FICHA

Título original: True Blood
Título en España: True Blood
Temporadas: 7 (80 episodios)
Duración episodio: 55 minutos.
Año: 2008-2014
Temática: Terror
Subgénero: Irónica
Resumen: En un mundo próximo los vampiros han sido reconocidos como minoría específica y algunas asociaciones de derechos civiles quieren que se apruebe una enmienda constitucional que les incluya. La convivencia se debe a una bebida sintética que imita la sangre humana. En estas circunstancias se producen una serie de crímenes en Louisiana, atribuidas a los vampiros y que amenazan con desestabilizar la sociedad y reiniciar la guerra entre humanos y vampiros.
Protagonistas: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Rutina Wesley, Chris Bauer, Nelsan Ellis, Jim Parrack, Carrie Preston, Michael Raymond-James,William Sanderson, Robert Amjarv, Adina Porter, Alexander Skarsgård, Todd Lowe, Lois Smith, Kristin Bauer, Lizzy Caplan, Lynn Collins, Stephen Root, Aisha Hinds, Raoul Trujillo, John Billingsley, Joe Manganiello, Deborah Ann Woll, Melissa Rauch, Evan Rachel Wood.
Lo mejor: El tono irónico de la serie.
Lo peor
: Los primeros capítulos son algo flojos pero la serie se recupera luego.
Lo más curioso: Ha sido definida como una serie de vampiros hecha para adultos
¿Cómo verlo?: En HBO.

Puntuación: 7

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Lo mínimo que puede decirse sobre TRUE BLOOD

Cuando uno lee el resumen que HBO hace de la serie está tentado de renunciar a verla: “Otra de vampiros; más vampiros de buen ver…”. Y hay demasiadas. Algunas de ellas rematadamente malas. Las Crónicas Vampíricas, Van Helsing, Crazy Head, etc., construidas todas como híbridos entre la Saga Crepúsculo y Buffy Cazavampiros, aportan muy poco a lo que ya dieron de sí estas series. Las revisiones del tema del “vampiro” no han sido particularmente afortunadas y, visto lo visto, casi es mejor quedarse con el modelo clásico o con el revisado junto a otros temas del terror victoriano, en Penny Dreadfull. Así pues, resultaba difícil que True Blood fuera a resultar algo notable. Y, sin embargo, lo es.

Cuando en la primera escena, un grupo de personas está viendo la televisión sin prestarle mucha atención y se ve la entrevista que el presentador realiza con una miembro de la “American Vampires Association”, uno percibe que la serie es de otro fuste. Luego se entera de que en Japón han inventado una sangra sintética, vendida en botellines con el nombre que bautiza a la serie; más tarde se ve que los vampiros están normalizando su relación con los humanos (al no tener necesidad de sangre humana y bastarles un lingotazo de True Blood para soportar el agotador día a día (o habría que decir, noche a noche), cuando se sabe que se está debatiendo en el seno de los EEUU una “Enmienda sobre los derechos de los vampiros” y que si en algún bar, un vampiro no encuentra True Blood, puede consumir como alternativa vino tinto; desde el momento en el que a uno le cuenta que los yonkis de ese extraño mundo ya no aspiran a meterse heroína en vena sino sangre auténtica extraída de vampiros y que se cotiza a precios exorbitantes, y no sólo los yonkis sino que esa sangre mejora la vida sexual de los humanos como si se trata de un jarabe de viagra; o cuando es un vampiro el que reconoce que no tienen los mismos valores que los humanos… cuando uno ha oído todo esto en los primeros veinte minutos de la serie, se da cuenta de que está ante un producto, sino genial, sí al menos original que para colmo discurre en las proximidades de Nueva Orleans, ciudad de moda últimamente en el mundo de las series: allí está ambientada Treme, ahí van a parar los protagonistas de la segunda temporada de Preacher en su búsqueda de Dios.

La serie arranca en el momento en que un vampiro llega a un bar camino de Nueva Orleans. Su palidez y su mirada torva le identifican como vampiro. Es el primer cliente vampiro que llega a ese bar. Allí trabaja una simpática y servicial camarera que, de paso, puede percibir todo lo que pasa por la mente de sus clientes… salvo de los vampiros. Por eso lo reconoce como tal. A partir de ahí la duda es si se enrollarán o simplemente serán follamigos o, menos aún, conocidos y residentes en Louisiana. La chica salva al vampiro de una pareja de ladrones de sangre que lo habían atado con una cadena de oro y le estaban extrayendo la sangre. A la pareja le sabe muy mal que le estropeen el negocio, así que al día siguiente se vengan de la chica y le dan una paliza de las que requieren reconstrucción integral de la osamenta. Menos mal que cerca está el vampiro que la salva, le da su sangre y la reanima. El vampiro, a todo esto, se llama “Bill” y la chica “Sookoe” (respectivamente Stephen Moyer y Anna Paquin).  El dueño del bar, por cierto, está perdidamente enamorada de la chica en cuestión y su amiga del alma siempre le ha recomendado que le corresponda. A partir de ese momento, empiezan a ocurrir siniestros asesinatos en el pueblo que corren el riesgo de acarrear la interrupción en el proceso de integración de los vampiros en la sociedad norteamericana y ponen en peligro la tramitación de la enmienda que reconoce sus derechos.

Hay, como puede verse, algo de locura no carente de imaginación en esta serie. El creador, Alan Ball parece saber lo que le gusta al público y recrearse con una síntesis entre lo siniestro y lo irónico: fue el creador de A dos metros bajo tierra, antes de tocar de nuevo el éxito con esta serie. De él se sabe que –además de ser uno de los 100 gays más influyentes en los EEUU- es vecino de Quentin Tarantino que terminó denunciándolo por los ruidos insoportables para el director que le generaba el zoológico de aves tropicales instalado por Ball en su casa.

La serie, obviamente sólo gustará a los que se sienten predispuestos a este tipo de series de vampiros y demás arsenal terrorífico. Pero, si se trata de elegir, entre las que emiten actualmente las distintas plataformas y canales televisivos, esta es sin duda la que tiene una personalidad más acusada y elementos diferenciales más acusados. Excluimos, por supuesto, a Penny Dreadful que tiene otra temática, corresponde a otro modelo de producción y es mucho más ambiciosa estéticamente y cuenta con un reparto incomparablemente más carismático. Pero, entre las de su gama –la gama media de terror para adolescentes y jóvenes- True Blood gana por goleada.

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