FICHA

Título original: Los Chiripitifláuticos
Título en España:  Los Chiripitifláuticos
Temporadas:  8 (240 episodios)
Duración episodio: 120 minutos.
Año: 1966-1974
Temática: Infantil.
Subgénero: Humor.
Resumen: Programa infantil que hizo las delicias de los más jóvenes de la época. Incluía distintos subespacios y personajes todos ellos surrealistas y entrañables y que dejaron una profunda huella en los niños de aquella época.
Protagonistas:  Paco Cano, Mari Carmen Goñi, Luis González Páramo, Nicolás Romero y Santiago Martínez se volvieron a encontrar. Faltaban Félix Casas, Roberto Mosca, el desaparecido Miguel Armario Carlos Meneghini.
Lo mejor: Las canciones emblemáticas del programa todavía son inolvidables para quienes las vivieron.
Lo peor
: El primitivismo casi artesanal con el que se hacía y que, de ver en cuando, presentaba fallos.
Lo más curioso: El libro La historia de los Chiripitifláuticos publicado en 2014, detalla minuciosamente cómo era esta serie.
¿Cómo verlo?: Fue emitido por TVE. En Televisión a la Carta puede verse “todo lo que se conserva en el Archivo de RTVE” (apenas 6 programas completos y cuatro clips).
Puntuación: 8

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CABECERA

MÚSICA  (canción de los Hermanos Malasombra)

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Lo mínimo que puede decirse sobre LOS CHIRIPITIFLÁUTICOS

En los años 50 y 60, la televisión era hasta tal punto una novedad que incluso los espectadores miraban extasiados el desarrollo de la Santa Misa emitida los domingos. Las actuaciones de los Coros y Danzas de la Sección Femenina causaban sensación y los niños estaban, literalmente, capturados –pero no idiotizados- por Boliche y Chapinete, la perrita Marilyn y los primeros programas infantiles de la segunda mitad de los 50 y de los años 60. Pero fue con Los Chiripitifláuticos cuando la programación infantil alcanzó su madurez. El programa se mantuvo durante 10 años y aunque el Capitán Tan iba armado con un revólver de pega, los hermanos Malasombra recibían y zurraban lo suyo, no puede decirse que nadie de aquella generación resultase traumatizado. Tampoco hubo padres que protestaran por los contenidos, ni se escapó en los 240 episodios filmados, ni una sola expresión malsonante o algo que pudiera contribuir a maleducar a los jóvenes. En cualquier caso, quienes la vieron, nunca olvidarán ni los personajes, ni las canciones. Si la nostalgia es recordar con irreprimible simpatía el tiempo pasado, esta serie puede ser considerada como una de las que más la suscitan.

En la televisión de los años 60, existía una programación infantil que acompañaba el retorno a clase. Empezaba a las 17:30 y se prolongaba hasta las 19:30. Luego, en la segunda mitad de la década, se solía emitir una telenovela (algún clásico adaptado en unos pocos episodios, habitualmente una semana) y luego se daba paso al telediario que era, tan manipulado como el de cualquier otra época. La diferencia era que entonces solamente existía una televisión y hoy la manipulación procede de docena y media… ¿O no sabemos lo que nos van a contar los informativos cada día, la óptica en la que lo van a reflejar o las filias y fobias de cada cadena?

A lo que vamos. Los Chiripitifláuticos, inicialmente fueron un microespacio de un programa mayor que cubría la franja horaria al salir de clase: Antena Infantil, presentado por María Luisa Seco. Pero pronto llamaron la atención de los más jóvenes, seguramente por lo atrabiliario de sus protagonistas, lo perfectamente caracterizados de cada personaje y, sin duda, por las pegadizas canciones que repetían y que nunca terminaban de cansar.

Y, a todo esto, ¿quiénes eran estos personajes? Inolvidable “Locomotoro” (Paquito Cano), un paleto nacional con boina, pantalones con peto y muletilla (“se me mueven los mofletes”); la inolvidable “Valentina” (María del Carmen Goñi) “dulce y fina como una sardina”, el personaje sensato y razonable de la serie como daban a entender sus gafas y su aspecto convencional, a menudo se las daba de sabionda; el inolvidable “Capitán Tan”, “rataplán-tan-Tan” (Félix Casas), disfrazado de explorador (salacot, botas altas, pistolón al cinto), desmadrado, siempre dispuesto a participar en cualquier excentricidad con su muletilla (“en mis viajes a lo largo y ancho del mundo”…); el inolvidable “tío Aquiles, con sobrinos a miles” (Miguel Armario), con un curioso e inexplicable aspecto tirolés –no menos explicable, eso sí, que el aspecto de todos los demás- contrapartida serie, venerable y respnsable a “Locomotoro” y al “Capitán Tan”; los inolvidables “Hermanos Malasombra” (Luis González y Carlos Meneguini), pistoleros vestidos de negro que, de tanto en tanto, se travestían en “Hermanos Buenasombra” cambiando su aspecto con un blanco impóluto…

Cada personaje tenía su canción característica que solía entonar cada vez que aparecía en escena. Las canciones eran lo más pegadizo y aún hoy fluyen de los labios y en la mente de quienes las oyeron alguna vez: El barquito chiquito, El Reino al Revés, la canción de los Hermanos Malasombra, La vaca Paca, Si quieres ser Capitán y El burro Perico, fueron algunos de los números musicales que caracterizaron a la serie.

Con posterioridad, aparecerán otros personales: “Don Mandolio” interpretado por Alfonso del Real, “Barullo” un niño negro (José Santiago), el Payaso Poquito (Nicolás Romero), Fileto (Roberto Mosca) junto con su león de peluche “Leocadio” (o Leocadius Augustus Tremebundus).

El programa contenía dibujos animados, pequeños reportajes para niños, manualidades, pero, sobre todo, el peso recaía sobre los personajes citados que, a menudo improvisaban e incorporaban morcillas que no estaban en el guión. La idea era de Oscar Banegas, realizador argentino afincado en España y que debutó en nuestro país con el programa de variedades Sábado 65 y posteriormente crearía Nosotros (1968) presentado por Martín Ferrand y Alfredo Amestoy, Tarde para todos (1973-1974), Con otro acento (1976) y Mundo noche (1978), presentados por Miguel de los Santos.

Nada en televisión dura eternamente y Los Chiripitifláuticos se prolongaron durante diez años. Mucho, incluso para una serie infantil. Se cambió la fórmula y los personajes y una nueva generación de niños ávidos de televisión creció tarareando las canciones de Los Payasos de la Tele en El Gran Circo de TVE (1973-1983) presentada como una serie convencional de payasos en lugar de una serie surrealista de personajes desmadrados y sin aparente conexión entre sí. Quizás buena parte del éxito de Los Chiripitifláuticos se deba precisamente a su modelo de humor nada convencional. A fin de cuentas, payasos siempre han existido, pero no personajes como los que integraban el reparto de esta serie.

Lamentablemente, la mayor parte de los episodios se han perdido. La sección de Televisión a la Carta de RTVE, ofrece apenas una pálida muestra de lo que fue aquella serie (en youTube también se pueden ver algunos clips). Es nuestra obligación advertir que su visionado provocará en algunos una irreprimible sensación de nostalgia insuperable, poco antes, claro está de recordar aquellas canciones endiabladamente pegadizas. También puede servir para que las generaciones que han venido luego, comprueben que no siempre el paso del tiempo hace que mejore la calidad de los productos.