FICHA

Título original: House of Saddam
Título en España: House of Saddam
Temporadas: miniserie (4 episodios)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2008
Temática: Historia fake
Subgénero: Propaganda política.
Resumen: El ascenso de Saddam Hussein a la presidencia de Irak hasta su ejecución por parte de los EEUU. Sería difícil comprimir en apenas cuatro horas tantos errores y falsificaciones históricas. En su deseo de denigrar al vencido y justificar la guerra de Irak, los productores caen en la parodia histórica.
Protagonistas
: Yigal Naor, Shohreh Aghdashloo, Philip Arditti, Makram Khoury, Mounir Margoum, Agni Scott, Uri Gavriel, Amr Waked, Christine Stephen-Daly, Daniel Lundh, Amber Rose Revah, Shivani Ghai, Saïd Amadis, Akbar Kurtha, Philip Bulcock, Richard George, Trevor White.
Lo mejor: el trabajo de promoción que ha acompañado a la serie capaz de convertir hacerla pasar por “historia”.
Lo peor
: cuando la “razón de Estado” se introduce en nuestras casas a través de una serie.
Lo más curioso: que Irak en la actualidad está mucho peor que en los peores momentos del gobierno de Saddam Hussein.
¿Cómo verlo?: En HBO.

Puntuación: 4

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Lo mínimo que puede decirse sobre HOUSE OF SADDAM

Hay series que no son inocuas: trasladan al espectador poco avisado, los intereses políticos del momento. Resultan difícilmente digeribles e incitan, desde el principio, hostilidad al margen de sus valores estéticos, su interpretación y el cuidado con el que hayan sido hechas. En este tipo de series, la intencionalidad es lo que cuenta. Series como 24, por ejemplo, hoy no serían concebibles: la política antiterrorista de George W. Bush ha pasado a la historia y con ella series que respondían a aquella política (sembrando el miedo a un ataque terrorista). Pues bien, House of Saddam rebasa los límites de lo tolerable en un intento de dar la versión “políticamente correcta” de la administración norteamericana que emprendió la guerra contra Saddam Hussein e instaló en la zona el caos que todavía se prolonga en la actualidad.

HBO la ha colocado en su catálogo pero la serie es antigua: fue filmada en 2007 y se estrenó el 30 de julio de 2008. Lleva marchamo británico, pero no nos engañemos, responde a la política de la administración norteamericana de la que la inglesa, en esa época, no era sino un mero apéndice. Aquel año fue el último de la administración Bush. El 30 de diciembre de 2006, Saddam Hussein había sido ejecutado después de un juicio en el que, como todos los juicios orquestados por los vencedores, el simulacro reviste rasgos teatrales. En aquel momento, la insurgencia iraquí estaba obteniendo importantes victorias sobre los ocupantes norteamericanos y la guerra se estaba convirtiendo en un infierno. Los EEUU optaron por generar la discordia entre las distintas fracciones en armas del país recurriendo a algo tan simple como los atentados sin firma: bastó con unas cuantas bombas colocadas en mezquitas chiitas (minoritarias) para que éstos las atribuyeran a los sunnitas (mayoritarios en el islam iraquí). A partir de ahí, buena parte de los insurgentes desviaron sus armas de los marines y las volvieron contra sus rivales religiosos. La guerra contra el ocupante se convirtió en una guerra civil.

Dado que luego, la administración Obama tuvo la mala idea de “democratizar” el mundo islámico, la inteligencia norteamericana desencadenó las “revoluciones verdes” en el Magreb y en Oriente Medio, que tuvieron como resultado guerras civiles que aun duran en Libia y Siria y situaciones de inestabilidad permanente en Argelia, Egipto y Túnez… En Siria e Irak los fanáticos religiosos del DAESH proclamaron el Califato y aplicaron la versión más radical de la sharia generando un conflicto internacional que todavía dura. ¡Y pensar que en 2003 lo único que se podía acusar a los gobiernos de la zona era de no responder a los estándares democráticos europeos! Hoy la zona es un caos y esta serie intenta justificar la intervención norteamericana que trajo el dolor y la muerte a millones de personas, que ha ocasionado millones de desplazados y una situación de violencia generalizada que no resiste comparación con las injusticia que pudo cometer Saddam Hussein. Sin olvidar que el mismo esquema político que existe en Europa, no puede aplicarse a países que tienen otra realidad antropológica y cultural y se encuentran en otro momento histórico.

La serie House of Saddam no aspira a otra cosa más que a justificar la intervención norteamericana contra Saddam: todo fue, nos dice, para expulsar a un tirado inmisericorde y cruel, inspirado en Stalin, en Hitler y en el diablo en persona… No puede extrañar que la serie comience con el ultimátum lanzado por Bush 48 horas antes de que el complejo militar-petrolero-industrial lanzara toda su furia contra Saddam: la actitud chulesca, propia de sheriff de un spaghetti westers con mal guionista y peor casting, después de ver la serie, parece casi la exHortación de un predicador preocupado por el bienestar de la humanidad…

Porque en la serie Saddam Hussein y su equipo no son presentados con los rasgos propios del dictador que fue, sino de manera aumentada: cada escena, sin excepción, constituye un nuevo ladrillo cocino en el horno de la propaganda política y de las operaciones psicológicas. Sorprenderá saber, por ejemplo, que la sustitución de Hasan al-Bakr por Saddam Hussein se realizó sin derramamiento de sangre y, desde luego sin que los nuevos ministros asesinaran a los del antiguo gobierno con un tiro en la frente… Saddam es presentado con rasgos de maníaco homicida que no duda en asesinar a su mejor amigo, simplemente porque le ha dicho que “le gusta el poder”. En su mesa se sientan todos los que luego serán procesados y colgados por los ocupantes, empezando por “Alí el químico” o incluso Tarek Aziz, que permaneció privado de libertad hasta su muerte y cuyo único delito fue el haber sido ministro de exteriores de Saddam (del que todos los homólogos occidentales destacaron su carácter abierto y dialogante)… que son pintados en esta serie con los mismos rasgos: pusilánimes ante Saddam, asesinos para complacerle, crueles y de malos instintos y sexualmente pervertidos. Cuando Suetonio y Dion Casio pintaban a Nerón con los rasgos que tanto y tan bien ha sabido aprovechar Hollywood lo que estaban haciendo era describir las características de todos los vencidos (y consiguientemente denigrados, a la vista de que la historia se basa siempre en el relato de los vencedores) incluidos Ghadaffi y Saddam Hussein…

Como cualquier otra serie con el marchamo HBO, House of Saddam, es técnicamente irreprochable, pero tanto su guionización como su intencionalidad, además de ser más que reprochables en tanto que no responden a la verdad histórica, vuelven opaco e incomprensible el camino recorrido por aquella desgraciada región en nuestros días. Esta es una de esas series en las que debería abrirse –y sería bueno exigirlo a HBO- con la inefable cantinela: “Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”. Porque lo es… deliberada y conscientemente.

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