FICHA

Título original: Medium
Título en España:  Medium
Temporadas:  7 (130 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2005–2011
Temática: Paparapsicológica.
Subgénero: Drama
Resumen: Una funcionaria casada y madre, nota que tiene la capacidad de comunicarse con los muertos e intuir el futuro. Su marido, que en principio dudaba de sus capacidades, empieza a creer en estas capacidades. Ella acude a un fiscal y le ayuda a resolver un caso, para trabajar a partir de ese momento en la investigación de crímenes por canales heterodoxos y parapsicológicos.
Protagonistas: Patricia Arquette, Miguel Sandoval, David Cubitt, Sofia Vassilieva, Anjelica Huston, Maria Lark, Jake Weber, Tina DiJoseph, Bruce Gray, John Prosky, Roxanne Hart, Annamarie Kenoye, Holliston Coleman, Ted Garcia, Kelly Preston, Tracy Pollan, Kurtwood Smith, Gina St. John, Erin Chambers, Teri Polo, Jennifer Lawrence.
Lo mejor: Patricia Arquette como medium.
Lo peor
: Cada capítulo repite el mismo esquema del anterior y así en los 130 episodios.
Lo más curioso: La serie está basada en la vida de una médium realmente existente, Allison Du Bois
¿Cómo verlo?: Ha sido emitida por la cuatro, AXN. Está a la venta en DVD y puede bajarse mediante programas P2P.
Puntuación: 6

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Lo mínimo que puede decirse sobre MEDIUM

Lo más sorprenden es que la médium interpretada por Patricia Arquette, existe. De llama, como la protagonista de esta serie, “Allison DuBois” y el guión mismo está basado en su propia vida. Claro está que la médium queda muy embellecida en la pequeña pantalla en donde sus cualidades para hablar con los muertos, intuir desgracias y leer la mente de sus interlocutores, parecen incuestionables, porque en la vida real, la auténtica Allison DuBois, es bastante más discutida (y, en realidad, falla más que una escopeta de feria). Pero ¿para qué la realidad debería de arruinar una buena idea?

Centrémonos: la “Allison DuBois” de la serie es una feliz esposa y madre de familia. Debe estar rondando la cuarentena. Trabaja como ayudante de un fiscal al que deberá convencer de que sus visiones son ciertas. Su marido, también inicialmente escéptico, le apoyará a partir del momento en el que le demuestre que sus premoniciones son ciertas. Su primer caso resuelto mediante métodos paranormales es un homicidio en Texas de imposible resolución antes de su llegada. A partir de ese momento, el fiscal y su familia creerán en sus cualidades parapsicológicas como quien cree en una verdad revelada con la fe del converso.

“Allison”, tiene sueños premonitorios, a veces angustiosos –el anuncio de AXN la presentaba como “la única persona que se alegra cuando suena el despertador”–, visiones simbólicas de las que, en principio no es capaz de conocer su significado, pero que, a medida que avanza el episodio, cobran sentido. Habla, naturalmente, con los muertos como usted y yo lo hacemos con el vecino del quinto. Por algún motivo no logra nunca, lo que, aparentemente, sería el camino más simple para este tipo de investigaciones: preguntar al espíritu del finado, quién diablos le ha matado. Es fácil intuir como se desarrollan los 128 episodios, porque, después del primero (de puesta en situación), todos los siguientes repiten, con pocas variaciones, el esquema del segundo. Y así hasta el último episodio de la serie que nos muestra a la médium décadas después, viuda y con las mismas premoniciones de siempre.

Patricia Arquette ya no es la joven que desde siempre había protagonizado películas con mensajes paranormales (Pesadilla en Elm Street–3, 1987), seudo–espiritualistas (Stigmata, 1999),  terroríficos (Historias de la cripta) o papeles exóticos (en Ed Wood, 1994), sino una maduria de buen ver que nos sorprendió en Boardawalk Empire, actriz curtida que realiza una muy buena actuación en esta serie, otorgando más credibilidad en la serie a la “Allison DuBois”, de la que ésta tiene en la vida real. Quizás su papel y su entorno familiar sean lo más agradable de la serie.

Lo que nos cuenta el producto ideado por la CBS, realizado para la NBC, es un híbrido de las clásicas historias de investigación policial, con detectives y casos criminales por un lado, y de parapsicología y mediúmnidad por otro. ¡Qué bueno sería que en la vida real, una vidente solucionara cualquier crimen con sólo tener un sueño o cambiar unas palabras con el espíritu de turno! La serie puede ser considerada como una “fantasía criminal”, paralela y muy parecida aquella otra con la que convivió durante su ciclo vital: Entre fantasmas. Ambas tuvieron desarrollos simétricos en los años 2005 a 2011 y ambas terminaron casi en las mismas semanas, cuando la temática ya no daba más de sí. Fue una época en la que cualquier canal de televisión realizaba algún show con “médiums” (o presuntas tales) que, antes o después eran desenmascaradas como farsantes o simples mentalistas circenses. La crisis económica apareció cuando ambas series estaban en su ecuador. En esos momentos, cierto número de ciudadanos son proclives a consultar a videntes, creer en fenómenos paranormales y dejarse seducir por cualquier que hace lo que ellos no se ven capaces de hacer. El miedo al futuro, la sensación de indefensión y de falta de convicciones es lo que les impulsa a las “salidas irracionales”. Fue un buen momento para lanzar esas series que tuvieron su momento álgido en 2007 y especialmente en los dos años siguientes, cuando nos encontrábamos en lo peor de la crisis económica. Luego, cuando las aguas volvieron –relativamente– a su cauce, la temática quedó como lo que es: algo inconsistente. Los muertos, muertos son y sus “residuos psíquicos”, nunca permiten tratarlos como lo que fueron antes de morir, de la misma forma que las brasas de una hoguera nunca permiten ver el madero previo. Que haya gente con una intuición particular mucho más acusada que el resto de la población o que exista gente que cree verdaderamente que tiene poder de comunicarse con los muertos o estafadores que juegan con inexistentes capacidades ante un público crédulo, no debe hacer olvidar que estas dos series (Medium y Entre fantasmas) son de pura ficción (por si alguien se las tomaba en serio). Mucho más interés tiene Estoy vivo que introduce un elemento cómico en la figura del muerto que vuelve entre los vivos, acaso para recalcar que todo es una simpática ficción. La auténtica “Allison DuBois”, por cierto, ha fallado en múltiples ocasiones en sus descripciones de asesinos y se ha negado a realizar pruebas con control científicos sobre sus capacidades.

Una buena serie, en cualquier caso, siempre y cuando se reconozca que es toda ella ficción y fantasía. Gustará, claro está, a los lectores habituales de Más Allá y de otros revistas similares, a los que suelen degustar programa estilo Cuarto Milenio y a los que quieren creer que “al otro lado” hay algo más de lo que los viejos romanos decían que había (“sombra y cenizas”). Gustará a los que han seguido la carrera de Patricia Arquette, que se muestra en esta serie en su plenitud como actriz realizando un papel en el que –ella también– no creía. Los aficionados a las series de investigación, de policías y criminales, seguramente dirán que esta serie tiene truco y que un muerto no puede guiar a un vivo en la resolución de un misterio. La serie está completamente contraindicada para este tipo de espectadores.

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