinciden en sus respectivas investigaciones y concluyen que alguien está asesinando a gente por su apellido: “Stussy”. Sus superiores manifiestan su escepticismo. Ya se sabe: en la “América profunda” la figura de la mujer policía apenas sirve para otra cosa que para preparar el café.

Con estos elementos se desarrolla una trama rica en matices, “potente”, entretenida y que apenas da tiempo al espectador para reponerse de las sorpresas y giros bruscos y brutales que encierra la trama. No son las mismas situaciones que en las dos primeras temporadas, pero sí suceden en marcos geográficos y culturales similares. La mala noticia de todo esto es que, el guionista, atrapado en otros proyectos, no podrá tener lista una cuarta temporada sino hasta dentro de tres años.

Como en las series de calidad, el casting es excepcional: un Ewan McGregor desdoblado en dos hermanos de físico, comportamiento y rasgos opuestos, una Carrie Coon que ya nos enganchó en The Leftovers, convertida ahora en policía de pueblo, un David Thewlis (que nos había llamado tempranamente la atención por su papel en Siete años en el Tíbet (1997) o en su creación de “Remus Lupin” en Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004), Michael Sthulbarg, aquí inofensivo y temeroso social y hace apenas cuatro años, imperturbable gánster Arnold Rothstein en Boardwalk Empire,, sin olvidar a Yuri y a su compañero oriental, guardaespaldas del malvado Mr. Varga, o la policía paleta que ayuda a Carrie Coon en sus investigaciones, todos ellos no podían estar mejor elegidos, ni encontrarse a otros que los superaran en sus creaciones convincentes hasta el punto de que terminamos creyendo lo que nos dicen los rótulos de apertura: “Esta es una historia real que ocurrió en Minnesota en 20109…”.

El guión se terminó en plena campaña electoral de 2016. Dentro de unas décadas esta serie será considerada como un “signo de los tiempos”. Una América deprimida, en la que solamente especuladores inmobiliarios han conseguido sobrevivir, con resentimientos sociales extendidos, funcionarios poco predispuestos a cumplir con su misión, y dudas sobre el futuro. De hecho, cuando termina la serie, ni siquiera estamos seguros de si el malo-malísimo sobrevivirá o será, finalmente, detenido. Lo que sabemos es que la gente que, en principio era honesta, todos, sin excepción han sido golpeados con brutalidad. Culpables, inocentes, nada parece sobrevivir, como si la esperanza se estuviera disolviendo en la América profunda.

Quienes quedaron encantados con las dos primeras temporadas, no pueden eludir su cita con ésta (a la que se engancharán desde la primera escena y consumirán en apenas dos días sus 10 episodios). Los amantes del cine negro tendrá en estos capítulos una nueva ocasión para centrar su atención en un producto de calidad que los atrapará y que no olvidarán fácilmente. Aquellos que no hayan visto las dos primeras temporadas, sentirán la necesidad de procurárselas con urgencia. Y, por cierto, nada de lo que el espectador podía creer que iba a ocurrir, termina ocurriendo, ni siquiera las motivaciones de los personajes que aparecían como inicialmente evidentes, terminan confirmándose. Así pues, cardíacos abstenerse.