FICHA

Título original: Olive Kitteridge
Título en España: Olive Kitteridge
Temporadas: 1 (4 episodios)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2014
Temática: Drama.
Subgénero: Matrimonio.
Resumen: Una pareja disfuncional formada por una profesora de carácter difícil y un farmacéutico, con un hijo igualmente complicado, por fuertes que sean sus discusiones y por complicada que sea su relación, han decidido estar juntos y lo están consiguiendo después de un cuarto de siglo de vida en común.
Protagonistas: Frances McDormand, Richard Jenkins, Bill Murray, Audrey Marie Anderson, Brady Corbet, Rosemarie DeWitt, Ann Dowd, John Gallagher, Jr. Zoe Kazan, Donna Mitchell, Peter Mullan, Jesse Plemons, Cory Michael Smith, Martha Wainwright.
Lo mejor: el último episodio en el último tramo.
Lo peor
: cierto pesimismo basado en lo inexorable del paso del tiempo.
Lo más curioso: HBO, inicialmente emitió los dos primeros episodios en la misma noche y los otros dos al día siguiente.
¿Cómo verlo?: En HBO.

Puntuación: 7,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre OLIVIA KITTERIDGE

Miniserie en cuatro entregas de una hora, de carácter intimista, con un cuadro de actores insuperable y un cuidado extremo en los diálogos y en la estética. No es una serie que vaya a gustar a todos (ha sido pensada, especialmente, para edades maduras) pero si es una serie en la que cuesta encontrar puntos débiles. Nos cuenta la historia de Olivia Kitteridge y de su entorno familiar y social con un alto grado de paralelismo con el texto originario de Elizabeth Strout y que le valió el Premio Pulitzer el año siguiente (no ha sido publicada en España).

La protagonista es de trato difícil y complicado: tiene tendencia a la depresión, a los silencios, una vida interior torturada y en la que es difícil penetrar, habla poco, es seca, puede parecer antipática e incluso cruel, pero se trata de un espíritu diferente al que la vida no le ha salido como preveía y que, por lo demás, siempre ha tenido cierta tendencia al hundimiento interior. Ejerce como profesora en el instituto de secundaria del pueblo. Su marido es todo lo contrario: el farmacéutico del pueblo, suele ayudar a sus vecinos, es abierto, animado, con la paciencia de un santo y un carácter que remite a San Francisco de Asís. Ambos son, el día y la noche. Y sin embargo, llevan conviviendo 25 años. La serie Olive Kitteridge trata de ese cuarto de siglo.

Lo que puede extraerse de la serie es que la vida no es ninguna ganga. Incluso entre gente que no tiene problemas y que, aparentemente, vive una existencia estable y convencional, los problemas se agravan, se superponen y están presentes en lo cotidiano. Nos dice que nuestra vida presente es, en gran medida, el resultado de nuestro errores del pasado, mucho más que de nuestros aciertos. La miniserie no puede evitar transmitir al espectador los rasgos de su protagonista: no es, por tanto, una serie fácil de ver, ni apta para todos los públicos. Está adaptada, especialmente, para corazones maduros, fuertes y que han aprendido de la vida… es decir, para la tercera edad o para quienes se aproximan a ella. Podría servir también para que los hijos entendieran algo más a los padres, pero no es una serie que, en general, vaya a gustar al segmento juvenil (que cuenta con muchos otros productos diseñados especialmente para ellos en el catálogo de HBO). A fin de cuentas, la serie no es más que la revisión que realizan dos personajes de sus últimos veinticinco años de vida en común y de su propia evolución interior.

Destacar el que los dos actores protagonistas, Frances McDormand (“Olive Kittedirge”) y Richard Jenkins (“Henry Kitteridge”), realizan un trabajo espléndido no es más que constatar una obviedad: eso es lo que podía esperarse de la protagonista de Fargo (1997), película que le valió un Oscar, o su espléndido –y más discreto papel- en Arde Mississippi (1988) o su reciente aparición en Hail, Caesar!, a una actriz excepcional y que sabe transmitir sensaciones sea cual sea el registro que se le exige, corresponde un partener particularmente notable que a sus casi 70 años sigue en forma. En efecto, Richard Jenkins es uno de esos rostros muy conocidos del cine y de la televisión y que recordamos de Hannah y sus hermanas (1986) o de Las brujas de Eastwick (1987). Fue también el patriarca fallecido de A dos metros bajo tierra. En 2008 estuvo a punto de recibir un Oscar por su interpretación en The Visitor (2008). Es uno de esos rostros habituales del cine y de la televisión que se han prodigado en todo tipo de series. La presencia del veterano Bill Murray en un papel secundario es un valor añadido para la miniserie y lo mismo puede decirse de la presencia de Peeter Mullan.

La directora, Lisa Kodolenko no tiene a sus espaldas una nutrida filmografía pero sí los éxitos suficientes como para entender el por qué la película es pulcra, mesurada, detallista y rigurosa. Su nombre saltó a la fama por Los chicos están bien (2009), largo protagonizada por Annette Bening y Julianne Moore, de la que además era guionista. Hasta entonces su mayor éxito había sido dirigir algunos episodios de A dos metros bajo tierra. Su trabajo en esta serie ha resultado impecable.

Serie para cinéfilos que peinen canas o quieran entender mejor a sus padres. O para admiradores de Frances McDormand que no quieran perderse ninguna de sus apabullantes interpretaciones. También está adaptada para aquellos que gusten del cine intimista y estén interesados en la vida de las pequeñas comunidades, aparentemente estables como una balsa de aceite y que, bajo la superficie, son, más bien, una olla a presión permanentemente a punto de reventar.