FICHA

Título original: Mister Selfridge
Título en España:  Mister Selfridge
Temporadas:  4 (40 episodios)
Duración episodio: 40 minutos.
Año: 2013-2016
Temática: Drama.
Subgénero: Histórica.
Resumen: Antes de la Primera Guerra Mundial, Harry Gordon Selfridge se dio cuenta de que la mujer tenía cada vez más espacios de autonomía y se había convertido en una consumidora compulsiva, actuando en consecuencia y fundando unos grandes almacenes.
Protagonistas: Jeremy Piven, Tom Goodman-Hill, Amanda Abbington, Frances O´Connor, Katherine Kelly, Poppy Lee Friar, Will Payne, Sephora Venites, Roanna Cochrane, Zoë Tapper, Ron Cook, Deborah Cornelius, Aisling Loftus, Grégory Fitoussi, Lauren Crace, Amy Beth Hayes.
Lo mejor: La serie tiene el particular sello británico.
Lo peor
: Alguna de las líneas argumentales es débil y resta interés al conjunto.
Lo más curioso: Los almacenes Selfridge’s todavía existen y figuran como los segundo en importancia del Reino Unido.
¿Cómo verlo?: Lo ha emitido en España TVE1. Algunos episodios pueden verse en Television a la Carta. También puede bajarse mediante programas P2P y comprarse en DVD.
Puntuación: 7

PROMO (en inglés, subtitulado en portugués)

PROMO (en inglés)

PROMO (1ª Temporada – en castellano)

PROMO (3ª Temporada – en inglés)

CABECERA

MÚSICA

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RESUMEN DE LA SERIE

WEB OFICIAL (TVE)

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Lo mínimo que puede decirse sobre MISTER SELFRIDGE

En 1909, Harry Gordon Selfridge, un tipo de su tiempo, visionario, interesado por el progreso técnico y por los cambios de costumbres, advirtió que la mujer estaba alcanzando cada vez más espacios de libertad y se dijo: “ellas comprarán, mientras sus maridos trabajan”. Ese razonamiento, excepcionalmente simple, estuvo en el origen de su fortuna. Selfridge no fue el primero que pensó en crear la fórmula de “grandes almacenes”, pero sí fue el primero que se le ocurrió dar a la idea una envoltura glamurosa orientada para el segmento de la población femenina de la clase media hacia arriba. Esta serie nos cuenta la historia del propio Selfridge y la de varios de sus empleados y clientes de la primera hora.

No es, desde luego, una serie, en la que nos pueda sorprender. De hecho, hemos visto otras muy similares en las que solamente ha cambiado el protagonista material: en Galerías Paradise (2012) vimos la historia de unas ficticias galerías con este nombre; igualmente, en Velvet (2014-2016) hemos podido ver una historia centrada en otras galerías comerciales igualmente ficticias en la España de los años 50. Mister Selfridge aparece en el tiempo poco después de la primera y antes de la segunda. Su novedad es que alude a unas galerías comerciales realmente existentes y hay en su argumento cierta historicidad. Hoy, en efecto, Selfridge’s sigue existiendo y es la segunda empresa de este tipo en el Reino Unido por detrás de Harrows, pero por delante de John Lewis y Bakers. Por lo demás, el argumento de todas estas series es, poco más o menos, similar.

El fundador de la empresa, Harry Gordon Selfridge (Jeremy Piven) es un tipo sensible, excéntrico, vital, empeñado en facilitar un servicio y crear un nuevo modelo de negocio que le reporte un éxito sin precedentes. Es un oportunista en lo comercial, un tipo dinámico que se levanta pensando cómo atraer clientas y cómo satisfacerlas en todos los sentidos. Porque Selfridge tiene dos problemas: uno es el juego; el otro las mujeres. En el fondo, en su eslogan, “Quiero que la compra sea para la mujer alto tan placentero como una experiencia sexual”, esta segunda orientación estaba bien patente. No hay que olvidar que Selfridge no era inglés, sino norteamericano y que ese dato es importante para comprender su personalidad chocante en la sociedad postvictoriana.

La serie tiene varios alicientes: el primero de todos ellos es el papel realizado por Jeremy Piven que consigue que nos metamos en el personaje y que le deparemos cierta simpatía desde el primer momento. El segundo, que constituye una fotografía de la sociedad inglesa a principios de siglo, inmersa en los cambios que precedieron a la Primera Guerra Mundial. Las clientas de aquellos grandes almacenes pertenecían a la burguesía y a la aristocracia, mientras que los empleados los aportaban las clases más bajas de la sociedad. Esta composición sociológica quienes vendían y compraban en Selfridge’s es lo que nos permite entender la composición del Reino Unido en aquellos momentos, sus problemas, pero también sus avances en relación a la época victoriana: los viejos y estrictos códigos seguían en vigor, pero el “consumo” se estaba democratizando a marchas forzadas.

A diferencia de Velvet, que muy pronto se convirtió en un culebrón a la antigua usanza, en donde la serie se agota en unas cuantas historias románticas, convencionales, en medio de una ambientación modesta, lo que veremos en Mister Selfridge tiene mucha más pasión y está envuelta por una ambientación irreprochable y lujosa. La serie, remite también a otras dos producciones inglesas, complementarias: Dowton Abbey (2010-2015) y la antigua e histórica Arriba y Abajo (1971-1972). Con estos precedentes –y la ya citada Galerías Paradise– no puede extrañar que la serie roce la perfección estética. Lo que nos cuenta es la fundación de un imperio comercial, centrada en la personalidad de su fundador y en sus circunstancias. El resto de historias que atañen al personal, a sus relaciones entre sí y al tratamiento que les da Mr. Selfridge, son secundarias en relación al tema central que nunca deriva hacia el culebrón.

La gustará a los que se identifiquen habitualmente con las series de marca inglesa. No hay en ella nada que chirríe, ni nada que se instale en el mal gusto o la vulgaridad, la serie técnicamente es perfecta y los actores cumplen con sus roles y se muestran todos creíbles. Además de Piven, vale la mena mencionar a Frances O’Connor como su sufrida esposa y Zöe Tapper como “Ellen Love”, mujer fatal de la época que, como no podía ser de otra manera, atrae de manera irresistible a Mr. Selfridge. Si el espectador ha sentido atracción por las otras series sobre grandes almacenes que hemos mencionado, debe tener en cuenta que esta es superior a las otras: por tanto, le gustará. Los que tienen tendencia a buscar datos sociológicos y a entender momentos concretos de la historia, quedarán, finalmente, satisfechos de lo que esta serie puede aportarles. Se me ocurre que El Corte Inglé, Galerías Preciados o el SEPU, que tuvieron un nacimientos y desarrollo, muy diferente y posterior a Selfridge’s, merecerían también una serie del mismo fuste. Piénsenlo, quienes tiene cabeza para pensar en estas cosas.