FICHA

Título original: The Keepers
Título en España:  The Keepers
Temporadas: 1 (7 episodios)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2017
Temática: Documental.
Subgénero: Drama.
Resumen: Documental sobre la desaparición y asesinato de la hermana Cathy Cesnik en Baltimore y los posibles sospechosos que se une a casos de abusos deshonestos en la escuela católica en la que la monja daba clases.
Protagonistas: personajes reales.
Lo mejor: Se trata de un buen resumen del episodio.
Lo peor
: Que no se trata de una investigación.
Lo más curioso: La archidiócesis de Baltimore declaró que las acusaciones contra un sacerdote por abusos sexuales eran “falsas especulaciones” .
¿Cómo verlo?: En Netflix.

Puntuación: 7

PROMO (1 – en inglés)

PROMO (2– en inglés, subtitulado en castellano)

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Lo mínimo que puede decirse sobre THE KEEPERS

Hay documentales que son verdaderas recopilaciones de todo lo que se conoce sobre un determinado asunto, pero que no son, en absoluto, productos de una investigación que llegue a alguna conclusión nueva. The Keepers (los guardianes). Siguiendo las siete horas que dura este documental nos servirán para convertirnos en un experto sobre el tema. Harina de otro costal es que nos enteremos, finalmente, de quién asesinó a la hermana Cathy Cesnik, desaparecida el 7 de noviembre de 1969 y cuyo cadáver se encontró unas semanas después. Desde entonces se han levantado varios rumores y sospechas que enlazan con un feo asunto de abusos sexuales en la escuela Arzobispo Koeugh de Baltimore.

Existe cierto oportunismo en este documental que no es del todo sincero, especialmente si tenemos en cuenta que la edición de los Oscars del 2016 galardonó a la película Spotlight que iba, precisamente, sobre los abusos sexuales protagonizados por sacerdotes católicos. Lo que, en principio, parece que defiende este documental es una mixtura entre el asesinato de una monja y los abusos sexuales que se produjeron en el centro en el que daba clase. Se sugiere que la monja, al tener buena relación con sus alumnas, conoció los abusos sexuales y trató de impedirlos, siendo asesinada por ello. A lo largo de siete horas van desfilando testimonios de quienes tuvieron alguna relación con el caso, incluso indirectamente, pero la tesis dista mucho de crear demostrada, más allá de cualquier duda. En realidad, en buena medida, los testimonios más espectaculares proceden de gentes que, a fin de cuentas, se demostró que no tenían nada que ver con el caso (el tipo que declara en un programa de radio, conocer al poseedor del diario de la monja asesinada) o bien, son casos de “falsos recuerdos” que en los años 80 tuvieron mucha repercusión en varios casos criminales, hasta que se demostró que las “regresiones” no eran otra cosa más que invenciones. Dos alumnas de aquel instituto, veinte años después de haber cursado en aquel instituto católico, “recordaron” haber sido objeto de abusos deshonestos por parte de un par de sacerdotes del centro. Y lo fueron recordando, poco a poco, cada vez con detalles más abracadabrantes. Así pues, lo que en principio parece un testimonio honesto, poco a poco, a medida que se van desgranando, especialmente los episodios 3 y 4, simplemente imposibles. A pesar de que no se dice explícitamente en el documental, los testimonios de las dos alumnas fueron obtenidos mediante “terapias regresivas”… un elemento “de moda” en los años 80 y hoy absolutamente desprestigiados: los hechos que los pacientes “recordaban” estaban inducidos, bien por el terapeuta, bien por alguna lectura que les hubiera impresionado y tendían a confundir y mezclar recuerdos reales insertándolos en situaciones imaginarias. Luego, no eran capaces de distinguir ya donde empezaba la realidad y terminaba la ficción.

La cuestión es que, a partir de la segunda entrega de esta miniserie, del asesinato de una monja se pasa a los asuntos de pederastía… Pero, ambos episodios no están del todo claros: parece que la monja no sabía absolutamente nada de los abusos y que ni siquiera la policía pudo relacionar. Años después, incluso cuando se habían celebrado muchos juicios en EEUU por pederastía, los intentos de procesar al sacerdote implicado no progresaron nunca.

Así pues, a la hora de valorar este documental, hay que tener en cuenta dos elementos: el primero que se refiere a la técnica narrativa y a la elaboración del mismo que es extraordinariamente buena y “enganchosa”. Una vez comenzado el documental, hay algo que impulsa a seguir hasta el final. Lo segundo es no perder de vista que se trata de un documental recopilativo, en el que nadie saca ninguna conclusión nueva, ni se da una versión final que resulta aceptable y concluya las especulaciones. De hecho, incluso en algunos momentos, el documental es lamentable en la medida en que, personas que nunca tuvieron nada que ver con el crimen, vuelven a ser interrogadas ante las cámaras 50 años después, lanzándose sobre ellas alguna sombra de sospecha. El documental, además, comete el error de presentar como probados los abusos deshonestos que supuestamente realizó un sacerdote y que jamás fueron suficientes para llevarlo a juicio.

El documental es interesante para percibir la influencia que tenía la iglesia católica norteamericana en la ciudad de Baltimore. Influencia que se ha desintegrado en los últimos 50 años, no sólo en esa ciudad sino en todos los EEUU. Ciertamente, una parte de esa pérdida de influencia se debe al escabroso tema de los abusos sexuales a menores. Pero vincular el asesinato de una monja a esos abusos parece excesivo, especialmente, porque en la actualidad los análisis de ADN son exhaustivos y definitivos para demostrar culpabilidades y se han realizado a petición de las partes, en el caso del asesinato de la monja Cathie Cesnik y no se han encontrado ningún tipo de vinculación con ninguno de los sacerdotes implicados.

Hay, por tanto, algo de decepcionante al final de este documental, especialmente si permanecemos con los ojos abiertos y atentos a los datos que se nos ofrecen: no se alude a “terapia regresiva”… a la vista del desprestigio actual de esta técnica y de que las condenas que se obtuvieron en primera instancia en los tribunales norteamericanos, fueron finalmente invalidadas. Documental bien elaborado, pero tramposo.

Gustará a quienes sientas especial atracción por los documentales sobre crímenes reales. También para quienes quieran conocer algo de la historia reciente del catolicismo norteamericano. Pero hay un elemento que situamos al final porque nos parece el más importante: en la era de la información, no siempre somos capaces de utilizar la llave imprescindible para aprovechar los recursos que nos ofrece. Y tal recurso es la capacidad para establecer la divisoria entre testimonios reales y testimonios falsos, entre datos reales y datos falsos, entre la verdad y la deformación de la realidad. No todo sirve y llama la atención que las dos administradoras de la página de Internet consideren de la misma importancia y midan con el mismo rasero cualquier rumor, macutazo o realidad que les llegue.