FICHA

Título original: Suburra
Título en España: Suburra
Temporadas: 1 (10 episodios).
Duración episodio: 55 minutos.
Año: 2017
Temática: Thriller.
Subgénero: Mafia
Resumen: Tres jóvenes instalados en el mundo de la delincuencia viven continuas aventuras y tensiones provocadas por tráfico de drogas, escándalos sexuales, especulación inmobiliaria vinculada a la corrupción política y actividad mafiosa en la capital italiana.
Protagonistas: Filippo Nigro, Francesco Acquaroli, Alessandro Borghi, Adamo Dionisi, Giacomo Ferrara, Claudia Gerini, Eduardo Valdarnini
Lo mejor: Presenta una muestra realista de la sociedad romana del siglo XXI.
Lo peor
: Los personajes y sus comportamientos son algo esquemáticos y tópicos.
Lo más curioso
: El guión constituye un desarrollo de la película de Stefano Sollima del mismo título proyectada en 2015.
¿Cómo verlo?: En Netflix desde el 6 de octubre de 2017.

Puntuación: 7

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Lo mínimo que puede decirse sobre SUBURRA

Existe la Subura desde que existe Roma. Barrio ubicado entre el Quirinal y el Viminal, lejos están los tiempos en los que en ese mismo barrio vivió Julio César o el poeta Marcial. Lejos también están los tiempos en los que en la Edad Media se concentró allí la aristocracia romana. La decadencia llevó allí a concentrarse al subproletariado urbano y el nombre de “Subura” pasó a ser sinónimo de marginalidad, delincuencia e inmoralidad. Esta serie italiana toma en consideración este sentido: lo que vamos a ver es un thriller sobre el mundo de la delincuencia y de la corrupción en la capital italiana.

En 2015, Stefano Sollimas, estreno un largometraje con el mismo título, ciertamente interesante (a pesar de haber pasado casi desapercibido en España). En Italia, al tratar temas de indudable actualidad y que están a flor de piel en la política y en la sociedad italiana, constituyó un verdadero éxito que arrastró poco después la filmación de una serie que desarrollara el tema que ha tardado exactamente dos años en servirse a los abonados a Netflix. Si la película era notable, la serie es igualmente digna de verse.

La serie consta de distintas tramas que van a converger, seguramente por aquello de que todos los caminos conducen a Roma y dentro de Roma a la Subura. Todos esos hilos argumentales, sin excepción, tienen un denominador común: la delincuencia. A poco de empezar la serie vemos a un arzobispo infartado en el curso de una orgía de drogas, sexo y alcohol. No es un cualquiera, sino el presidente de una comisión vaticana vinculada a asuntos económicos e inmobiliarios. Sexo a cascoporro minuto y medio después de comenzar la serie: un recurso para arrastrar audiencia y acentuar el interés por lo que sigue en las 10 entregas de la primera temporada. Sexo, hay que decirlo, justificado, porque nos introduce en la trama: de un lado, tres jóvenes (uno gitano, otro mafioso y el último de buena familia metido en berenjenales de droga y prostitución) intentarán chantajear al prelado. La asesora legal del prelado es una de las piezas claves en el segundo hilo argumental que tiene como tema la especulación inmobiliaria y la corrupción política. La mafia está muy interesada en la recalificación de unos terrenos en las playas de Ostia que debe ser aprobada por el ayuntamiento romano. Un concejal populista, en malas relaciones con su propio partido busca perpetuarse en el ayuntamiento y accede a ponerse al servicio de “el samurái”, un capo mafioso. Luego, en otra trama paralela entrelazada con las dos anteriores, vemos el enfrentamiento entre mafiosos y gitanos que nos servirá para advertir como las gastan unos y otros. Finalmente, todas las tramas terminan convergiendo en una historia, no por realista y previsible, menos tensa.

Si la serie está inspirada en la película de Sollimas, ésta, a su vez, lo está en la novela del mismo título escrita en 2013 por Giancarlo de Cataldo y Carlo Bonin. Cataldo, hay que decirlo, es magistrado romano, así que conoce perfectamente de lo que está hablando. En 2002, la editorial Einaudi, le había publicado otra novela, Romanzo Criminale, sobre la que la que se había elaborado una serie que tuvo un amplio eco en Italia, Roma criminal, y que, en la práctica era la historia de la llamada “banda de la Magliana” (otro barrio de la capital italiana). Novela, película y serie están marcadas por un realismo extremo que los italianos conocen bien a través de las páginas de sucesos. En España puede ocurrir que alguien crea que todo lo que se nos está contando en esta serie es exagerado, desmesurado o aumentado. En realidad, lo que tenemos la ocasión de ver es un fresco de la sociedad, la política y la delincuencia italiana de los últimos treinta años. Si alguien creía que con la “operación Manos Limpias” algo había cambiado, esta serie le demostrará que no.

Quizás lo más inquietante de la serie sea la sordidez que se instala en todas sus tomas y que está presente de manera abusiva en los tres hilos argumentales. Algunas escenas nos han remitido a la Barcelona de los años 60 que describió Pérez Dolç en A tiro limpio (una película imprescindible que muestra la calidad que se podía llegar en aquella época). Comparando la película española (que también tiene cierto trasfondo político-delictivo) con la serie italiana se percibe la gran diferencia de formato y se entiende porque lo que hoy puede ser considerado como “antigualla” del cine español es algo más convincente: está filmada en blanco y negro, mientras la serie italiana utiliza un color, en ocasiones chillón, que van en detrimento del dramatismo y la sordidez de algunas escenas. Ciertamente, los productores de Suburra, tienden a situar en la noche las escenas más tensas, pero, en general, el dramatismo y la tensión quedan rebajados por la ensalada de colores y tonos convencionales de la serie. Unos filtros que lo atenuaran no hubieran venido mal.

Esta es la única crítica negativa que se nos ocurre para esta serie que, indudablemente, está bien interpretada, es –repetimos- un fresco extremadamente realista sobre lo que se cueces entre las Siete Colinas y mantiene en todo momento interés y tensión. A pesar de haberse estrenado internacionalmente el 6 de octubre de 2017, sus dos primeros episodios habían sido presentados un mes antes, en el curso de la 74ª Mostra Internazionale d’Arte Cinematografica de Venecia, obteniendo críticas unánimemente favorables. Se trata de una producción de Netflix-Italia y, por tanto, lleva el sello característico de esta plataforma: tratar un tema de género negro desde un punto de vista “nacional” con los recursos propios de la plataforma.

La serie merece verse y degustarse. No decepcionará, ni aburrirá, por mucho que parezca –y sea- previsible. Los amantes del cine negro verán el estado del género en Italia en el momento actual. Quienes tengan predisposición a consumir thrillers tendrán en Suburra una muestra de cine trepidante en el que “pasan cosas” continuamente. No verán esos molestos diálogos interminables, romances entre actores de moda y proliferación de cabos imposibles de integrar en la conclusión final de la serie (características de las españolas de la misma gama en los últimos años y que no podemos desperdiciar la ocasión para quejarnos una vez más). Una buena producción, en definitiva, de Netflix que recomendamos.