FICHA

Título original: Hello Ladies
Título en España: Hello Ladies
Temporadas: 1 temporada (8 episodios)
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 2013
Temática: Humor.
Subgénero: Romántico.
Resumen: Un inglés con un humor ácido que resulta incomprensible para los norteamericanos y completamente inepto en relaciones sociales con el otro sexo se establece en Los Ángeles con la quimérica idea de encontrar la mujer de su vida.  
Protagonistas: Stephen Merchant, Christine Woods, Nate Torrence, Kevin Weisman, Heather Hahn, Kyle Mooney.
Lo mejor: Ver como el humor inglés rebota en los EEUU.
Lo peor
: El piloto es el episodio más flojo y desanima para ver el resto.
Lo más curioso: Tras ser cancelada la serie por HBO, Merchant realizó un largometraje en 2014.
¿Cómo verlo?: En HBO.

Puntuación: 6,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre HELLO LADYES

En la asociación simbiótica entre Stephen Merchant y Ricky Gervais, es difícil saber dónde empieza la aportación de uno y termina la de otro. En estos casos, hay que estar pendiente de algún producto que haga en solitario cualquiera de los dos para saber quién es mejor y qué méritos hay que atribuir en exclusiva a Merchant o a Gervais. De ahí el interés que tiene esta serie en la que Merchant ha sido, prácticamente en solitario, el factótum, sin ninguna participación, ni de cerca ni de lejos, de Gervais. El resultado ha sido modestito.

Gervais y Merchant realizaron al alimón The Office, Extras, Un pringado por el mundo, La vida es muy corta, cuyos resultados han sido muy buenos. Así pues, hay que atribuir a ambos el éxito de su simbiosis. Ahora bien, cuando Merchant ha querido volar solo, en esta serie, el resultado ha sido mucho más modesto. Y no es que la idea sea mala: es que, simplemente, falta “algo”. A los directivos de la HBO, la serie no terminó de gustarles y la cancelaron tras concluir la primera temporada de apenas 8 episodios. Hay que decir que el primer episodio es, con mucho, el más flojo. A partir del segundo y hasta el séptimo, se convierte en una serie agradable de ver, con despuntes de originalidad, sonrisas y un cúmulo de situaciones incómodas y silencios todavía más incómodos que constituyen lo esencial del humor británico, pero que fuera de aquellas islas son artificios con menso predicamento.

Merchant aquí asume el papel de “Stuart Prittchard”, un hombre de negocios inglés –o aspirante a tal- que se desplaza a Los Ángeles con la secreta intención de encontrar lo que, al parecer, no existe en las islas Británicas: una mujer que encaje con su carácter particular, su falta absoluta de habilidades sociales, su capacidad congénita para meter la pata y su torpeza pura y simple. “Wade”, es su mejor amigo, tan negado como él en las artes del ligoteo, aunque algo más consciente que “Stuart” quien, con un desparpajo digno de mejor tarea, se dedica a tratar de ligar con toda mujer que aparece a menos de un metro de distancia. “Wade” es un divorciado que se está adaptando a la nueva etapa de soltería.

Ocho episodios y un largometraje son poco para que esta serie pudiera dar de sí todo el potencial que, en principio, parecía tener. Lo que vemos nos sitúa en el formato comedia, más que en el de comedia de situación. Recuerda mucho a “Alan Harper”, el hermano negado para las artes de la relación con el otro sexo, de Dos hombres y medio, pero en versión británica: más enloquecido, más ácido, igual de patoso.

La serie es divertida. Pero no pasa de ahí. No tiene un humor despiporrante, ni que predisponga a troncharse de risa. Algunas de las situaciones –como corresponde al humor inglés- son, incluso bochornosas y tienen un trasfondo dramático e incómodo. Pero todo, para bien o para mal, apenas dura 30 minutos. La suerte de la serie se fía a que el personaje protagonista nos recuerde a alguien a quien hayamos conocido (en todas las latitudes existe alguien así) y nos predisponga a empatizar con la serie como si nos estuviera contando algo familiar y próximo.

Hay también algo de contraposición entre el estilo de vida inglés y el norteamericano del que Los Ángeles (como Nueva York) son el paradigma. En ambas ciudades abundan los fiestorros, los locales de moda, y dado que en el entorno de “Stuart” aparecen varios aspirantes a actores, también se ironiza sobre Hollywood y su mundo. Para los que hemos permanecido durante períodos de tiempo alejados de nuestro país, es seguro que esta serie nos sugerirá esa sensación de soledad e inadaptación que podemos haber experimentado, al menos en los primeros meses de abandonar la tierra natal.

El balance final es bastante limitado: no es una serie que vaya a pasar a la historia de la televisión, ni siquiera de las comedias televisivas, pero sí que satisfará a los seguidores de la pareja Gervais-Merchant, a pesar de que el primero esté ausente por completo. Gustará, sin duda, a los acérrimos del humor inglés. Y quizás ese sea todo el espectro potencial de esa serie: desde luego, si usted busca reírse hasta que el diafragma proteste, esta serie solamente la inducirá una plácida sonrisa.