FICHA

Título original: ¡Ay Señor, Señor!
Título en España:  ¡Ay Señor, Señor!
Temporadas: 1 (28 episodios)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 1995
Temática: Comedia.
Subgénero: Religión.
Resumen: Un cura poco ortodoxo y desenfadado, trata de solucionar los problemas de sus feligreses, generando situaciones inesperadas que terminan afectándole directamente.
Protagonistas: Andrés Pajares, Javier Cámara, Lola Lemos, Chonchi Alonso, Carmen Conesa, Manuel de Blas, David Alonso, Xesc Forteza, Adela Vicuña, Jorge Roelas, Paloma Cela, Francisco Vidal, Jesús Bonilla, Massiel, Eurelia Lemos, María Casal, Neus Asensi, Marisa Tejada, Carmelo Blanco, María Isbert, Pedro Casablanc, Tony Isbert, Pilar Alcón.
Lo mejor: Una buena actuación de Andrés Pajares en la cúspide de su fama.
Lo peor
: Es una serie vinculada a un determinado momento en el que se buscaba la fórmula para realizar una sit-com española.
Lo más curioso: Fue la serie que dio a conocer a Javier Cámara.
¿Cómo verlo?: Fue emitido por Antena 3 y puede verse el primer capítulo en AtresPlayer. Han desaparecido los rastros en emule y no ha sido editado en DVD. Algunos episodios pueden verse en youTube.

Puntuación: 6

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Lo mínimo que puede decirse sobre ¡Ah Señor, Señor!

Desde la primavera de 1994 hasta el 14 de enero de 1995, Antena 3 ofreció los 28 episodios de una serie interesante por determinados conceptos. Se trataba de una comedia de situación en un momento en el que los más parecido a ese género, lo más logrado, prácticamente en solitario, había sido Farmacia de Guardia. La serie estaba en su último tramo cuando esta otra intentó sustituirla o, al menos, alcanzar el mismo nivel de comicidad. Se aproximó, pero no terminó de convencer, especialmente a partir del quinto episodio cuando entró en una atonía que mantendría hasta la última entrega. ¡Ah Señor, Señor! Sirvió, especialmente para que un nuevo actor hasta ese momento desconocido para las masas, Javier Cámara, apareciera por primera vez en el papel de cura formal y chapado a la antigua, a la inversa del protagonista, Andrés Pajares que iba de cura progre. Sí, porque la serie se desarrollaba en una rectoría en el que tres sacerdotes: el anciano y paternal, el joven tradicionalista y el desmadrado protagonista progre, se enfrentaban a una serie de situaciones habitualmente generadas por los feligreses que terminaban interfiriendo en la vida de la parroquia y en la de los tres curitas.

La fórmula, en principio, parecía agradable e imaginativa. Además, contaba con la participación de actores reputados en el género (Andrés Pajares en el papel de “Don Luis Lagos”, futuro titular de la parroquia), famosos en busca de fórmulas para seguir en el candelero (Masiel como “Rosa”) y actores reconocidos como Joaquín Kremel, Carmen Conesa, Paloma Cela, Lola Lemos o Manuel de Blas. Pajares había superado la etapa de cine comercial y des destape que encasilló su figura y se encontraba en el mejor momento: había logrado reinvertarse y demostrar que era un buen actor en el registre que se le propusiera. Todavía no se había metido en los berenjenales que luego, a principios del milenio hicieron que su nombre y el de su entorno se hicieran habituales de los programas más despreciables de la telebasura. Javier Cámara tenía entradas pronunciadas y apuntaba a una incipiente calvicie pero pudimos ver a un actor cómico con un gran futuro por delante. Y Massiel realizó un papel aceptable aunque ese no era su campo preferencial de actividad.

La serie aspiraba a ser rompedora: un cura progre que, más que el bienestar espiritual de sus feligreses se preocupaba por resolver sus líos, viéndose arrastrado por ellos. La serie llegaba algo tarde: los curas progres estaban de moda veinte años antes, pero en 1995 ya pertenecían al pasado. Incluso los pocos que quedaban peinaban canas. El tiempo ha terminado desmantelando completamente lo poco que podía tener de interesante y novedoso esta serie cuando se emitió. Verla hoy supone casi un esfuerzo. Nos aparece como un producto rancio, envejecido prematuramente. Es casi una serie de la transición que hubiera tenido sentido en 1975, pero no ya en una España que había vuelto definitivamente al espalda a la Iglesia y en la que las parroquias estaban vacías.

Resultaba evidente que Farmacia de Guardia estaba teniendo sus últimas boqueadas en el momento en el que se estrenó ¿Ah Señor, Señor! La cadena buscaba desesperadamente un producto de sustitución. Fernando Colomo cumplió como pudo dirigiendo el encargo, pero existían problemas de guionización y de orientación que parecían insuperables. Y lo peor era que aludía a unía figura –el cura progre- que ya había dejado de ser popular y que solamente reconocían quienes peinaban canas (y, además, se lo tomaban muy en serio), no las nuevas generaciones.

La serie fue nominada a varios premios TP, pero ninguno fue a parar a Andrés Pajares (que había hecho un buen papel, cumpliendo lo que se le pedía). Javier Cámara, en cambio, si ganó el Premio de la Unión de Actores como Mejor Actor Secundario. Solamente los nostálgicos, los freakys y los que estén realizando una tesina sobre series que llegaron con posterioridad a la fecha que hubieran debido, pueden interesarse por esta serie en 2017. La renovación de la comedia de situación en España no pasaría por ¡Ay Señor, Señor!, pero cuando llegó con Siete Vidas, tendría a Javier Cámara que como uno de los protagonistas. Resulta inevitable pensar que ¡Ay Señor, Señor! constituyó para él una escuela.