FICHA

Título original: Firefly
Título en España:  Firefly
Temporadas:  1 (14 episodios)
Duración episodio: 44 minutos.
Año: 2002
Temática: Ciencia ficción.
Subgénero: Aventuras.
Resumen: En torno al año 2500 una nave tripulada por aventureros y renegados, sobrevive en el espacio exterior robando cargamentos de naves abandonadas, traficando y transportando pasajeros, lo que le permite eludir la persecución de las autoridades.
Protagonistas: Nathan Fillion, Gina Torres, Alan Tudyk, Morena Baccarin, Adam Baldwin, Jewel Staite, Sean Maher, Summer Glau, Ron Glass, Christina Hendricks, Mark Sheppard, Michael Fairman, Jeff Ricketts, Dennis Cockrum, Zac Efron, Richard Brooks.
Lo mejor: Es una serie ágil, divertida y dinámica.
Lo peor
: Que es bastante insustancial en su contenido.
Lo más curioso: Pasó desapercibida en su tiempo, pero se ha terminado convirtiendo en serie de culto.
¿Cómo verlo?: En Netflix.
Puntuación: 7

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Lo mínimo que puede decirse sobre FIREFLY

Lo primero que sorprende en esta serie incorporada recientemente al arsenal Netflix–España es que vamos a ver, con diez años menos, a actores que luego se han popularizado en otras series: Nathan Fillion que luego se popularizó asumiendo el papel protagonista en Castle, o Morena Baccarin que pasó a ser la doctora de la estación de policía de Gothan en la serie del mismo nombre, sin ir más lejos, habitual también de Flash. Cuando nos hemos repuesto de ese pequeño túnel del tiempo, nos damos cuenta que la serie, estrenada ahora en España, tiene 15 años. En su momento pasó sin pena ni gloria en los EEUU y se suspendió al concluir la primera temporada; sin embargo, un nutrido club de fans consiguió convertirla en serie de culto y, seguramente por eso Netflix la ha rescatado del olvido.

Lo que nos cuenta, Firefly es que un puñado de aventureros a bordo de una nave, el Serenity de Clase–Firefly, surcan la galaxia, literalmente buscándose la vida. No son ni particularmente malvados, ni héroes épicos, son, simplemente aventureros que surcan la galaxia intentando evitar a la policía espacial, robando naves abandonadas, trasladando de un lado a otro pasajeros y mercancías como forma de enmascaramiento y saliendo adelante como pueden en un remoto y casi imposible año 2.500. La tripulación está compuesta por nueve miembros dirigidos por “Mal Reynolds” (Nathan Fillion), capitán y propietario de la nave. Es hijo de rancheros, así que su estilo de cowboy amante de la independencia no puede extrañar (encarna al americano típico). Cree en pocas cosas. Su segundo de abordo es una mujer, “Zoe” (Gina Torres) esposa del piloto de la nave, “Wash”. Los tres combatieron junto en la “guerra de la unificación”, allí se conocieron y estrecharon sus lazos. “Inara” (Morena Baccarin) es una especie de prostituta, con los rasgos de geisa: es el personaje más sofisticado de la nave y mantiene cierto nivel de tensión sexual (nunca resuelto) con “Mal”. “Kaylee” (Jewel Staite) es la mecánico de la nave, la figura aparentemente ingenua de la tripulación, feliz, contenta, incluso con un tiro en el estómago, una mezcla de hippy, ecologista, newager y mecánico de motos. Y así hasta nueve miembros, cada uno de los cuales hubiera podido dar lugar a una secuela a la vista de que sus rasgos están perfectamente definidos.

La trama se inicia cuando la tripulación del Serenity roba la mercancía de una nave abandonada. Pero la mercancía que han robado está marcada y no la pueden vender en los canales habituales. Además, la policía espacial los ha localizado, así que deberán venderla en otro lugar. Para justificar este viaje, admiten a tres extraños pasajeros, uno de los cuales resulta ser un espía de la “Alianza”. Al llegar a su destino, el nuevo comprador del género robado intenta estafar a “Mal” generándose el consiguiente tiroteo. En los trece episodios que seguirán esta temática propia del género “de aventuras”, mucho más que de la ciencia ficción, proseguirá elevando cada vez más la intensidad.

La serie está concebida como una mixtura entre distintos géneros: tanto algunos uniformes, como armas, remiten al western clásico, otras, por supuesto, tienen que ver con la ciencia ficción e, incluso, en las primeras escenas la estética de los cascos sugiere la Segunda Guerra Mundial y por las armas se creería que estamos en las guerras de Oriente Medio. Algunas tomas de las colonias planetarias o de la propia Tierra en el 2500 sugieren las zonas más desvencijadas de África que pueden verse con los documentales del National Geografic. Otras, por supuesto parecen situarnos en una secuela de la Guerra de las Galaxias. La combinación, en cualquier caso, es imaginativa, denota una particular imaginación y un sentido de la síntesis que no chirría para el espectador sino que es otro de los elementos que refuerzas la sensación de que estamos ante una serie “de aventuras”.

En este tipo de series, los efectos especiales son clave para otorgar credibilidad al conjunto o calificarlo de serie de bajo presupuesto y pocos recursos. Aquí el gabinete especializado en la materia sale airoso de la prueba. El guión actúa en tres direcciones: una trama coherente –desmadrada en ocasiones, pero coherente–, unos diálogos ágiles y unas situaciones en las que cierto nivel de humor está presente. ¿Por qué se ha convertido en “serie de culto”? Simplemente porque divierte al espectador y en apenas unos pocos episodios sus guionistas crean un universo propio, cerrado en sí mismo, pero accesible a todos aquellos que sientan simpatía por Star Trek o por la Guerra de las Galaxias. En realidad, la serie pretendía ser una síntesis de ambas y operar el milagro del reencuentro entre las dos aficiones antagonistas. En cuanto a la Serenity clase Firefly es una síntesis entre el espíritu aventurero de Han Solo al mando de su Milenium Falcon y la jerarquía interior de la supernave Enterprise dirigida por el capitán Kirk y sus sucesores.

La serie tuvo su origen en la lectura por parte de Joss Whedom (creador de Buffy cazavampiros) de la novela The Killer Angels de Michael Shaara que, paradójicamente narra la batalla de Gettysburg en la Guerra de Secesión. La novela trata de los perdedores del conflicto y de lo que hicieron después de la rendición del Ejército Confederado. Como se sabe, muchos de ellos participaron en la exploración del Oeste y estuvieron presentes en la marcha hacia la “Nueva Frontera”. Luego, Whedon leyó otro relato sobre un grupo de guerrilleros judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Todo ello le inspiró un relato de ciencia ficción: la Fireflay sería una especie de diligencia que recorría el espacio, la Guerra Civil habría sido la Guerra de la Unificación. Ya sólo quedaba definir los personajes y darle un título que sugiriera dinamismo: optó por Fireflay (en castellano, luciérnaga). La propia imagen de la nave correspondía a este insecto luminoso.

Contra todo pronóstico, la serie se canceló al cabo de 14 episodios y, por tanto, quedó inacabada. Cuando fue proyectada por la Fox no suscitó excesivos entusiasmos. La crítica no supo apreciar la deliberada mixtura de distintos géneros e inspiraciones y la atacó con cierto desdén, calificándola de “extravagante” las más condescendientes y de “mediocre” las más duras. Mientras estuvo en antena –tres meses– generó un número notable de fans que se organizaron pronto en clubs. Su presión logró que la Universal filmara una especie de secuela con el nombre de Serenity (2004) que gozó de un moderado éxito. Desde entonces, estos grupos de fans han seguido con su activismo, sus reuniones, han elaborado cómics, documentales, estudios, disponen de webs y cuando la revista New Scientist lanzó en 2005, la pregunta de “¿Cuál es la mejor serie de ciencia ficción del mundo?”, consiguieron que Firefly llegara en primer lugar. En otra clasificación ocupa el lugar 11 de las 25 mejores series de culto de los últimos 25 años”. El propio Nathan Fillion, protagonista de la serie, afirmo que si dispusiera de 300 millones de dólares lo primero que haría sería comprar los derechos de la serie y continuarla. A pesar de que todo esto puede parecer desmesurado, lo cierto es que en el año de su estreno la serie acaparó prácticamente todos los premios de ciencia ficción y un Emmy a los mejores efectos especiales. Los cerebros de Big Bang Theory, freakys de este tipo de series, consagraban las noches de los viernes a verla y cuando la serie termina, Sheldon coloca a Rupert Murdoch, dueño de la Fox, en su lista particular de enemigos.

La serie gustará a quienes amen la ciencia ficción y, en general, el cine de aventuras. Seguramente los trekkies y los admiradores de La Guerra de las Galaxias, no cederán en su fidelidad a sus respectivas series, pero podrán disfrutar de una especie de síntesis entre ambas. Aquellos a los que les gustó Castle, por el papel realizado por Fillion, tendrán la ocasión de verlo con diez años menos. Y en cuando a los que se hayan sentido seducidos por la brasileña Morena Baccarin, ahí la verán en sus comienzos (fue su primer papel protagonista). Una serie de pura diversión, en definitiva.