FICHA

Título original: The Good Wife
Título en España:  La buena esposa
Temporadas:  7 (156 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2009-2017
Temática: Drama.
Subgénero: Político-judicial.
Resumen: Un político muy conocido termina en la cárcel a causa de un escándalo corrupción y sexo. La vida de su esposa, con la que lleva casado casi quince años, queda rota y, a partir de ese momento, tiene que trabajar como abogada y, de paso, cuidar la educación y el crecimiento de sus hijos evitando por todos los medios que el escándalo que ha protagonizado su padre les efecte.
Protagonistas: Julianna Margulies, Christine Baranski, Matt Czuchry, Archie Panjabi, Josh Charles, Alan Cumming, Chris Noth, Makenzie Vega, Graham Phillips, Mary Beth Peil, Zach Grenier, Matthew Goode, Jess Weixler, Michael J. Fox, Jerry Adler, Mike Colter, Michael Boatman, Renée Elise Goldsberry, Carrie Preston, Sarah Steele, Stockard Channing, Dallas Roberts, Pedro Pascal.
Lo mejor: El papel desarrollado por Julianna Margulies.
Lo peor
: En las tres últimas temporadas la serie declina de manera lamentable.
Lo más curioso: La serie está inspirada el caso del gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer que debió dimitir en unas circunstancias similares.
¿Cómo verlo?: Se ha emitido en España a través de Fox. Se puede ver íntegramente a través de Netflix
Puntuación: 6,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre THE GOOD WIFE

En siete temporadas, el rostro de Julianne Margulies ha cambiado; da la sensación de que se ha endurecido. Peor le ha ido a su marido de ficción, Chris North, que ha engordado y su cabello se ha visto cubierto por canas. Eran los protagonistas de The Good Wiffe que se extinguió el 8 de mayo de 2016, aunque debía de haberlo hecho dos años y medio antes cuando percibimos en el inicio de la quinta temporada que la serie estaba amortizada y ya no daba más de sí. Las temporadas anteriores eran, desde luego, interesantes y valía la pena verlas, pero querer prolongar un éxito más allá de lo razonable, lleva inevitablemente a caídas de calidad de este tipo.

La serie tiene como protagonista a “Alicia Florrick” (Julianne Margulies), madre y esposa (“buena esposa” como sugiere el título) cuya vida cambia después de que su marido, un político a la moda, uno de tantos émulos de “estilo JFK”, fuera pillado en falta y debiera dimitir perseguido por cargos de corrupción administrativa y un escándalo sexual de los que en EEUU abren las carnes. El escándalo es utilizado por los medios de comunicación como una forma de erosionar al político, pero la esposa lo vive como el derrumbe de su mundo feliz. Ella le sigue apoyando a pesar de que aparecen imágenes de las relaciones de su marido con prostitutas. El escándalo obliga a la familia a cambiar de domicilio y ella decide retornar a su antigua profesión de abogada –trabajando “a prueba” para un prestigioso bufete- mientras que sigue dedicándose a la educación de sus dos hijos. El marido, a todo esto, ingresa en la cárcel.

La serie fue escrita por Robert King y Michelle King que también son productores ejecutivos de la serie. Ambos, en 2006 había producido una película basada en este tema que puede ser considerada como la “semilla” de esta larga serie. Para llevarla adelante contaron con una pareja de actores de segunda fila pero experimentados y curtidos en el medio televisivo. Ella –la verdadera protagonista de la serie- recibió varios Emmys y Awards por esta serie. Incluso una actriz de reparto Archie Panjabi obtuvo otro como Mejor Actriz de Reparto. La serie se mantiene por la actuación de la Margulies mucho más que por el argumento (a fin de cuentas, es una serie de “abogados” en la que el destello de originalidad deriva del escándalo político-sexual protagonizado por el marido de la protagonista.

La serie empezó bien, siguió aumentando su interés, llegó a la cumbre al final de la segunda temporada, se mantuvo durante la tercera y la cuarta, incluso con cierta tendencia al alza, pero a partir de la quinta se produjo el inevitable hartazgo, el agotamiento del tema y la caída. Aun así cabe decir que esta serie es de las que han dado un mayor rendimiento y su relación inversión/resultados ha sido ampliamente favorable para la productora. La mayoría de las escenas tienen lugar en interiores, la fotografía no es espectacular, el montaje correcto y el casting muy ajustado a los roles. Algunos la han ensalzado como “serie de culto”; en realidad, no hay para tanto, incluso cabría decir que todo en ella es “correcto”, pero no genial. Es una de esas series de las que se hacen decenas y que  presupone el empleo de una técnica mil veces repetida, perfeccionada y que da un resultado aceptable, de la misma manera que en una fábrica de automóviles en cadena, es difícil que un vehículo salga muy mal.

El hecho de que las temporadas tuvieran 22 episodios (23 la primera, con el piloto), indica que está adaptada para un público convencional, habituado a ver semana tras semana una serie a la misma hora y durante años. Un público que ama las rutinas que ha adquirido y que las conserva. La temática, así mismo, es convencional. Por mucho que el escándalo sexual y la corrupción política sean una especie línea argumental, lo cierto es que en cada episodio se desgrana un caso defendido por la abogada. Así pues, es una serie “de abogados” con un agregado más como “factor diferencial”. Es una serie adaptada por tanto para  espectadores que se nutren de este tipo de series. Si no les gustan las series “de abogados”, no intenten penetrar en esta. Y, desde luego, no es del mismo estilo de Cómo defender a un asesino.