FICHA

Título original: Supermax
Título en España:  Supermax
Temporadas:  1 (12 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2016
Temática: Sátira.
Subgénero: Trailer.
Resumen: En un reality show celebrado en una antigua prisión en medio de un desierto salitroso coincide un grupo de gente, algunos de los cuales van detrás, no sólo del premio, sino de un tesoro escondido. Pronto el reality se convierte en una tragedia y pierde su carácter de espectáculo para convertirse en un thriller dramático.
Protagonistas: Cecilia Roth, Antonio Birabent, Santiago Segura, Guillermo Pfening, Laura Novoa, Rubén Cortada, Alexia Moyano, Laura Neiva, Nicolás Gold, Alejandro Camacho, Felipe Hintze, Lais Pinho, José de Abreu, César Troncoso, Juan Pablo Geretto.
Lo mejor: Ya era hora de dejar a los realitys shows en el lugar que les corresponde.
Lo peor
: Guión excesivamente imaginativo y con giros altamente improbables.
Lo más curioso: Es una coproducción brasileño-argentina-uruguaya-española.
¿Cómo verlo?: En HBO.
Puntuación: 7

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Lo mínimo que puede decirse sobre SUPERMAX

Estrenada por HBO en España el 15 de septiembre de 2017, esta serie, producida en Brasil, con participación argentina, uruguaya y española, tiene como curiosidad el que podemos ver a Santiago Segura en un papel protagonista en una serie de proyección internacional. La serie tiene doce episodios en su versión brasileña, comprimidos a diez en la versión internacional (realizada por el director argentino). Los doce protagonistas de la versión argentina se han reducido a ocho en la internacional, pero el guión sigue prácticamente sin alteraciones en su temática de fondo: una ironía sobre los realitys shows.

A pesar de que la presencia de un actor, habitualmente encasillado en papeles cómicos, como Santiago Segura, la serie no tiene absolutamente ningún rasgo de humor, ni siquiera en sus descripciones irónicas sobre cómo son y qué pretenden los realitys. De hecho, la serie es completamente siniestra y dramática. Nos presenta un “reality extremo”: “Supermax, supermáxima seguridad”, como dice el presentador “Orlando Sasraswski” (Santiago Segura) con esa voz de locutor de mercadillo que suelen impostar los que se dedican a estos shows. ¿Dónde? En una cárcel de máxima seguridad, perdida en el centro de un desierto salitroso, se pretende presentar en directo y según la técnica de este tipo de programas, la lucha por la vida de un grupo de “presos” que intentarán sobrevivir durante unos meses. Aparentemente ninguno se conoce entre sí, salvo el hijo del propietario de la emisora (“el ingeniero”), nadie es socialmente relevante y todos, o casi todos, están aparentemente motivados por el premio final: 1 millón de dólares para el vencedor.

Sin embargo, nada es lo que parece y desde el principio se advierte que hay algo que no encaja en la temática propia de los realitys. En esa misma cárcel, hace diez años, tuvo lugar una revuelta de presos y una masacre. Algunos de los integrantes en el show habían estado presos y uno vivió directamente la revuelta. Otros pertenecían a un grupo que trataba de liberar a algún preso. El verdadero objetivo que mueve a varios de ellos es la búsqueda de un tesoro que se encuentra en el antiguo complejo penitenciario. Así pues, Santiago Segura, el creído y ególatra presentador del show, se encuentra solo en la cabina de mandos del programa, en la propia cárcel, sin saber que él también es un participante en el show y que los estudios centrales le tienen preparada una sorpresa que cambiará todo el curso del reality.

La primera impresión es que se trata de una simple ironía sobre un modelo de programa que genera sensación en todo el mundo desde hace dos décadas y que para lograr no caer en la rutina, cada vez tiende a complicarse más y a crear condiciones más extremas (programas de supervivientes en islas desiertas, programas sobre parejas arrojadas a entornos hostiles completamente desnudas y que deben sobrevivir, etc.). Esta impresión dura hasta el último cuarto de hora del primer episodio y tiene leves repuntes en la última parte de la serie cuando ya el tono de thriller dramático ha ocupado lo esencial de la temática. El resultado es un guión bastante retorcido, muy increíble, pero que consigue mantener el interés del público hasta el final. El hecho de que cada personaje (incluidos el propietario de la cadena, el presentador, el realizador) tengan motivos ocultos para estar ahí, hace que, efectivamente, el guión resulte excesivamente complejo y, por tanto, absolutamente improbable y ello va en menoscabo de la intención irónica de la serie, que en nuestra opinión era esencial y constituye lo más interesante e innovador del proyecto.

Afortunadamente, la realización es buena, las interpretaciones correctas –por ahí anda Rubén Cortada en una interpretación mejor y más centrada que la que desempeñó en Olmos y Robles, incluso en El príncipe, que le dio fama, o más creíble que como lo vimos en Lo que escondían sus ojos– y alguna de ellas, incluso, genial (como la de Antonio Birabent, por citar al mejor) y la ambientación y la escenografía perfectas. Sería una serie de sobresaliente de haber tenido un guión que tendiera más hacia la ironía y menos al thriller. La serie, en cualquier caso, se deja ver con facilidad, resulta agradable y cada episodio concluye –acaso para no olvidar el carácter irónico inicial– con los fragmentos de la presunta entrevista a la que se sometieron los miembros del reality cuando fueron finalmente seleccionados.

Los seguidores de algunos de los actores que participan (Cecilia Roth, Alejandro Camacho, Segura, Laura Novoa, Cortada, Las Pinho, etc,) podrán verlos en actuaciones buenas y en papeles que se adaptan a sus características. Los amantes de los thrillers de tensión tendrán en los diez episodios material suficiente para satisfacerlos, con giros imprevistos y momentos de angustia manifiesta. La serie es deliberadamente claustrofóbica y a los únicos que puede decepcionar es a los que sienten (sentimos) un particular encono hacia los realitys (aportan poco y sólo muestran las miserias humanas de personajes irrelevantes y absurdas) y que esperaban que la serie torpedeara la línea de flotación de esos productos televisivos llegados con el milenio.