FICHA

Título original: Suspiros de España
Título en España: Suspiros de España
Temporadas: 1 (13 episodios)
Duración episodio: 23-27 minutos.
Año: 1974-1975
Temática: Drama
Subgénero: Costumbrismo.
Resumen: Serie que en realidad está formada por episodios completamente autónomos que son una radiografía de la sociedad española de los últimos años del franquismo, de carácter popular y costumbrista, presenta a distintos tipos humanos de la época, sus sueños, sus aspiraciones y sus fantasías.
Protagonistas
: Irene Gutiérrez Caba, Antonio Ferrandis, Juan Diego, Queta Claver, Mercedes Alonso, Carmen Maura, Félix Rotaeta, Chus Lambreave,
Lo mejor: permite recordar cómo era la sociedad española en aquella época.
Lo peor
: Episodios de muy diferente calidad e interés.
Lo más curioso: La actuación especial de Estrellita Castro.
¿Cómo verlo?: En el enlace indicado de Televisión a la Carta.

Puntuación: 7

CABECERA

MÚSICA

ESTRELLITA CASTRO CANTANDO “SUSPIROS DE ESPAÑA”

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Lo mínimo que puede decirse sobre SUSPIROS DE ESPAÑA

Una pensión en la que conviven gentes de muy distintas opiniones políticas y sociales, cada una de ellas con sus sueños, sus fantasías, sus aspiraciones y sus lastres a la espalda, es el escenario del primer episodio de esta serie. Al igual que otras escritas por Jaime De Armiñán, Suspiros de España, pretendía ser un estudio sociológico y costumbrista de la época concreta en la que se emitía. La patrona de la pensión,  por ejemplo, “doña Elvirita” (Irene Gutierrez Caba), era una “antigua gloria de la escena española” trataba de hacer la vida agradable a los que estaban allí albergados, pero no podía evitar en algunos momentos perder la compostura. Estudiantes, profesores universitarios, vendedores, comerciantes, estraperlistas, representantes de pocas ventas, personajes, todos en cierta medida patéticos, solitarios, perdidos en aquella pensión antigua, con mobiliario de principios del siglo XX y unos tonos oscuros y depresivos, desfilaban como fantasmas por la escena. Se notaba que Jaime de Armiñán no estaba muy conforme con lo que el nivel cultural de la España de 1974-5. Tal era el tema de la primera entrega de la serie que, en el fondo, era un paradigma de lo que seguiría luego.

Sorprendía, por ejemplo, que fuera de buen tono en aquella época, que la progresía juzgara que el franquismo utilizaba la retransmisión de partidos de fútbol (de uvas a peras, por cierto) para desmovilizar y alienar a la población: el fútbol, decían, era el nuevo “opio del pueblo”. El tema aparece en varias ocasiones en el curso de la serie. En este tema, reconozco que me gustaría, saber la opinión de De Armiñán en nuestros días, cuando raro es el día que alguna televisión no transmite algún partido de fútbol e incluso existen canales especializados en fútbol. Y esto es lo triste: si bien es cierto que en 1974, la situación cultural de este país no era como para echar cohetes, justo es reconocer que hoy es muchísimo peor, como puede constatar cualquiera que haya conocido ambas épocas. El período del subdesarrollo, de las grandes bolsas de analfabetismo, estaba todavía cerca; entonces era relativamente fácil toparse con alguien que todavía no sabía leer. Eran las miserias culturales de le época, pero justo es reconocer que en los años 60 se había producido un despegue del país, y a pesar de que el subdesarrollo había quedado atrás, se vivían todavía sus secuelas. Más difícil es explicar hoy porque el analfabetismo estructural se ha reinstalado en nuestra sociedad. Algo de lo que los medios de comunicación, y especialmente la televisión, se hacen eco a diario, complaciéndose además.

La serie cuenta historias que tienen solamente como denominador común a Irene Gutiérrez Caba. Cada entrega es casi un relato diferenciado de los demás y cerrado en sí mismo. El denominador común es la ironía y la crítica social que se intenta realizar y que no siempre alcanza los resultados apetecibles. Eran casi, como pequeñas obras de teatro de en torno a media hora de duración, resueltas en el mismo decorado y desarrollada –habitualmente- en tiempo real.

La serie le valió a Irene Gutiérrrez Caba el premio TP de Oro a la Mejor Actriz y, desde luego, lo mejor de la serie son las actuaciones de unos actores excepcionales y de dicción perfecta, curtidos, sobre todo, en la dura escuela del teatro. Para Jaime de Armiñán, esta serie fue elaborada después de Tres eran tres y antes de Ramón y Cajal: Historia de una voluntad.  En realidad, después de Suspiros de España, De Armiñán realizó un parón en sus colaboraciones con TVE que se prolongó hasta 1982 cuando Marsillach realizó su genial interpretación de Ramón y Cajal. En esos años de desaparición televisiva, filmó algunas de sus películas más interesantes (Stico, 1984; El Nido, 1980; Al servicio de la mujer española, 1978; El amor del Capitán Brando, 1974). Suspiros de España tuvo éxito un éxito limitado precisamente por el carácter ecléctico que tenía y por el momento en el que apareció. De Armiñán intentaba realizar equilibrios, ironizar sobre unos y sobre otros, pero siempre de manera limitada… y esa limitación era el principal hándicap que pesaba sobre la serie.

Está incluida en Televisión a la Carta. Los aspectos irónicos pasan a segundo plano en algunos episodios que son sencillamente dramáticos y, incluso algunos, muy dramáticos. Se ponían de manifiesto algunos problemas de la sociedad de la época (en el onceavo, por ejemplo, un padre regresa con su hijo ya casado, mientras su hijo se queja de los malos tratos que el padre le prodigó en su infancia), el fútbol era omnipresente (como crítica, no como exaltación), la política se tocaba de puntillas, los problemas entre sirvientes y señores o entre compañeros de oficina, en el interior de los matrimonios, estaban a la orden del día, las quinielas eran la posibilidad para todos los españoles de huir de las estrecheces y el pluriempleo… y tal era el paisaje que nos pintaba De Armiñán, en su radiografía de la sociedad española, radiografía pesimista, ciertamente. Y todo ello bajo los sones del pasodoble Suspiros de España.