FICHA

Título original: The Principal
Título en España: The Principal
Temporadas: 1 temporada (4 episodios)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2015
Temática: Drama.
Subgénero: Jóvenes.
Resumen: El director de un instituto de secundaria en un barrio conflictivo de Sidney (Australia) ha emprendido una lucha para que el orden y la actividad docente reinen en el instituto. Cuando parece haberlo conseguido, un estudiante aparece muerto. A partir de ese momento estallan las tensiones entre los distintos grupos de estudiantes que se agravan por la investigación policial.                                         .  
Protagonistas
: Alex Dimitriades, Mirrah Foulkes, Rachel Romanh, Tyler, De Nawi, Michael Denkha, Di Adams, Oscar Redding, George Harrison Xanthis, Stephen Leeder, Deborah Kennedy, Rebecca Massey, Andrea Demetriades, Michael Whaleey.
Lo mejor: Mostrarnos los barrios más conflictivos de Sidney.
Lo peor
: La moralina que pretende transmitir la serie.
Lo más curioso: Que incluso en Austria chiitas y sunnitas se llevan a la greña.
¿Cómo verlo?: En Netflix.

Puntuación: 7

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Lo mínimo que puede decirse sobre THE PRINCIPAL

El “principal” es en el área anglosajona, el director de un centro de estudios. Ya vimos la serie norteamericana reciente The Vice-Principals que discurría por el sendero del humor. Ésta, en cambio, es una tragedia australiana. Nos muestra la vida en un instituto de secundaria instalado en un barrio conflictivo de Sidney, dirigido por “Matt Bashir”, un director de origen sirio, religión musulmana y algún que otro detalle curioso. “Bashir” se ha propuesto normalizar la vida en el centro de estudios: las drogas, las faltas de respeto a los profesores, el absentismo escolar, la violencia entre alumnos, son sus principales enemigos, además, claro está, de un profesorado y uno personal no docente que desconfía de sus ideas nuevas y de sus propuestas de mejora. Sin embargo, la dura lucha de “Bashir” va, poco a poco, logrando avances y la vida en el centro parece que se normaliza. Sin embargo, un mal día, un estudiante de 17 años aparece muerto en los jardines del centro. A partir de aquí, la policía toma cartas en el asunto y todo lo que parecía haberse ganado, se pierde bruscamente.

Es una miniserie de cuatro episodios (la medida justa para expresar lo que nos quiere contar). Nos enseña mucho sobre Australia y sobre lo que allí ocurre. De hecho, en algunos momentos, casi parece que estemos en Arabia Saudí o, en cualquier caso, en alguna zona de Oriente Medio. Hasta allí las comunidades islamistas han llevado sus rencillas. ¿Quién iba a decir que uno de los problemas con los que se encuentra el director –de origen islámico por más señas- son las rencillas y rivalidades endémicas entre chiitas y sunnitas. ¡Hasta allí han llegado las luchas religiosas entre distintas fracciones del Islam!

El mensaje de la serie es integrador, multiculturalista y políticamente correcta. Si una policía asiste a una ceremonia fúnebre islamisma, debe llevar necesariamente, el velo islámica por mucho que esa no sea su fe. A pesar de que hay alumnos de origen y etnias autóctonas e incluso algunos –pocos- anglosajones, el centro debe estar dirigido por alguien islamista, no sea que los alumnos de ese colectivo se vayan a tomar a mal la presencia de un “principal” que no tenga ese origen. Obviamente la serie tiene un carácter, como hemos dicho, multicultural y un mensaje pacifista de igualdad y tolerancia universal… Bien, pero lo que queda muy claro es que si no se juega según las reglas del Islam, allí donde el Islam es mayoritario, no hay ni integración, ni igualdad, ni tolerancia posibles. Los estudiantes islamismtas toleran mal, por ejemplo, algo tan simple como clases de cocina: su tradición dice que un hombre no tiene porqué preocuparse de esas cosas. Por otra parte, las luchas entre fracciones islamistas no son una novedad ni sorprenden en la zona del Tigris y el Éufrates, pero si en Australia y a dos pasos de Tasmania. Y este es el problema de la serie: que si se ve detenidamente, se percibe que existe un problema allí donde hay fuerte presencia islamista. No es políticamente correcto, pero es lo que trasluce –involuntariamente- la serie. Para colmo, el mayor secreto del “principal” choca directamente con el islamismo y, por tanto, se intuye solamente a partir del tercer episodio (y no, no pensamos hacer spoiler sobre esto).

La serie tiene dos fracciones: la que corresponde a los alumnos del centro, a su vida, a sus choques, a sus problemas e intereses y otro que es el de los policías que deben investigar el caso. Uno de ellos –el policía “malo”- está lleno de prejuicios étnicos, religiosos y sociales, no tiene la menor duda de que el chaval asesinado está traficando y que lo han asesinado por alguna trifulca sobre drogas. La policía “buena” es mujer, es una defensora de los derechos étnicos y religiosos de los estudiantes musulmanes, consciente de que de otra manera se produciría un estallido. Va alcanzando algún progreso e incluso simpatiza con “Bashir”. Lamentablemente hay amores y aproximaciones imposibles.

La miniserie está incluida en Netflix e, inicialmente fue emitida por la cadena australiana SBS. En su país de origen fue un éxito y recibió cuatro nominaciones a los premios del Instituto de Cine Australiano. La interpretación es correcta, especialmente la de los dos protagonistas, Alex Dimitriades (“Matt Bashir”) y Mirah Poulkes (“oficial Kellie Norton”). Los encuadres y la fotografía expresa perfectamente lo que quiere transmitir la serie y solamente hay que recordar sobre el guión, por lo demás, muy concreto y que va al grano, que una cosa es el mensaje que pretende transmitir y otra el que logra comunicar realmente.

La serie tiene, además, la ventaja de la brevedad, valor añadido en estos tiempos en los que nuestras vidas luchan contra el reloj. No cansa, no es repetitiva, ilustra sobre un problema socio-cultural que ocurre en Australia tanto como en Europa y es de las miniseries que se ven en un maratón rápido.