FICHA

Título original: Ghost Whisperer
Título en España:  Entre fantasmas
Temporadas:  5 (107 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2005–2010
Temática: Parapsicológica.
Subgénero: Drama
Resumen: La propietaria de una tienda de antigüedades tiene la capacidad de comunicarse con los muertos, heredada de su abuela. Estos recurren a ella para tratar de solucionar problemas que han dejado pendientes.
Protagonistas: Jennifer Love Hewitt, David Conrad, Camryn Manheim, Aisha Tyler, Jay Mohr, Anne Archer, Ion Overman, Tyler Patrick Jones, Jamie Kennedy, Christoph Sanders, Teri Polo, David Clennon, Madison Leisle, Jaclyn DeSantis, Azita Ghanizada, Melissa De Sousa, Dominique Swain, Gail O’Grady, Shoshana Bush, Floriana Lima, Wentworth Miller.
Lo mejor: La primera temporada es muy superior a las que siguieron.
Lo peor
: Un esquema repetitivo en exceso.
Lo más curioso: La serie está basada en la vida de una médium realmente existente, Mary Ann Winkowski
¿Cómo verlo?: Ha sido emitida por Fox, Cuatro y Divinity. Está a la venta en DVD y puede bajarse mediante programas P2P.
Puntuación: 6

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Lo mínimo que puede decirse sobre ENTRE FANTASMAS

Los fantasmas suelen dar miedo. Estos que aparecen en esta serie a ellos dedicada, también lo dan, pero menos y siempre limitado. Habitualmente se trata de ¿espíritus? de gente que ha muerto no hace mucho y no ha podido o querido pasar “al otro lado” (¿el purgatorio? ¿el cielo? ¿el infierno? ¿la nada?) porque tenían asuntos pendientes que saldar y eso les retenía en la “zona fantasma”. Y ahí está la médium “Melinda Gordon”, para acogerlos, dialogar con ellos, acceder a sus peticiones y colaborar para que puedan dejar definitivamente el mundo de los vivos que todavía los retiene.

“Melinda Gordon” tiene esa habilidad para comunicarse con los muertos. Regenta una tienda de antigüedades y no es ella quien acude a los fantasmas, sino que estos van a visitarla en busca de ayuda. A diferencia de Médium en la que su protagonista asesora a la fiscalía en casos criminales, aquí, “Melinda Gordon” se dedica únicamente al “sector privado” y salvo honrosas excepciones, sus “clientes” son gentes que piden transmitir un mensaje, explicar lo que ocurrió a sus deudos, denunciar alguna irregularidad en su muerte o simplemente a líderes espirituales de otro tiempo que animaron a sus seguidores a suicidarse. Hay de todo, pero el esquema es siempre el mismo: fantasma se manifiesta, fantasma exige alguna satisfacción, familiares del fantasma no creen lo que la médium les cuenta, familiares del fantasma, finalmente, acceden a lo que el muerto pide a través de su “canal”. El muerto se va para siempre de este mundo. No hay más y esto es lo que verá el espectador.

Claro está que para evitar la sensación de tedio, los guionistas han introducido tramas secundarias que afectan a la vida y a la familia de la protagonista. Poco a poco nos vamos enterando que el don de hablar con los muertos se le manifestó en su infancia y que su novela familiar es de aquellas para no dormir. Esta trama se va complicando cada vez más, sube de tono de temporada en temporada y termina asfixiando a la serie entera. No tiene ni la fuerza ni la convicción suficiente para que el público advierta que lo que verdaderamente le interesa (los fantasmas que van apareciendo por la tienda de antigüedades de la médium), es excesivamente reiterativo. Para colmo, los hijos de la médium van también para médium. Donde los guionistas pierden los papeles es cuando aparece el llamado “Libro de los Cambios” que registran la lista de todos los muertos que han regresado a la vida.

Jennifer Love Hewit es la protagonista, actriz que se ha prodigado en televisión desde los años 90 y que ha protagonizado dos docenas de películas desde 1992 (hay que decir que buena parte de ellas, son películas para niños y/o adolescentes). Su marido en la serie –un bombero de pocos fuegos- es otro rostro que hemos visto en decenas de ocasiones (Hombres de honor, 2000; L.A. Confidencial, 2003; y en series como Castle, House, Agents of SHIELD). Tienen tablas y se les nota porque hacen todo lo posible por salir airosos de un guión modesto y de cortos vuelos.

La serie es apta solamente para quienes no dudan de la existencia de los espíritus y que creen que los muertos andan entre nosotros como Pedro por su casa. Obviamente, por los guiones, se trata de una serie juvenil, casi de una Buffy Cazavampiros, más amable y menos belicosa. Fue de esas series de moda en unos años en los que encender cualquier canal de televisión suponían encontrarnos a algún “médium” pontificando sobre la vida y la muerte. La serie es imposible de tomarse en serio y como divertimento es modesta. Ocupa una franja interior en calidad en el pelotón de series paranormales. El Don del Alba sería su traslación directa a España.