FICHA

Título original: Slasher
Título en España:  Slasher
Temporadas:  1 (8 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2016
Temática: Terror.
Subgénero: Asesinos en serie.
Resumen: Hace treinta años, alguien disfrazado de verdugo, mata a un matrimonio, cuya esposa estaba embarazada, en la noche de Halloween. Treinta años después, aquel bebé ya es una mujer adulta que regresa a la población y a la casa en donde tuvieron lugar los crímenes, justo en el momento en el que se inicia una nueva oleada de asesinatos inspirada en los siete pecados capitales.
Protagonistas: Katie McGrath, Brandon Jay McLaren, Steve Byers, Jessica Sipos, Arianna Bradbury, Kayla Dumont, David Patrick Flemming, Wayne St-George.
Lo mejor: Tiene agilidad e interés.
Lo peor
: La falta de originalidad.
Lo más curioso: Ha sido la primera serie filmada por la nueva cadena norteamericana Chiller, especializada en thrillers y terror.
¿Cómo verlo?: En Netflix.
Puntuación: 6

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Lo mínimo que puede decirse sobre SLASHER

Además de ser el nombre de esta serie, “slasher” indica todo un subgénero cinematográfico de terror. En inglés “slash” quiere decir “cuchillada”. Así pues un “slasher” será aquella película en la que un psicópata se dedique a acuchillar al personal. El género deriva originariamente de Psicosis (1960) y de las películas posteriores de Dario Argento y Mario Bava. El subgénero recibió su consagración definitiva a mediados de los noventa con el inicio de la serie Scream (1996), a la que se sumaron las cintas protagonizadas por “Fredy Krueger” y “Jason Voorhees”. Esta serie canadiense ha sido la tercera traslación a la pequeña pantalla de este subgénero y reúne los elementos esenciales del mismo (después de Scream Queens [2015] y Scream: la serie [2015]).

En un pequeño pueblo, Waterbury, del pacífico y tranquilo Canadá, se instala “Sarah Bennett”  (Katie McGrath) con su marido “Dylan” (Brandon Jay McLaren). Han permanecido fuera durante muchos años pero fue allí donde nacieron. Los padres de “Sarah” fueron asesinados por un encapuchado en la noche de Halloween, aparentemente sin motivos personales, por puro sadismo. “Sarah” no había nacido y el asesino la extraño del vientre de su madre. Cuando creció, se fue del pueblo y ahora vuelve casada para vivir en la casa en la que tuvieron lugar los asesinatos. Abre una galería de arte y piensa que va a llevar una feliz vida de casada. Inmediatamente comienzan los asesinatos de alguien que parece ser un imitador del asesino que mató a sus padres (y que en esos momentos se encuentra encarcelado). “Sarah” se pone en contacto con él y lo visita en la cárcel. Éste le sugiere que los asesinatos no son al azar, sino que las víctimas están relacionadas con los pecados capitales. Su entorno se ve afectado por estos crímenes cometidos por un individuo cubierto por lo que parece una túnica y una capucha de verdugo medieval, armado con los filosos cuchillos…

Tal es la trama básica. En cuanto a la realización consigue en algunos momentos escenas estremecedoras con efusión de sangre, amputación de miembros, explosión de vísceras y explicaciones más o menos banales a tanto crimen. Desde Seven (1995), la figura del asesino en serie que mata en función de los pecados capitales, no es lo que se dice una idea muy original. La serie no nos muestra nada que no hayamos visto antes en otros “slashers”: todos los elementos del género están presentes (pequeña comunidad en la que se filtra un asesino que va causando estragos, sucesión de crímenes in crescendo, golpes de efecto que sobresaltan al espectador y consiguen atragantarlo). El problema es que los “slashers” son una forma de “cine de explotación” cuya característica es saturar el mercado rápidamente con decenas de productos sobre el mismo tema de moda (habitualmente sexo y/o violencia) que se va saturando rápidamente, para desaparecer por puro cansancio de la audiencia con la misma facilidad con la que llegó. La serie se estreno en marzo de 2016 y, de momento, no se ha hablado de una segunda temporada. Quizás sea que el género ha llegado a su “punto omega” y ya no da más de sí. En cualquier caso, esta serie, puede ser considerada como un resumen de todas las virtudes y los muchos defectos del subgénero.

Por lo demás, en lo que a realización se refiere, la serie es correcta, sin excesos, pero también sin carencias. Todos sus elementos técnicos cumplen con lo que se exige de ellos y otro tanto puede decirse de las interpretaciones. Quizás el principal defecto de la serie sea el poco interés que despierta la protagonista que es descrita como una mujer poco interesante, sin gran atractivo, bastante aburrida. Eso y que en el último tramo, la serie pierde fuelle, se convierte en completamente rutinaria, los giros de tensión y suspense que habían producido sus efectos en los cinco primeros episodios, dejan de sorprender y se convierten en rutinarios, sin olvidar que el recurso a los “pecados capitales” era una idea ya utilizada no hace tanto y podía haber sido sustituida por “el asesino de los 10 mandamientos”, “el serieal-killer de las virtudes teologales”, todo, menos un tema que recuerde tanto a la película protagonizada por Brad Pitt, Morgan Freeman, Kevin Spacey y Gwyneth Paltrow.

La serie tiene su público y seguramente gustará a los habituales de éste subgénero. Si experimentan un morbo especial y una seducción por la hemoglobina de atrezzo generosamente desparramada a lo largo de la serie, no quedarán decepcionados con esta enésima muestra del “slasher” más rotundo y extremo que se pueda concebir. No es una serie que deban ver ni las almas cándidas, ni todos aquellos que intentan ver espectáculos que no hayan visto antes: los que busquen novedades no la encontrarán en Slasher. La serie es difundida desde principios de 2017 por Netflix.