FICHA

Título original: The affair
Título en España: The affair
Temporadas: 3 (32 episodios)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2014-2016
Temática: Intriga.
Subgénero: Drama.
Resumen: Una serie sobre la infidelidad y sus repercusiones. El protagonista es un profesor de secundaria casado y padre que se enamora de una mujer que acaba de sufrir una tragedia. La serie nos cuenta esta relación y sus consecuencias desde las dos perspectivas diferentes.
Protagonistas: Dominic West, Ruth Wilson, Maura Tierney, Joshua Jackson, Julia Goldani Telles,Jake Richard Siciliano, Catalina Sandino Moreno, Irène Jacob, Brendan Fraser,Colin Donnell, Jadon Sand, Mare Winningham, Darren Goldstein, Michael Godere, John Doman, Leya Catlett, Kathleen Chalfant, Deirdre O’Connell, Victor Williams, Nicolette Robinson, Danny Fischer, Omar Metwally, Jennifer Esposito, Ajna Jai, Rebecca Rittenhouse, Brooke Lyons, Elizabeth Stanley.
Lo mejor: Una producción extremadamente detallista en todos los sentidos: desde la ambientación hasta el guión. Atención a los detalles.
Lo peor
: La segunda temporada es netamente inferior a la primera.
Lo más curioso: Una versión del piloto se subió a YouTube.
¿Cómo verlo?: En Movistar  Plus. También puede bajarse mediante programas P2P e incorporarse los subtítulos en castellano en http://www.subdivx.com

Puntuación: 7

PROMO (1ª temporada – en inglés)

PROMO (2ª temporada – en inglés)

PROMO (3ª temporada – en inglés)

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Lo mínimo que puede decirse sobre THE AFFAIR

No es una gran serie, sin embargo es una serie que ha tenido un éxito extraordinario. Todo lo que nos muestra es relativamente banal: una infidelidad, un enamoramiento, rupturas, recomposiciones, nada que la televisión no haya ofrecido en infinidad de ocasiones y en registros muy diferentes. Sin embargo en esta serie británica existe un factor diferencial: nos cuenta una historia pero vista desde dos puntos de vista, el de cada uno de los protagonistas. Y no siempre parece que estén aludiendo a lo mismo.

Tal excentricidad creativa se había visto en alguna otra ocasión, incluso en series cómicas: el mismo episodio puede ser visto de maneras muy diferentes, incluso opuestas. Lo que en otras series ha sido un elemento narrativo parcial, ahora en esta se convierte en el elemento capital. Él, por ejemplo, recuerda que tal día, en una de sus citas furtivas, ellas acudió con un vestido gris perla e hicieron el amor apasionadamente. Ella, sin embargo, sostiene que iba con pantalones negros anchos y que, más que hacer el amor, él acabó en un abrir y cerrar de ojos. Los detalles. La importancia está en los detalles. Y los detalles aparecen con tonos y modalidades muy diferentes según sea uno u otro quien narra la peripecia.

Tal es el elemento que aporta originalidad y vistosidad a una trama que, de otra manera, hubiera sido absolutamente banal e intrascendente. Luego está, naturalmente, lo aportado por los actores protagonistas en el momento de crear a sus personajes. Tanto Dominic West como Ruth Wilson componen una pareja que, en principio, no debería diferenciarse en nada o en muy poco –en cualquier caso, en nada esencial- de cualquier otra pareja en donde la infidelidad haya irrumpido. Sin embargo, ambos actores consiguen, gracias nuevamente a los detalles, crear personajes irrepetibles que nos hacen olvidar que, a lo largo de diez episodios de 50 minutos, es decir, en nueve horas, no ocurre prácticamente nada.

En la segunda temporada, la serie adopta un nuevo cariz. Ya no son dos, sino cuatro, los personajes que describen cada episodio de sus vidas. Cada uno de los miembros de la pareja protagonista, hay que decirlo, está casado. Así como en la primera temporada, las opiniones de los cónyuges no contaban, en esta, en cambio, se les da ocasión para que describan cómo vieron cada suceso. Y lo hacen, poniendo el énfasis en los detalles… pero, el problema es que la sorpresa que deparaba esta técnica narrativa en la primera temporada, ya se ha perdido. Además, cuatro personajes son demasiados para narrar el mismo episodio, por mucho que las variaciones entre los relatos de cada uno de ellos sean sustanciales.

La crítica no ha acogido con unanimidad a esta serie. Las calificaciones varían entre lo genial y lo insulso. Siempre, los elogios se los lleva la técnica narrativa y las actuaciones de West y la Wilson. Pero no es una serie que guste a todos, ni que pueda gustar. Es una serie que, para aceptarla, habrá que estar predispuesto a los dramas románticos. Luego, habrá que aceptar que no existe una verdad absoluta, sino que cada parte, en una relación de este tipo, tiene su propia versión del asunto. Lo blanco no es blanco para todos: el cristal con que se mira varía la tonalidad. ¿Se trata de una perífrasis simbólica de la vida? ¿Nos está diciendo el director y los guionistas que el mundo no es cómo lo vemos habitualmente, y lo hacen por medio de una historia banal, como lo podrían hacer dicho con un historia de alta política o una comedia de enredo…? Francamente, no lo creemos: lo que han pretendido hacer es una historia accesible a todas las partes, hombres y mujeres. El creador de la serie, Hagai Levi, tiene una particular predisposición por las cuestiones psicológicas como demostró en la serie En terapia (en su versión americana y en su versión israelí) y en esta serie lo que se describe precisamente es la evolución psicológica de los personajes, no tan directamente como en la serie protagonizada por Gabriel Byrne, sino mediante, insistimos, los detalles.

Esto último dice algo sobre el público que puede estar predispuesto para ver esta serie: su perfil deberá ser, como mínimo, el estar atraído por las problemáticas psicológicas y las motivaciones de los protagonistas. En segundo lugar a parejas que frecuentemente discutan: verán que el ver la misma cosa de distinta manera es algo inevitable y frecuente que, ni siquiera vale, en la mayoría de los casos, el enervarse. Gustará más a mujeres (son mucho más detallistas que los hombres). A maduros antes que a jóvenes. Los adolescentes para los que todo discurre más rápido no le encontrarán sustancia. Para los adultos, en cambio, puede que les remita a episodios de su vida y entiendan porque tuvieron tal o cual discusión. Serie, pues, polivalente. Pero resulta, finalmente, inevitable advertir que no gustará a todos e incluso a quienes les guste la primera temporada, es probable que se cansen pronto de la segunda.