FICHA

Título original: The Paradise
Título en España: Galerías Paradise
Temporadas: 2 temporada (16 episodios)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2012
Temática: Drama.
Subgénero: Siglo XIX.
Resumen: Una chica joven criada en el campo va a la capital para trabajar junto a su tío,  pero éste no está en condiciones de emplearla y opta por buscar trabajo en el edificio de enfrente: las Galerías Paradise donde conocerá pronto a su propietario.  
Protagonistas: Joanna Vanderham, Emun Elliott, Stephen Wight, Sonya Cassidy, Matthew McNulty, Elaine Cassidy, Finn Burridge, David Hayman, Peter Wight, Sarah Lancashire, Ruby Bentall, Patrick Malahide, Ben Daniels, Lisa Millett, Katie Moore, Edie Whitehead.
Lo mejor: La cuidada ambientación.
Lo peor
: Los personajes están trazados de una manera demasiado primaria, carecen de pasado, son como son, nada más.
Lo más curioso: Está basado en la novela de Émile Zola, El paraíso de las damas.
¿Cómo verlo?: En Netflix.

Puntuación: 6,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre GALERÍAS PARADISE

En los últimos tiempos asistimos a inflación de series sobre los orígenes de los “grandes almacenes”. Hay que decir que Galerías Paradise fue la que abrió el fuego en esta gama y por la brecha discurrieron inmediatamente Selfridge & Co y la española Velvet. En todos estos casos, el protagonista es el continente (un local comercial de esos a los que hoy estamos tan acostumbrados pero que en los años 50 y, no digamos a finales del XIX, eran el no va más de lo cool. La originalidad de esta serie radica, además, en que la idea original está basada en una novela de Zola, Au bonheur des Dames, traducido en España como El paraíso de las damas.

La novela tiene el mismo arranque la serie: una chica joven que acaba de perder a sus padres y procede provincia, se planta en la gran ciudad buscando trabajo en la tienda de cortinas de su tío. Pero un nuevo modelo de negocio está destrozando al pequeño comercio de barriada: los grandes almacenes. A la vista de que su tío no puede ofrecerle trabajo, entra en los grandes almacenes que acaban de abrir en la otra acera y pide trabajo. El azar quiete que, en ese mismo momento, el propietario del local la conozca y, al saber que es sobrina de su vecino de enfrente, le de trabajo. A partir de este arranque, paralelo en la novela y en la serie, las cosas difieren relativamente. En primer lugar, porque Zola situó la trama en París, en el barrio de Ópera, mientras que la serie lo ha trasladado a una ciudad del Norte de Inglaterra (probablemente Newcastle).

Lo que va a ocurrir a partir de aquí es completamente previsible y lo hemos visto en muchas otras ocasiones en series y novelas de resabios folletinescos.  Un propietario exuberante y genial, su novia, hija de un banquero del que depende su futuro, las jefas de sección, habitualmente distantes y prepotentes, reponedores que intentan ligar con la recién llegada, chicas que trabajan como dependientas y que toman partido a favor y en contra de la protagonista. Amores y desamores, vida dura, pero ninguna tragedia en especial. Clientes, pero no excesivos. Lujos pero no orientales. Una serie comedida, sin excesivos recursos, sin una intención de lucimiento, de puro trámite que gustará a los amantes del folletín romántico.

Lo que vamos a ver en la serie es una serie de escenas que tienen como denominador común el servirse bajo el rótulo de Galerías Paradise, pero que resultan bastante deshilvanados. Creíamos, al principio del primer episodio que íbamos a asistir a un estudio sociológico de cómo se operó (y de quiénes operaron) el cambio gigantesco en las costumbres que supuso la aparición de los grandes almacenes en la historia de Occidente y, en principio y sobre todo, en la historia de sus mujeres que, a fin de cuentas, fueron sus principales y casi únicas clientes, por lo menos hasta la segunda postguerra mundial. Creíamos que íbamos a ver la tragedia del pequeño comercio que, primero tuvo que sufrir esta ofensiva, luego la llegada de los supermercados y, finalmente, de los todo a cien… Pero no, lo que vemos es mucho más modesto y comedido: apenas un folletín sobre una chica recién llegada que admira al excéntrico propietario que la ha empleado. Eso es todo.

En España, el primer “gran almacén” no fue ni El Corte Inglés, ni las Galerías Preciados, sino el SEPU, traído por judíos alemanes al Madrid de la Segunda República y cuyas siglas –vale la pena contarlo- correspondían a “Sociedad Española de Precios Únicos”, alusión que venía a cuenta de que antes, por increíble que nos pueda parecer el mismo par de zapatos se vendía a un precio más barato a los miembros de la clase media hacia arriba, y, en cambio era más caro para los trabajadores. Y esto en el mismo establecimiento. Claro está que se reconocía la solvencia de los clientes por el tipo de sombrero. Primero SEPU y luego El Corte Inglés, eliminaron esta estúpida y clasista limitación en beneficio del “precio único”. Tal fue la aportación de los “grandes almacenes” a la modernidad.

Contamos esto, a falta de contar algún otro mérito de esta serie que nos ha parecido bastante limitada. No aburrida, ni mal hecha, sino simplemente poco ambiciosa, rutinaria, escasamente imaginativa, con un casting modestito y unos recursos limitados (se ven muy pocos clientes deambulando por las Galerías Paradise, síntoma inequívoco de que el presupuesto no daba para contratar excesivos extras).

La serie está adaptada para los consumidores de folletines o para supervivientes más que centenarios de aquellas novelas por entregas (en Cataluña novelas de “canya i cordill”) en los que la pobre huerfanita las pasa canutas semana tras semana.