FICHA

Título original: Friends from College
Título en España: Amigos de la Universidad
Temporadas: 1 (8 episodios)
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 2017
Temática: Comedia
Subgénero: Amistad.
Resumen: Un grupo de amigos que fueron compañeros en la Universidad de Harvard se encuentran quince años después y comprueban la evolución de cada uno de ellos, sus distintas circunstancias personales y recuerdan las interrelaciones que tuvieron en otro tiempo.
Protagonistas: Fred Savage, Keegan-Michael Key, Nat Faxon, Annie Parisse, Jae Suh Park, Cobie Smulders, Chris Elliot, Seth Rogen, Kate McKinnon, Ike Barinholtz, Greg Germann, Billy Eichner.
Lo mejor: Todos los adultos en un momento dado nos habremos encontrado ante situaciones remotamente similares, así que algo enseña.
Lo peor
: Los giros humorísticos son forzados y, frecuentemente, no pasan del “pedo-caca-culo”, impropio de una serie para adultos de este tipo.
Lo más curioso: La serie recibió críticas bastante duras por lo que parece que difícilmente habrá una segunda temporada.
¿Cómo verlo?: En Netflix.

Puntuación: 6

PROMO (subtitulado en castellano)

AVANCE (en castellano)

CABECERA

MÚSICA

VER SERIE

WEB OFICIAL (Netflix)

Comprar DVD en Amazon (no está a la venta)

Lo mínimo que puede decirse sobre AMIGOS DE LA UNIVERSIDAD

Existen lo que podríamos llamar “series de aluvión”, realizadas casi mecánicamente, según un algoritmo informático. Se trata de series ideadas para estilos de público muy concretos. De esas que a la mayoría no gustan en absoluto, pero que encuentra eco en algún pequeño sector que la defiende a capa y espada. Además siempre, inevitablemente, aparecen una serie de escenas en unos tramos concretos del metraje: por ejemplo, hacia el minuto 5-7 tiene que aparecer una escena de sexo más o menos explícito. ¿Lo dicen los guionistas? No, lo dice el algoritmo creado para este tipo de series que constituye para quienes elaboran el guión una especie de andamiaje en el que colocar los personajes. ¿Qué se busca con ello? Algo muy simple: satisfacer a franjas muy concretas del público, engancharlos y garantizar su fidelidad para la plataforma fieles al principio de la rentabilidad: máximo beneficio con la mínima inversión. Amigos de la Universidad es una de esas series de aluvión de la que solamente hablamos, no por su interés intrínseco, ni por ser uno de los productos que nos ofrece Netflix desde mediados de julio de 2017, sino como arquetipo de estas “series de aluvión”.

El algoritmo nos muestra cómo debe ser una serie que capture la atención de personajes que han pasado por la universidad y que se aproximan a la crisis de los 40 o están instalados en ella, que recuerdan aquellos años como los mejores de su vida y las relaciones que tuvieron como irrenunciables y preciosas, dignas, en cualquier caso de ser recordadas. Como en toda serie que se precie, lo importante es procurar que el espectador potencial se identifique con la situación y con alguno de los protagonistas. Poco importa que los diálogos sean flojos, tirando a miserables, que las historias que nos cuentan sean irrelevantes y que reproduzcan comportamientos y situaciones que hemos vivido directamente. De hecho, se trata de que, mientras el espectador ve las escenas, no atienda mucho a lo que oye, que se limite a verse a sí mismo, a pensar en sí mismo, a recordar a compañeros y situaciones de otro tiempo, más que a reflexionar y entretenerse con lo que está viendo.

Eso es una “serie de aluvión”: lo costoso es establecer el algoritmo para definir su mecánica interna, pero cuando se logra, es posible adaptarlo a cualquier situación cambiando solamente los parámetros: serie para adolescentes de clase media, serie para la tercera edad con buenas pensiones, serie para negros del gueto, serie para clase obrera blanca pobre… el algoritmo dirá como tiene que ser la serie, cuándo debe interpolarse un gag, lo que deben durar las escenas, en qué punto colocar los estímulos, y así sucesivamente. Por extraño y sorprendente que parezca así se hacen la series “de aluvión”.

Esta, Amigos de la universidad, por ejemplo, solamente puede ser apreciada por un tipo de público muy concreto. Véala si usted ha pasado o está en puertas de la crisis de los 40, véala si tiene la tentación de acudir a uno de esos encuentros de ex alumnos, véala si, de tanto en tanto, recuerda con cariño a alguna compañera o compañero de aquellos años… Si usted no se encuentra en ninguna de estas situaciones, la serie le parecerá irrelevante, no le dirá nada e incluso le parecerá a ratos estúpida.

La serie está concebida como una comedia, alejada de la sit-com clásica, con elementos dramáticos (amores frustrados, fracasos personales, amarguras de todo tipo y acidez en los personajes). Nos muestra a seis cuarentones que se reúnen después de quince años de no verse. Están en Nueva York y cada uno de ellos tiene una situación personal, profesional, familiar y social diferente a los demás. Contrariamente a lo que podría pensarse, los diálogos son poco relevantes, están tachonados de vocablos malsonantes y permite escapar alguna sonrisa, pero que no logra sacarnos de la sensación de que estamos viendo algo irrelevante (acaso porque la crisis de los 40 nos queda, para bien o para mal, lejos e incluso dudamos de haberla vivido).

La acogida de la serie por el público y por la crítica ha sido mayoritariamente negativa. No han sabido apreciar sus “valores” porque no coincidían con el perfil para el que había sido diseñada. Lo que se le puede achacar a esta serie es que es mecánica, troquelada en función de un algoritmo en el que se han introducido parámetros que apuntan a un público muy concreto. Series de estas se hacen decenas cada año. Sirven para “rebañar” audiencia en las plataformas en streamming, productos baratos que se venden a televisiones para franjas horarias alejadas del prime-time, llenar huecos de programación y ser el banco de prueba para actores desconocidos. La mayoría no volveremos a verlos salvo como secundarios en episodios aislados en los próximos veinte años, alguno, quizás, tenga una oportunidad por sus cualidades o por sus contactos y protagonice una serie de más relumbrón en el futuro. Ésta, en cualquier caso, es de las “manifiestamente flojas”. Olvidable incluso.