FICHA

Título original: The last panthers
Título en España:  The last panthers
Temporadas: 1 (6 episodios)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2015
Temática: Intriga.
Subgénero: Crimen.
Resumen: Una banda procedente de Serbia, organiza un robo de diamantes en pleno centro de Londres, pero algo sale mal (una niña resulta muerta)  y la banda no puede cumplir el plan previsto. Los atracadores son perseguidos hasta su país de origen por un detective francés de origen argelino y por una cazarrecompensas a cuenta de la compañía aseguradora.
Protagonistas: Samantha Morton, Tahar Rahim, John Hurt, Goran Bogdan, Igor Bencina, Nikola Djuricko, Yann Ebonge, Kobna Holdbrook-Smith, Moussa Maaskri, Adama Niane, Natasha O’Keeffe, Farida Rahouadj, Nikola Rakocevic, Boris Isakovic, Gordan Kicic.
Lo mejor: un repaso por la geografía serbia y concretamente de Belgrado
Lo peor
: la descripción de la delincuencia yugoslava en unos términos fantasiosos.
Lo más curioso: David Bowie trabajó en la música de esta serie con su canción Blackstar.
¿Cómo verlo?: Ha sido emitida por Movistar Canal+. Actualmente puede bajarse mediante programas P2P en versión original y subtítulos extraídos de subvdix.com, o comprarse en DVD en Amazon
Puntuación: 6,5

PROMO (en inglés)

PROMO (en francés, subtitulado en inglés)

PROMO (en serbo-croata, subtitulado en inglés)

CABECERA y MÚSICA

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Lo mínimo que puede decirse sobre THE LAST PANTHERS

Serbia no forma parte de la Unión Europea. Serbia fue bombardeada por la OTAN hace 18 años. Durante aquellas semanas, una organización paramilitar serbia, los llamados Tigres de Arkan (en realidad, su nombre era Guardia Voluntaria Serbia) formaron una fuerza especializada en realizar sabotajes en los sistemas informáticos de la OTAN. Esta serie trata sobre uno de estos paramilitares que luego se metió a atracador y que tras un robo de diamantes regresó a su patria.

Bien, la serie tiene una serie de puntos a favor y otros que debemos mencionar y que pesan en su contra. En primer lugar, no es del todo exacto que Serbia exporte delincuencia. En realidad, en Occidente se tiende a confundir a serbios con kosovares o a serbios con bosnios. Y estos si que han inundado a Europa Occidental exportando delincuencia. En segundo lugar, se acusó a la Guardia Voluntaria Serbia fundada por Željko Ražnatović, alias “Arkan”, de algunos abusos de los derechos humanos Tribunal Penal Internacional… sin que pudiera llegar a juicio porque resultó asesinado en 2000. Hoy, vale la pena recordarlo, Arkan, millonario que pagó de su bolsillo a sus “tigres” (o “panteras”), organizó una batería de ordenadores manejados por informáticos de alta cualificación para llevar la cyberwar (la guerra en red) a la OTAN, boicoteando sus sistemas informáticos y difundiendo masivamente propaganda de la causa Serbia. Dicho sea todo esto para situar al que en esta serie es el “últimos de los panteras”, un antiguo voluntario de Arkan pasado a la delincuencia.

Realizada esta puntualización obligada por el título de la serie, vale la pena exponer algo de su argumento. Tres serbios llegados a Londres cometen un espectacular robo en la caja fuerte de un banco. Se llevan 15 millones de dólares en diamantes. Sin embargo, en el curso del atraco, la policía llega y persigue a los delincuentes, uno de los cuales, al disparar, mata a una niña. Quienes debían comprar los diamantes se retiran de la operación al conocer este percance. Tres de los tres atracadores consiguen llegar a Serbia con los diamantes encima y se ponen en contacto con la antigua organización a la que pertenecía uno de ellos. A partir de ahí, todo gira en torno al rescate del cuarto miembro del grupo que ha caído preso, a la ineptitud de las policías franceses e inglesas para conseguir esclarecer el delito y a la actividad de una investigadora que trabaja para la compañía de seguros y que se desplaza a Serbia de donde cree que ha partido el robo.

A lo largo de las seis entregas asistiremos a un viaje turístico por Belgrado (si bien no es toda la capital serbia la que veremos sino algunas vistas, entre ellas, el antiguo Ministerio de Defensa que muestra aún las secuelas de los bombardeos de la OTAN y con particular predilección hacia los barrios bajos. Veremos a mafias que actúan en la zona (si bien, como hemos dicho, mucho nos tememos que hay cierta confusión con las mafias kosovares) y asistiremos también a una orgía de fracasos de las policías occidentales.

Estamos ante una serie que no tiene más realismo que cualquier otro de género negro, pero que sí, ciertamente, logra un resultado interesante. Obviamente, el papel de la investigadora, “Naomi” (Samantha Morton, veterana de series como Rillington Place, junto a Tim Roth y de la serie Harlots: cortesanas, todavía no estrenada en España) al servicio del recientemente fallecido John Hurt (“Tom”), no resulta del todo creíble, entre otras cosas, porque los guionistas han puesto más énfasis en describir al protagonista, Goran Bogdan (“Milan Celik”) que al resto de personajes. Bogdan aparece como protagonista de la tercera temporada de Fargo que aún no se ha estrenado en España. Particularmente gris es el papel de Tahar Rahim (“Khalil Rachedi”), un policía francés de origen argelino con tendencia a no dar pie con bola.

Tampoco resulta de recibo la sugerencia de que Serbia está gobernada por una alianza de “gánsters” y “banksters”. De hecho, eso es lo que ocurre en Kosovo, el Estado nacido de los bombardeos de la OTAN y, desde su fundación, dirigido por una banda mafiosa procedente de la UCK, especie de “frente de liberación de Kosovo” y primer Estado frustrado de Europa. La serie es de factura franco-británica y se ha estrenado con cierto éxito en los EEUU… lo que implica que, de no ser en este terreno “políticamente correcta”, no hubiera logrado ser emitida. Los serbios, en tanto que hoy siguen siendo aliados de los rusos, forman parte del “eje del mal”. Y punto.

Así pues, el espectador, si quiere apreciar esta seria, deberá hacer abstracción del mensaje que sugiere (los serbios son “malos” y por eso los bombardeamos). Pero si nos atenemos a la trama y a la fotografía, veremos que la serie es aceptablemente buena e incluso podemos disfrutarla, porque sus promotores han sabido darle cierto aire de realismo. Mención especial merece la pieza musical de la serie, cuyo tema principal, Blackstar, fue adaptado por David Bowie. Valor añadido, éste, que induce a verla con todas las prevenciones mencionadas, eso sí.