FICHA

Título original: El Puntero
Título en España:  El Puntero
Temporadas:  1 (39 episodios)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2011
Temática: Drama.
Subgénero: Político.
Resumen: En un barrio humilde argentino, un “puntero”, actúa como intermediario entre la población y la clase política. Lleva treinta años realizando esta tarea y empieza a pensar que su partido no le ha reconocido sus méritos y que esta actividad no le llena suficientemente su vida.
Protagonistas: Julio Chávez, Gabriela Toscano, Luis Luque, Rodrigo de la Serna, Belén Blanco, María Rosa Fugazo, Carlos Moreno, Pablo Brichta, Joaquín Flamini, Fernando Locatelli, Bárbara Lombardo, Claudio Rissi, Ariel Staltari, Alberto Ajaka, Gabriel Almirón, Norma Argentina, Mariano Argento, Dady Brieva, Maria Fernanda Callejón, ´Víctor Hugo Carrizo, OScar Martínez, Gonzalo Heredia, Oscar Ferrigno, Flavia Marco, Nahuel Pérez Biscayart, Celeste Cid, Carlos Santamría, Manuel Vicente, Adrian Yospe, Rodolfo Zapata.
Lo mejor: Las actuaciones de todos los protagonistas
Lo peor
: Que Netflix ha aprovechado para lanzar sus propias variedades de marihuana para “consumirlas junto a sus series”.
Lo más curioso: Fue una de las series de más éxito en Argentina en 2011. Ha tardado seis años en cruzar fronteras.
¿Cómo verlo?: A través de Netflix. Toda la serie está subida a youTube.
Puntuación: 7

PROMO

CABECERA

MÚSICA

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Lo mínimo que puede decirse sobre EL PUNTERO

La política argentina tiene algunas peculiaridades que están ausentes en nuestro país. En poblaciones pequeñas y deprimidas (“villas”) existen las figuras de “los punteros”, especie de elemento movilizador del electorado en torno a una sigla política (habitualmente el peronismo o sus avatares) que es, a la vez, una especie de “conseguidor” de pequeños favores para la población y, en cualquier caso, un intermediario entre los escalones superiores de la clase política y el pueblo llano. Uno de estos punteros, “el Gitano”, es el protagonista de esta serie argentina.

El principal problema que cuenta esta serie es que en España lo que vemos nos parece de otro mundo. Aquí ha llegado tan lejos la desconexión entre la población y la clase política que resulta imposible pensar que en Argentina existe un nexo de unión a través de la figura del “puntero”. De todas formas, a medida que avanza el primer capítulo entendemos perfectamente la situación y nos vamos integrando en una trama que resulta interesante. Nos muestra las miserias de la política argentina (que no son mayores ni menores que las de cualquier otro lugar del planeta, pero sí muy específicas). El “puntero” gana votos a fuerza de traficar con pequeños favores, realizar falsas promesas y trasladar a su entorno las promesas que realiza la clase política, en la perspectiva de salir beneficiado (faltaría más). A veces es consciente de que está vendiendo humo a sus vecinos, teme a los que están por encima de él y también los desprecia, es una muestra de duplicidad: ayuda en lo que puede a sus vecinos, pero también se beneficia de su ingenuidad, ignorancia y apatía ante la “res pública”. Por su parte, el político que lo utiliza lo considera “carne de cañón”, necesaria únicamente para ganar unas elecciones “democráticas”. Frecuentemente lo desprecia y casi siempre le escatima lo prometido.

La serie se estrenó en Argentina en un año electoral. Unánimemente, la clase política la criticó… pero El puntero no dice nada que el electorado de aquel país ignore. La historia sorprendió porque fue la primera vez que una productora se atrevió a narrar las miserias de los niveles más bajos –los que afectan al “demos”, esto es, al “pueblo”- de la política nacional. Pero nos equivocaríamos si considerásemos que esta es una serie exclusivamente de denuncia de una situación política –que tiene cierto parecido con el caciquismo español de la Restauración, por cierto-, en sus 39 episodios se entrecruzan varias líneas argumentales. Las ambiciones, las frustraciones, los esfuerzos, las exaltaciones y pérdidas de nervios del protagonista “el Gitano Perotti” (Julio Chávez), se entrecruzan con la de su esposa “Clarita” (Gabriela Toscano), frustrada y sin esperanza, su hermano “el Polaco Levan” (Luis Luque) que siempre se muestra solidario con él, a diferencia de “Lombardo” (Rodrigo de la Serna), un joven enloquecido, desmadrado, excesivo y matón ambicioso que aspira a suceder a “el Gitano” al frente de la “villa” y, por supuesto, están presentes también empresarios corruptos, desempleados, policías, vecinos, cuyas vidas abren tramas paralelas o imbricadas en la historia central.

En su conjunto, la serie es atractiva y entretenida. En cualquier caso, ilustrativa sobre la política argentina y sus miserias. Es una serie que tiene ya seis años de antigüedad. Desde entonces ha llovido mucho y si la comparamos con otras series que nos han llegado de aquellas latitudes, veremos que la industria argentina de las series ha ido progresando y ofreciendo productos cada vez más dignos y depurados. Recientemente, hemos tenido el placer de ver El Jardín de Bronce que, literalmente, nos ha capturado. El año anterior vimos Cromo que, para nosotros supuso la consagración internacional de las series argentinas. Ahora nos llega una serie anterior a todas ellas, acaso demasiado larga para los estándares a los que nos hemos habituado y que Netflix nos ofrece en bloque desde el 25 de agosto de 2017 (cuando la serie ya estaba colgada en youTube desde hace tres años).

La serie gustará a los enamorados de las series hispanas, realizadas con otro acento, pero con unos intérpretes brillantes. Si lo que busca son interpretaciones con regusto auténtico, esta serie le convencerá. Gustará también a los que se sientan atraídos por las temáticas políticas y quieran entender cómo es la democracia argentina (que, al menos, ha tenido el valor de reconocer sus deficiencias). Es, a decir verdad, una serie que puede ser vista por un espectro de público bastante amplio, a condición de que no tenga excesiva prisa y de que esté dispuesto a emplear 39 horas de su tiempo en visionarla.