FICHA

Título original: Travels with my father
Título en España: Travels with my father
Temporadas: 1 (6 episodios).
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 2017
Temática: Viajes.
Subgénero: Humor.
Resumen: Un padre y su hijo emprenden un viaje por el sudeste asiático para estrechar sus vínculos. El hijo es mochilero y el padre no tiene muchas ganas de viajar tan lejos, así que frecuentemente aparecen disputas entre ellos y diferentes formas de concebir el turismo.
Protagonistas: Jack Whitehall, Michael Whitehall.
Lo mejor: La idea es original y nunca antes intentada.
Lo peor
: Apenas se han realizado seis episodios.
Lo más curioso
: Los dos protagonistas son padre e hijo en la vida real.
¿Cómo verlo?: En Netflix.

Puntuación: 7

PROMO (en inglés, subtitulado en castellano)

PROMO (en inglés)

PROMO (entrevista a los protagonistas, en inglés) 

CABECERA

MÚSICA

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Lo mínimo que puede decirse sobre TRAVELS WITH MY FATHER

Viajes con mi padre es un original producto Netflix lanzado mundialmente el pasado 22 de septiembre de 2017. Se trata de un concepto nuevo todavía no bautizado con un nombre propio: por una parte es una comedia de situación y por otra un documental sobre viajes, un producto, por tanto, híbrido. Además se da el aliciente de que los dos protagonistas son padre e hijo en la vida real, además de actores. No existe guión previo salvo que un esbozo de los países a los que se desplazan, el resto surge del propio recorrido. El horizonte elegido para esta primera serie de viajes es el sudeste asiático.

La idea básica de las comedias de situación (dos personajes antagónicos unidos en un espacio pequeño) está también presente en esta serie: entre padre e hijo, no solamente existe una diferencia generacional, sino también caracterológica. El hijo está predispuesto para maravillarse ante cualquier experiencia nueva y a probar las ofertas de cada lugar que visitan. El padre, no particularmente cascarrabias, está a la vuelta de todo. Uno tiene interés por todo, al otro no le interesa prácticamente nada de lo que ve. En ocasiones, el “espacio reducido” es una habitación de un hotel, en otras, un par de asientos en un avión o en un pequeño y cómico medio de transporte o la mesa de un restaurante. Los dos protagonistas no tienen que hacer muchos esfuerzos: en realidad se representan a sí mismos.

De estos elementos emerge una comicidad, sino desternillante, sí al menos divertida y que permite, además, ver con otros ojos, los países que se visitan. La serie recuerda algo aquella otra dirigida y protagonizada por Michael Palin, Palin’s Travels, filmados entre 1989 y 2002. No es exactamente lo mismo, pero esta sería la inspiración remota de Travels with my father. En ambas series se demuestra ampliamente que no siempre viajar es un placer cómodo, con demasiada frecuencia, los horizontes antropológicos que se recorren son demasiado lejanos como para no resulten chocantes. Los dos protagonistas de la serie encarnan las dos actitudes ante lo que ven en esos destinos: empatía o distanciamiento, hijo y padre.

Jack Whitehall, “el hijo”, es actor cómico y presentador en la televisión británica, presentar. Recientemente lo hemos visto protagonizando una desternillante serie británica, Decline & Fall, en la que se codeo con David Suchet (el inolvidable Hércules Poirot). A pesar de tratarse de un actor poco conocido en España (no creemos que ninguna de las series que ha protagonizado se hayan emitido en España), en el Reino Unido es una especie de “enfant terrible” de la pequeña pantalla y monologuista de moda, con varios premios en su haber. Su padre, Michael Whitehall, es un veterano que va por los setenta años, de educación católica y que se ha dedicado a la crítica cinematográfica y a la producción de programas televisivos. En octubre de 2013, padre e hijo lanzaron un libro, Him & Me en el que ya ensayaban situaciones humorísticas generadas por las distintas percepciones de la vida entre padre e hijo. De hecho, Travels with my father no es más que una traslación a la pequeña pantalla de las ideas contenidas en el libro.

Lamentablemente, la serie tiene solamente seis episodios de apenas media hora de duración. Sabe a poco. De todas formas, podemos ver a la pareja de padre e hijo deambulando por las calles de Bangkok, a Jack evolucionando con un grupo de “parcour” (mientras su padre espera que se rompa la crisma), yendo al puente sobre el río Kwai (lo único por lo que el padre mostraba cierto interés), asistiendo en Phuket a la “fiesta de la Luna Llena” o jugando al fútbol en un campo flotante, saludando a Steven Seagal mudado a Camboya, degustando manjares increíbles en Battambang y luego en Angor Wat, discutiendo en Vietnam y esquivando coches suicidas en las calles de Hanoi, para revisar de nuevo desde Bangkok el recorrido que han hecho juntos.

Turismo, aventura, anécdotas, momentos agradables, situaciones odiosas, como en cualquier viaje real, aparecen entremezclados en esta divertida y original serie que gustará a los viajeros empedernidos, hartos de documentales formalistas y remilgados que nos dicen poco de cómo son las gentes de los lugares remotos que visitamos y nada sobre lo que nos vamos a encontrar realmente allí. Una serie aceptable para quienes buscan productos y conceptos nuevos persuadidos de que no todo está inventado aún. Una serie, en verdad, refrescante de la que esperamos que tenga continuidad.