FICHA

Título original: The X–Files
Título en España:  Expediente X – miniserie
Temporadas: 1 (6 episodios)
Duración episodio: 55 minutos.
Año: 2016
Temática: Ciencia Ficción
Subgénero: Conspiranoia.
Resumen: Nueve temporada de Expediente X sobre conspiraciones extraterrestres y parapsicología que causó furor en los años 90. Los mismo actores protagonistas escenifican  seis nuevos episodios muy similares a los de la serie histórica.
Protagonistas
: David Duchovny, Gillian Anderson, Mitch Pileggi, Robbie Amell, Joel McHale, Sheila Larken, Annabeth Gish, Daniela Dib, Aliza Vellani, William B. Davis, Kacey Rohl, Andrew Morgado, Lauren Ambrose
Lo mejor: Volver a ver a Duchovny y a la Anderson en forma a pesar de los años.
Lo peor
: Nada nuevo bajo el sol en relación a las temporadas anteriores.
Lo más curioso: la deriva de la serie es curiosa en sí misma.
¿Cómo verlo?: En La Cuatro y a través de emule o bittorrent.

Puntuación: 6

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Lo mínimo que puede decirse sobre EXPEDIENTE X – MINISERIE

Los Expedientes X se prolongaron durante 208 episodios y dos películas. Debió ser poco porque al cabo de quince años vuelven otra vez renovados en cierto sentido. En primer lugar porque los protagonistas, siguen siendo los mismos, el “agente Mulder” y la “agente Scully”, sólo que los actores que los encarnan tienen mucha más experiencia, los hemos visto a lo largo de estos quince años en los que colgaron la placa del FBI en distintas series, notables (Californication y Aquarius en lo que se refiere a David Duchovny) o muy notables (The Fall por lo que respecta a Gillian Anderson). Cuando creíamos que se habían reinventado a sí mismos y dejado atrás los Expediente X, vuelven a aparecer en el revival de esta serie.

Ésta, que puede considerarse como la “10ª temporada” de la serie, es más corta que las anteriores.  Durará apenas seis episodios que se emitirán (al menos en España) en tres episodios dobles. Ayer La Cuatro ofreció los dos primeros. Y, ahí tenemos de nuevo a la pareja Mulder–Scully que termina su excedencia y reingresa de nuevo en el FBI en la misma oficina, con el mismo “jefe Skinner”. Por mucho que los promotores de la serie y la cadena que la emite repitan hasta la náusea que estos nuevos Expediente X son diferentes que los anteriores, nosotros no hemos percibido nada nuevo, ni rastros de originalidad, ni siquiera leves diferencias en relación a los 208 episodios anteriores.

Una joven que dice haber sido “abducida por extraterrestres”, y para Mulder se convierte en la explicación a todo el asunto de los Expedientes X al llevar ADN extraterrestre, a estas alturas, parece no ser nada nuevo. La palabra “conspiración” es la que más veces se repite en boca de Mulder y el hecho de que la “conspiración” no sea extraterrestre sino intraterrestre no aporta grandes novedades. Ahí está “el Fumador” con quince años más y cáncer de esófago galopante que sigue ente humo de cigarrillos inhalados por una cánula implantada por  traqueostomía. El “jefe Skinner” sigue calvo pero ahora luce una barba canosa. Tampoco por esa parte hay gran cosa nueva bajo el sol. Y luego están los habituales “gargantas profundas”, los tipos que parece que lo saben todo, pero que sueltan poco y lo poco que sueltan es ambiguo.  Nada nuevo. La verdad sigue estando ahí fuera pero continúa esquiva como el agua se pierde entre los dedos de la mano.

En una extraña alocución que da Mulder a poco de comenzar el primer episodio, nos introduce en la que parece va a ser la temática de esta temporada: acabo la segunda guerra mundial y con ella la “amenaza nazi”, pero una nueva amenaza “empezó a surcar el cielo de este país”. Eran los OVNIs, claro está, y no venían ni a invadirnos, ni a controlarnos. Eso solamente ocurría en las películas de Hollywood de los años 50 en donde los extraterrestres eran la perífrasis simbólica de “los comunistas”. No, en realidad, los extraterrestres llegaron entonces y no antes porque estaban alarmados de que la humanidad pudiera destruirse a sí misma mediante las bombas atómicas. Y así, a la vista de que nosotros no éramos capaces de salvar la Tierra, tuvieron la deferencia de desplazarse aprovechando “agujeros de gusano, mediante naves propulsadas por energía gravitacional” (sea lo que sea que sea eso de la “energía gravitacional”). Una vez aquí, “evitan nuestra autodestrucción por medio de su sacrificio”. Palabra de Mulder. Ocurrió en Rosswell y “más importante aún en Aztec”. Los “líderes mundiales” emitieron “informes secretos” para estudiar la “tecnología y la bioquímica extraterrestre”. Se estudiaron los extraterrestres capturados o sus cadáveres en una serie de “instalaciones militares” que cita (y que seguramente dirán mucho a los amantes de los OVNIS, pero que a nosotros nos parece la enumeración de las estaciones de la línea Guadalajara–Soria). Se extrajeron muestra de tejido extraterrestre y “algunas personas fueron sometidas a pruebas en abducciones escenificadas utilizando tecnologías recuperadas de OVNIs accidentados”. Y ahí es donde entra la manipulación genética, la combinación de ADN humano y extraterrestre. En ese momento la chica que sufre abducciones como quien otros vamos al lavabo, escandalizada, pregunta: “¿y por que nuestro gobierno mentiría así?”. Mulder sabe la respuesta: tampoco es una novedad, es la que ha dado la victoria a Donald Trump en las últimas elecciones: “Nuestro gobierno miente por norma”… Aclarado este punto la chica plantea la nueva pregunta del millón: “¿Qué es lo que pretenden?”. Y Mulder ahí se la envaina: “Es la pieza que falta…”. Scully, a todo esto, mira con su mejor expresión de escepticismo.

En la misma escena, otro de los presentes afirma que el gobierno ocultó y almacenó tecnología extraterrestre durante 70 años y lo hizo “alimentado por un objetivo más siniestro”. Mulder toma de nuevo la palabra y revela que lo que pretenden es “la conquista de éste país” (EEUU) y “luego del mundo” (dice Ted O’Maley, el otro enterao). ¿Las tácticas? “Medios violentos y crueles, provocando sequías,  guerras climáticas, usando contaminantes y ondas electromagnéticas en un estado de conflicto eterno para crear situaciones de problema–reacción–solución y enfurecer y esclavizar a los estadounidenses en sus casas, con instrumentos como la Ley Patriótica y la de Autorización de Defensa que se saltan la constitución en nombre de la seguridad nacional…”. No se salva nada: en la conspiración participan la industria química, la farmacéutica, la alimentaria que aspiran a “controlar engordar y enfermar a la población ya consumida por el consumismo”. Aparecen las imágenes de Bush, de Snowden, Assange de Wikileaks…

Resumiendo: después de este manifiesto de dos minutos en el que Mulder y O’Maley, el nuevo amigo mediático, descubren la existencia de una conspiración de grupos de élite para dominar el mundo, resulta que los Expedientes X de las nueve temporadas anteriores han sido pistas falsas, para encarrilar a Mulder y a Scully por vías muertas, pero que la conspiración existe y está protagonizada por personas de este planeta que, utilizan tecnología extraterrestre para alcanzar sus fines… Mulder se convierte en un personaje casi shakespereano: “¿Y si nos están mintiendo? ¿y si todo fuera una mentira?” y llega a la conclusión de que, así es. Simplemente: le han tomado el pelo orientándolo hacia la búsqueda de conspiraciones extraterrestres…

Nos dicen que en la serie se darán dos líneas argumentales: narraciones autoconclusivas en cada episodio que tendrán como tema las habituales cuestiones de parapsicología, el denominador común será la investigación de la “conspiración intraterrestre” descubierta por Mulder y O’Maley. En el segundo episodio, por ejemplo, vemos a un científico de origen hindú, gay por más señas, que se suicida metiéndose un abrecartas en el oído tras oír un pitido enloquecedor que luego afectará a otros protagonistas, Mulder incluido. El científico en cuestión, tal como revela el chapero con el que mantenía relaciones, llevaba una doble vida y había participado en un proyecto de “ingeniería genética extrema” creando seres híbridos que, regularmente, adquieren todo tipo de deformidades y/o facultades paranormales peligrosas.

El que la serie puede resultar entretenida no quita la sospecha de que todo esto lo hemos visto ya demasiadas veces como para que suene a novedad. Especialmente en el primer episodio nos asalta la sospecha de que, todo se va a complicar, como es habitual en esta serie y en sus secuelas, hasta extremos a partir de los cuales es imposible explicar nada e incluso entender algo. Atentos a la evolución de los EEUU, los productores de esta última temporada han afirmado que están realizando “una crítica al poder”. No, una cosa es explicar que existen grupos de presión, consorcios económicos y financieros, con intereses propios –que desde hace décadas están presentes en todos los niveles de la administración norteamericana, probablemente desde después de la Guerra de Secesión– y otra mezclar este tema con la muy discutible temática OVNI. En ciencia se dice: “a grandes tesis, grandes demostraciones” y la llegada de extraterrestres –una gran tesis– solamente puede ser demostrada por la presencia de uno de esos individuos bajitos y verdosos mostrando su escuálida musculatura en la CNN, en Al–Jazzira o en RT y saludando al personal –una gran demostración–… Todo lo que no sea eso, todo lo que solamente sea Rosswell, el Área 51, o el último colgao abducido (se dice que en EEUU hay 3.500.000 que dicen haber sido “abducidos”… lo que, en sí mismo, explica muchas cosas de este país), lo único que demuestra es lo increíble de la temática OVNI, verdadero cuento para niños de la modernidad. Todo tiene explicaciones mucho más simples, mucho más claras y mucho más demostrables. Introducir los OVNIS y las “tecnologías extraterrestres” en una “crítica al poder”, lo único que hace es devaluar esa misma crítica.

El primer episodio es particularmente aburrido. No hemos visto nada nuevo en estos Expedientes X, salvo a un Mulder que cada vez se cree menos su papel y que, dicho sea de paso, ha engordado, y una Scully que, más que escéptica, en algunos momentos es que parece que vaya a estallar en carcajadas y que, por lo demás, ha mejorado como actriz y ha adelgazado. Estos Expedientes X son los mismos que nos dejaron hace 15 años. Segundas partes nunca fueron buenas: los que siguieron la serie entonces tienen ya entre 30 y 50 años. Han madurado. Es difícil que aquellas historias les vuelvan a seducir, especialmente con los pocos cambios que registra. Y, en cuanto a las nuevas generaciones, probablemente se partan la caja viendo lo que entretenía a papá y mamá cuando todavía no se conocían… Así entre nosotros, no auguramos mucho fuelle a este revival.

La buena noticia es que los extraterrestres –al parecer– quedan reducidos al primer y al sexto episodio. Las audiencias en EEUU fueron espectaculares en el primer episodio (emitido el 24 de enero de 2016) en donde se superaron los 16.000.000 de espectadores, pero a medida que fue avanzando la serie se produjo una sangría progresiva: en el segundo cayeron a menos de 10.000.000, en el siguiente perdieron dos millones más, en el quinta se situaron en el límite de los 7.000.000…. Las críticas no fueron muy favorables que digamos. Tenemos la sensación de que los que fueron seguidores de esta serie hace 15 años se habrán visto decepcionados en buena medida y que, difícilmente, va a conseguir en apenas seis episodios nuevos  seguidores.