Ficha original: Narcos

Tema: Un agente de la DEA y sus dos colaboradores más próximos se enfrentan al cartel de Calí. Éste sabe que va a ser objeto de un asedio policial y trata por todos los medios de sobrevivir y negociar una salida, aun cuando no todos sus miembros están de acuerdo con esta opción.

Actores: Jorge Salcedo, Javier Cámara, Miguel Ángel Silvestre, Franklin Jurado, Kerry Bishe, Damián Alcázar, Francisco Denis, Pape Rapazote, Alberto Amman, Pedro Pascal, Michel Stahl-David, Matt Whelan,

Estreno 3ª temporada: 1 de septiembre 2017

Episodios 3ª temporada: 10

Puntuación: 8

Verlo en: NETFLIX

PROMO 3ª Temporada

PROMO 3ª Temporada

PROMO 3ª Temporada (subtitulado)

MUSICA

INTRO

Lo mínimo que puede decirse sobre NARCOS. 3ª TEMPORADA

Uno de los grandes aciertos de Netflix ha sido la producción de esta serie cuya tercera temporada se estrenó mundialmente el 1 de septiembre de 2017. No era para menos: cuando terminó la segunda temporada en septiembre de 2016, un 10% de abonados a esta plataforma se dio de baja. Desde entonces, Netflix ha pisado el acelerador y ha tardado un año en ofrecer una nueva temporada y en prometer otra a estrenar en 2018. Lo sorprendente es que en esta tercera temporada, ni el ritmo, ni la calidad de la narración o de los nuevos personajes, ha disminuido, sino que la serie se mantiene como en los mejores tiempos cuando todos los espectadores experimentábamos una extraña sensación de atracción (la atracción que produce el vértigo ante una sima) y repulsión por la figura de Pablo Escobar.

La segunda temporada terminó con la muerte del capo del narcotráfico, pero no con el problema de fondo. A rey muerto, rey puesto. A un cartel, le sucede otro cartel: o lo que va de la ciudad de Medellín a la de Cali. De Escobar a los hermanos Rodríguez Orejuela. A pesar de que ambos grupos mafiosos tenían orientaciones distintas, y especialmente Gilberto Rodríguez Orejuela había advertido los riesgos de convertir el narcotráfico en espectáculo (como había hecho Escobar) y aspiraba a emplear métodos mucho más discretos, lo cierto es que el común denominados de ambos grupos mafiosos –además del tráfico de cocaína- fueron los asesinatos cometidos con idénticos niveles de crueldad. “Los Señores de Cali” eran tan asesinos como el “héroe del pueblo” como le gustaba presentarse a Escobar.

El agente de la DEA Javier Peña (Pedro Pascal) es desplazado a Cali para acabar con el cartel. Allí no cuenta con su íntimo colaborador en las dos primeras temporadas de la serie, “el agente Boyd Holbrook” (que de paso era el narrador). Tendrá como colaboradores a dos bisoños agentes norteamericanos destacados en Colombia: “Chris Feistl (Michael Stahl-David) y Daniel Van Ness (Matt Whelan). La narración comienza a poco de la muerte de Escobar. La otra parte, “los Señores de Cali” se dan cuenta de que, a partir de ese momento, las baterías de la DEA se orientarán contra ellos y deciden plantear un órdago a la grande: seis meses antes de negociar su entrega y el cese de sus actividades mafiosas. A fin de cuentas, todos ellos han acumulado más patrimonio del que pueden gastar en generaciones, así que más vale no tentar a la suerte y pasar a invertir lo recaudado en otras actividades. Los Rodríguez Orejuela son los promotores de este plan en el que no todos los sectores están de acuerdo. A lo largo de la trama veremos que el grupo mafioso era muchos menos consistente y unificado de lo que inicialmente creían sus propios miembros. Veremos también las relaciones entre los “Señores de Cali” y la política colombiana.

Narcos, en esta tercera temporada, sigue siendo tan adictiva como en las dos anteriores. Obviamente, no todo lo que se cuenta, se corresponde con lo que realmente ocurrió. Personajes nuevos que tienen un protagonismo determinante en esta temporada, como Jorge Salcedo, jefe de seguridad de la cúpula del cartel, que operaba en la encriptación e interceptación de comunicaciones, interpretado aquí por Matías Varela, se ganan inmediatamente el favor del espectador. La presencia de Javier Cámara (al que cuesta reconocer con perilla y mucho más delgado que de costumbre) como contable del cartel, el muy real Guillermo Palomari, de origen chileno, es otro personaje curioso (su detención en 1994 será el primer gran golpe que se asestó al cartel (hoy está incluido en el famoso Programa de Protección de Testigos de EEUU). Así pues, en esta temporada, aunque los hechos están dramatizados a efectos de un mayor ritmo narrativo, hay que reconocer que lo que se cuenta es, más o menos, cierto.

A pesar de la rapidez con la que se ha realizado la temporada, el resultado final no desmerece las dos anteriores: se ha mantenido la calidad. Cada episodio ha contado con un presupuesto de 3.000.000 de dólares que se ha aprovechado en una de las series de alta gama que tendrá más audiencia en Netflix y, por sí misma, arrastrará audiencia. Se trataba de una temporada arriesgada: a fin de cuentas, los espectadores se habían acostumbrado a las andanzas de Pablo Escobar y su muerte podría suponer una ruptura narrativa. Se corría el riesgo de que los nuevos personajes no fueran tan carismáticos y que el espectador abandonara la serie. Hoy podemos decir que no ha ocurrido así: los nuevos delincuentes son “diferentes”, no hay ni sensación de monotonía, ni sensación de que la serie se ha traicionado a sí misma. Es más, el espectador puede aprender mucho de esta serie: los rasgos de ambos carteles, sus diferencias, el hecho de que ambos contemplaban a los EEUU como el gran destino para sus productos, el hecho de que ambos quisieran “hacer algo” por la tierra que les vio nacer, pero que, embarcados en el terreno de la delincuencia mafiosa, terminaran cometiendo las mismas masacres y utilizando métodos no muy diferentes.

Hay un término en filosofía que puede resume lo que le ocurrió al cartel de Cali: “heterotelia”, esto es, cuando los proyectos iniciales, una vez puestos en práctica, conducen a situaciones muy diferentes de las inicialmente previstas. Los “señores de Cali” pretendieron convertirse en una acumulación mafiosa y económica de tal calibre, que ni el Estado Colombiano, ni la DEA pudiera nada contra ellos. El resultado fue que, los elementos más primitivos, más brutales de la entidad mafiosa no entendieron lo que se estaban jugando, creyeron que tendrían impunidad y que podían controlar incluso a la presidencia de la República, mientras asesinaban con un sadismo extremo a sus rivales y disidentes internos. El resulta final fue el que la serie nos muestra en esta temporada y, especialmente, en la cuarte que tiene una cita con la audiencia en 2018.

Serie ineludible para quienes han visto las dos primeras temporadas, pero también para aquellos atraídos por el thriller con un trasfondo de autenticidad e historicidad. Serie paradigmática de ritmos, descripción de personajes,  construcción de situaciones y eso que hoy se llama “modelo de producción”. Serie recomendable en grado sumo.