FICHA

Título original: The Good Place
Título en España:  The Good Place
Temporadas:  2 (15 episodios)
Duración episodio: 55 minutos el piloto, 22 minutos cada episodio.
Año: 2017
Temática: Comedia.
Subgénero: Más allá.
Resumen: Una mujer que ha fallecido víctima de un accidente se despierta en algo parecido al cielo. Hay un problema: por algún “error”, allí la dan como persona justa y de vida honesta, cuando en realidad, la suya ha sido una vida media normal, sin excesiva honestidad, ni justeza. Es emparejada con otro joven que sí ha sido una persona justa…
Protagonistas: Kristen Bell, William Jackson Harper, Jameela Jamil, D’Arcy Carden, Manny Jacinto, Ted Danson, Tiya Sircar, Josh Siegal, Adam Scott, Steve Berg, Bambadjan Bamba, Marc Evan Jackson.
Lo mejor: Kristen Bell hace un buen papel, acaso el papel de su vida.
Lo peor
: El argumento de partida es demasiado absurdo incluso para ser tomado en broma.
Lo más curioso: Tiene preocupantes parecidos con Estoy vivo
¿Cómo verlo?: En Netflix. También puede bajarse en VO mediante programas P2P.
Puntuación: 6

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Lo mínimo que puede decirse sobre THE GOOD PLACE

A partir de septiembre de 2017, Netflix España, ha decidido incorporar a su catálogo la primera temporada íntegra de esta serie (13 episodios) y un episodio semanal de la segunda. En el momento de escribir estas líneas, ha pasado completamente desapercibida en España, si bien en EEUU ha tenido cierto éxito de público, pero a lo cual, se ignora si habrá una tercera temporada. Hay que decir que la serie tiene un planteamiento inicial absurdo: el “cielo” no es como se lo imaginan las diferentes religiones, es simplemente un barrio agradable en el que tanto los vecinos como los insectos están diseñados para ser agradables y hacer la vida agradable a sus agradables moradores, personas justas y “de bien”. Pero no todas…

En efecto, en el arranque de la serie podemos ver a un Ted Danson (“Michael”), –arquitecto del barrio en el que se desarrolla la trama y una especie de San Pedro a lo showman de un reality almibarado–, informando a Kristen Bell (“Eleanor Shellstrop”) de su fallecimiento por accidente y de su nueva condición de residente en este “cielo”, dividido en barrios. Todo en ello ha sido diseñado por “Michael” para que funcione como un reloj suizo. El barrio, las casas, el césped, todo está diseñado como en la mejor urbanización norteamericana, una especie de suburbia ideal. Sin embargo, a partir de la llegada de “Eleanor”, las cosas empiezan a fallar. ¿Qué ocurre? Ocurre que en algún lugar se ha producido un error y que “Eleanor” no es la persona justa, ética y moral que se suponía que tenía derecho a residir en la “good place” que da nombre a la serie, sino una persona normal: ni excesivamente malvada, ni con aspiraciones a la santidad, moderadamente malhablada, razonablemente envidiosa, habitualmente interesada, etc. Alguien o algo se ha equivocado enviándola allí. El error se completa emparejándola con un profesor de ética afromericano al que, desde el primer momento le explica que ella no debería estar allí. Ambos deciden ver cómo se puede resolver la situación, mejorando las actitudes morales de “Eleanor”.

Como puede verse, el arranque es completamente absurdo y, mayormente, surrealista en el sentido de que los guionistas parecen haber querido expresar en esta serie sus temores ocultos a la muerte, sus esperanzas, sus convicciones e incluso su propia apreciación de sí mismos. Sea como fuere, la serie en raras ocasiones consigue extraer una carcajada y no porque no haya risas enlatadas (lo que es de agradecer), sino porque, planteada como “comedia” está más próxima a Modern Family que a Friends. Hay que echarse a temblar cuando Hollywood explica que va a servir una “comedia inteligente”… The good place ha sido lanzada con este aval y lo que vemos, tira más a lo absurdo que a lo “inteligente”, a menos que se consideren “inteligentes” gags como aquel en el que Danson-“Michael” explica a la protagonista que la mayoría de celebridades de Hollywood y del rock están en el “otro lado” (un infierno políticamente correcto). El humor de la serie discurre por estos moderados derroteros: humor mediocre y guiños “inteligentes” sí, pero sólo para alumnos de secundaria.

La cuestión es que hay elementos en esta serie que tienen que ver con la recién estrenada serie española Estoy vivo: cambiando “el barrio” por “la pasarela” y a Ted Danson por Julia Gutiérrez Caba, el fondo de la cuestión es el mismo (un muerto con el que los burócratas que se encargan del destino de su alma, han cometido un error), la única diferencia es que en The Good Place, el destino ha sido “el cielo” y en Estoy vivo una segunda oportunidad en la tierra. La serie norteamericana se estrenó el 19 de septiembre de 2016 y de ella venía hablándose desde el 13 de agosto de 2015, así que no hay duda de quién se ha inspirado en quién. Ahora bien, si de lo que se trata es de valorarlas, la española es bastante mejor e incluso su humor más digerible.

Dejando aparte estas comparativas, hay que decir que The Good Place tiene algo de ramplón y remilgado. No es, desde luego, el mejor papel que Danson ha elegido. Lo recordaremos siempre por su papel protagonista en Becker, especialmente, por sus intervenciones desmadradas en Curb your Enthusiasma y por sus roles dramáticos en Fargo y CSI-Las vegas, y los que peinen canas (o no peinen nada) por su actuación detrás de la barra de Cheers. Pero en los últimos años, Danson ha optado por seguir embarcado en series de segunda división (Bored to Death) o de tercera (como ésta). Aquí tiende a sobreactuar deliberadamente como recurso y a falta de unos perfiles más consistentes para su personaje.

Quedaría decir algo de la protagonista, Kristen Bell. Es un rostro habitual en la televisión norteamericana, con un largo recorrido, aunque menos de la mitad de las series en las que ha participado han llegado a España. La primera en que tuvo un protagonismo relevante fue en Veronica Mars (2004-2007) y en su spin-off Play It Again, Dick (2014) y luego en House of Lies (2012-2014). Hasta ahora ha estado especializada en papeles juveniles, con tendencia a lo cómico. Es el alma de The Good Place y sin ella esta serie quizás no hubiera superado la barrera de lo irrelevante.

No es una serie que diga mucho ni sobre la muerte, ni sobre el más allá, ni en realidad sobre nada en concreto. Habrá algunos que la considerarán una crítica a la burocracia, para otros, se hace eco del creciente escepticismo por lo religioso y los habrá que señalen que no hace referencia a ninguna religión en concreto, sino que simplemente, mantiene abierta la esperanza en que exista un “más allá”. Es posible –y hay que advertirlo– que la serie decepcione a los que esperan ver a un Ted Danson como en sus mejores tiempos. Gustará, en cambio, a los seguidores de Kristen Bell. Los partidarios de Modern Family verán en esta serie la misma sintonía; y siempre está los que quieran comparar dos productos, hijos del mismo tema, uno español (Estoy vivo) y otro hoollywoodiense, cuando el español aparece como superior…