FICHA

Título original: Shadowhunters
Título en España: Shadowhunters
Temporadas: 2 temporada (25 episodios)
Duración episodio: 40 minutos.
Año: 2016-2017
Temática: Terror.
Subgénero: Fantástico.
Resumen: Una chica, aparentemente normal, pero que es una predestinada, se integra en el grupo fantástico de los “shadowhunters” combatiendo a demonios, vampiros, licántropocos y seres del inframundo.
Protagonistas: Katherine McNamara, Dominic Sherwood, Alberto Rosende, Emeraude Toubia, Matthew Daddario, Harry Shum Jr., Isaiah Mustafa, Alan Van Sprang, Stephen R. Hart, Jon Cor, Joel Labelle, Nicola Correia-Damude, David Castro, Jade Hassouné, Paulino Nunes, Kaitlyn Leeb.
Lo mejor: serie low-cost con jóvenes “beautifoul”
Lo peor
: poco imaginativa, bastante aburrido y sin chispa de ningún tipo.
Lo más curioso: En EEUU fue la serie más comentada de 2016 entre el público juvenil, sin embargo su audiencia nunca superó los 1,800.000 espectadores por episodio.
¿Cómo verlo?: Puede verse en Netfllix y está a la venta en DVD.

Puntuación: 8,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre SHADOWHUNTERS

Los Shadowhunters resultan ser una sociedad compuesta por series semiangelicales instalados en una dimensión inhabitual que solamente perciben los elegidos… y los elegidos por los elegidos. Está a medio camino entre el terror gótico y Harry Potter, con suberabundancia de runas (o signos presentados, sin mucho rigor, como tales), espadas mortales para seres del inframundo y efusión de chispas, monstruos no particularmente imaginativos y efectos en 3D. De hecho, da la sensación de que la parte del león del presupuesto se lo han llevado los efectos especiales: espadas exóticas irisadas que se llevan por delante a demonios y demás ralea en un torbellino de chispas. Nada del otro mundo. Tampoco parece un alarde de imaginación el hecho de que los personajes puedan cambiar de aspectos con solo rozarse con otro cuyo aspecto quieren asumir.

Si lo que se busca es coherencia argumental, no es, esta serie no es la más adecuada para encontrarla. Lo que los guionistas han pretendido es crear una saga que enganche a un público freaky, lo fije de manera hiperactiva en redes sociales y termine disponiendo de tribus de fanáticos al estilo de Star Wars o Star Treck que obvien grandes inversiones publicitarias. La categoría de seres del inframundo es tan variada que uno se pierde pronto. La serie deja de interesar desde el momento en el que se advierte que los toques de humor están completamente ausentes a pesar de tratarse de una serie juvenil, pero que no podemos tomárnosla en serio, no por ser juvenil, sino por tener un guión elaborado por becarios, contar con unos actores poco expresivos y unas situaciones construidas a base de golpes de 3D que, visto uno, vistos todos. En cuanto a la aventura, en sí misma, es aburrida.

La serie no es más que la traslación a la pequeña pantalla (o no tan pequeña a tenor de los proyectores digitales o de las dimensiones de los últimos plasmas) de una película que constituyó un fracaso notable en taquilla y una decepción para los que se habían sentido atrapados por la saga creada por la escritora norteamericana Cassandra Clare. Los “Nephilin”, “Shadowhunters” o “cazadores de sombras” son una raza con forma humana y naturaleza angélica e inmaterial dedicada a velar el Mundo de las Sombras y proteger a los humanos de la raza de los demonios. Lo que, en principio, podría ser un argumento simple, se complica con otras razas, diversos especímenes procedentes del inframundo, monstruos que no se sabe muy bien de dónde salen, brujos no suficientemente decantados ni hacia el lado de las sombras o de la luz y humanos pardillos.

A poco que se empiezan a distinguir runas por todas partes, en las camionetas, en los tatuajes, en pintadas en la calle, se advierte que la autora de las novelas, al igual que los escenógrafos de la serie, carecen de la más remota idea de lo que es una runa y del propio alfabeto rúnico. El símbolo del grupo angélico-humanoide, por ejemplo, es una runa Odal (la runa de Odín) invertida, el que actúa como jefe del grupo lleva la runa del lobo tatuada en el cuello… Pero, en realidad, la mayoría de runas son improvisadas y arregladas para dar a la serie una tonalidad gótica y sombría que, poco después de iniciada la serie, se ve que no conduce a ninguna parte.

Pronto las peleas con las espadas irisadas cansan e incluso las coreografías dejan mucho que desear. El tema de la búsqueda de la “copa mortal” que persiguen los seres del inframundo y que defienden los shadowhunters es, literalmente, patética (inspirada no tanto en la saga del Grial como en aquel Indiana Jones y la última cruzada [1989]).

Resulta difícil salvar algo de esta serie. Puede gustar a los que, previamente, aceptan cualquier producto similar llegado con anterioridad. Es un producto hecho a medida de los que se dejaron seducir por la “saga Crepúsculo” o por The Vampire Diaries (2009-2017). Es uno de esos productos que aparecen amontonados en el streaming de Netflix (hay decenas de series coreanas que no creemos que alguien les haga mucho caso, salvo el público oriental establecido en España, claro) que, en principio van dirigidas a un público juvenil y poco exigente.

Si usted ha cumplido los 22 años, si tiene rodaje en el mundo de las series, si aspira a ver algo más que restos de serie, no tiene, desde luego, el perfil de los que pueden resultar enamorados de esta serie. Si le gustan, en cambio, los rostros de actores jóvenes que probablemente nunca más volverán a aparecer en televisión, si siente particular predilección por sagas retorcidas o tiene vocación de ser experto en series freakys de pocos vuelos y si no le pide al plasma algo más que pasar unas horas aburrido pero evadido de la realidad, puede encontrar algún entretenimiento en esta serie. Y aún…