FICHA

Título original: Fearless
Título en España: Fearless
Temporadas: miniserie (6 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2017
Temática: Intriga.
Subgénero: Drama.
Resumen: Una abogada especializada en causas perdidas asume la defensa de un acusado de pederastía y asesinato que ha pasado 14 años injustamente en prisión, a raíz de un interrogatorio manipulado. De manera casi imprevista, este asunto se mezcla con un caso de terrorismo internacional.
Protagonistas: Helen McCrory, Wunmi Mosaku, Jonathan Forbes, Sam Swainsbury, Rebecca Callard, Robin Weigert, Christine Bottomley, Jack Hollington, Karima McAdams, Alec Newman, Jamie Bamber, Ben Cartwright, Emma Hamilton, Brendan Patricks, James Thorne, Sam Crane.
Lo mejor: la construcción del personaje protagonista por parte de Helen McCrory.
Lo peor
: El personaje central es demasiado increíble para ser cierto.
Lo más curioso: La serie ha sido calificada por algunos –exageradamente- como en Homeland inglés.
¿Cómo verlo?: No ha sido emitida en España. Puede bajarse mediante programas P2P e incorporarse los subtítulos en castellano en http://www.subdivx.com

Puntuación: 7

PROMO (1 – en inglés)

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Lo mínimo que puede decirse sobre FEARLESS

“Fearles” se traduce como “sin miedo” y la valiente en cuestión, en esta ocasión es la abogada “Emma Banville”, un portento en lo que se refiere a defensa de los derechos humanos: logra absoluciones casi imposibles después de revisiones de casos en los que se ha producido una condena injusta. Y lo hace gratis. De todos los elementos más increíbles de esta serie, éste es sin duda el más espectacular: un abogado que trabaje gratis y por amor a la justicia. Existir, existen sin duda, pero, créanme, no son frecuentes. Y, sin embargo, toda la trama que, a medida que avanza la serie, especialmente a partir del capítulo segundo, tiene implicaciones políticas insospechadas, depende de este dato: la protagonista actúa de manera altruista y trabaja en un bufete de abogados en el que todos están de acuerdo en hacer otro tanto.

Porque, “Emma Banville” no se dedica solamente a asumir causas perdidas y a reabrir juicios que se cerraron con sentencias manifiestamente injustas, sino que también asume la defensa de “refugiados políticos”. De hecho, en su misma casa vive y trabaja una mujer musulmana cuyo marido es buscado por los servicios secretos de medio mundo como “peligroso terrorista internacional”. Ella, por tanto, está  vigilada –y lo sabe- por los servicios de inteligencia de su país.

El caso se complica porque la policía que llevó quince años antes el caso de de “Kevin Russell”, un joven encarcelado injustamente por un caso de pederastia y asesinato, es ahora una de los responsables del antiterrorismo británico. Se trata de “Olivia Greenwood”, una mala bestia, ambiciosa y siempre con ganas de escalar en los medios de la seguridad del Estado a costa de no importa que manipulaciones. Y la primera en su carrera fue el caso de “Kevin Russell”, al que presionó para que confesara un crimen que no cometió. Sí, ya sé que resulta casi increíble pensar que alguien pueda asumir el haber cometido un asesinato con violación, pero casos se han dado y hay gente que para evitar presiones y amenazas es capaz de confesar hasta que mató a Manolete disfrazado de astado.

Así pues, tenemos dos tramas imbricadas en la misma serie: el caso de asesinato y violación que deberá volver a verse ante los tribunales (con todo lo que ello implica, porque tanto los padres de la víctima como la opinión pública, están convencidos de que el acusado es culpable), como el espinoso caso de terrorismo internacional que se dibuja desde el primer episodio cuando se sabe que la mala bestia que llevó el caso es ahora una de las cabezas del antiterrorismo que, de hecho, está siguiendo a la abogada a la vista de sus relaciones con la esposa de uno de los terroristas más buscados. Ya en ese primer episodio se apunta también la sombra de la CIA y más adelante, para colmo, aparecerán vinculaciones con la política británica y, especialmente, con ex miembros del gabinete de Tony Blair. Así pues, lo que, en principio parecía ser solamente una serie sobre la revisión de un juicio, se convierte pronto en una trama de dimensiones y repercusiones internacionales, como si un triste caso de pederastia fuera el “efecto mariposa” que desencadenaba una cadena de acontecimientos internacionales vinculados a la alta política.

Una serie de este tipo podría convertirse en una caricatura al estilo de La Embajada (y lamentamos mucho tener que poner a una serie española como ejemplo de cómo no hacer series “políticas”) o bien en una obra maestra al estilo de Homeland. Y, a la vista de los seis episodios que componen la miniserie cabe decir que está ampliamente más próxima a la segunda y afortunadamente alejada de la inconsistencia de la primera. Quizás sea porque la protagonista, Helen McCrory, ya había interpretado algún papel en donde se mezclaba la política (fue la Cherie Blair, esposa del ex primer ministro británico Tony Blair en The Queen (2006), su rostro, a ratos inquietante, le facilitó el aparecer como madre de “Draco Malfoy”, el rival de Harry Potter en aquella saga y apareció también como “Evelyn Poole” en la extrordinaria serie Penny Dreadfull, con lo que credenciales no le faltan para protagonizar esta serie y a un personaje, borderline y zarandeado en ocasiones por sus demonios interiores.

A pesar de lo increíble de la trama, la miniserie logra su objetivo de crear una tensión eficaz y efectista. La serie puede servir para conocer un poco mejor la escala de valores y la situación actual del Reino Unido, los lazos consuetudinarios que unen al antiterrorismo norteamericano con todos los antiterrorismos del mundo, el hecho de que aquellas islas se han convertido en multiétnicas y que sea uno de los puntales del “humanismo” del que hace gala la protagonista asumiendo causas imposibles con la facilidad con que se degusta un donut. Dato muy importante: esta serie se estrenó el 12 de junio de 2017, apenas sin publicidad previa, en el canal ITV. Sale en defensa de los musulmanes residentes en la Gran Bretaña y pide que no se confunda a los “refugiados” con miembros del Estado Islámico. Se entiende el motivo del apresuramiento: una semana antes se había producido un criminal atentado yihadista en Londres que provocó 8 muertos y 48 heridos y apenas unos días antes, el 23 de mayo, el yihadismo islamista había causado otros 22 muertos en Manchester… Se notaba la necesidad de que la población británica no confundiera a los musulmanes residentes en las islas con los musulmanes que habían cometido los atentados. De ahí la premura en el estreno de esta serie que, a fin de cuentas, lanza un capote a favor de la comunidad musulmana británica. Así pues, el lanzamiento a prisa y corriendo de esta serie no es ingenuo ni neutral: tuvo una razón de ser muy bien definida.

La serie –increíble, recordémoslo- puede verse y satisfacer a los amantes de las tramas políticas. Contrariamente a lo que podía parecer en el arranque del primer capítulo, no es una “serie de abogados”; de hecho, esa es la parte menos interesante de la trama. Gustará también a los que estimen los thrillers rápidos en los que pasan muchas cosas y todo es diferente. Y, claro está, la podrán devorar quienes amen el estilo británico de hacer series.